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    El arresto por corrupción de dos funcionarias que han cometido adulterio ha atraído la atención pública en China por una doble razón.

    Se trata de la primera vez que ese concepto se aplica a una mujer del partido y el asunto plantea dilemas sobre las fronteras de la moralidad y la ley ya que ambas habrían utilizado esas relaciones a cambio de promociones laborales.

    La Fiscalía del Tribunal Supremo ha aprobado los procesos contra Zhang Xiuping, antigua vicedirectora de Jinzhong, y Yang Xiaobo, antigua alcalde de Gaoping. Ambas integran el grupo de cuatro oficiales de la provincia de Shanxi destituidos de sus cargos y expulsados del Partido Comunista de China.

    Zhang, de 49 años, está acusada de recibir sobornos. La funcionaria también habría tenido según la prensa local una aventura con Jin Daoming, antiguo director de la Comisión de Disciplina de la provincia, expulsado por corrupción.

    La carrera política de Yang había "subido como un cohete" después de haber mantenido "relaciones románticas con múltiples superiores y subordinados", según el diario shanghainés The Paper citado por el medio WantChinaTimes. Yang había pasado de ostentar un humilde cargo en el departamento de publicidad a alcalde, lo que carece de toda lógica en opinión de una fuente anónima del Gobierno local.

    La justicia china deberá decidir si el ofrecimiento del propio cuerpo a cambio de promociones laborales es una práctica corrupta. La ley estipula que el soborno solo aparece con intercambios de bienes cuantificables, al contrario de otros países que también incluyen en él los favores sexuales. "Es difícil cuantificar el valor monetario de los sobornos por vía sexual", ha explicado Chen Yongsheng, profesor de Derecho de la Universidad de Pekín.

    Los que ven materia penal en la práctica sugieren el cálculo de las veces que se han producido los favores sexuales y el dinero o recompensa recibido. La mayor complicación legal consiste en definir la naturaleza de cada relación sexual en que un subordinado acaba con un cargo mayor.

    "Los acusados siempre podrán alegar que existe algo real entre ellos. No se puede negar que algunos líderes políticos tienen su encanto", ha explicado Ruan Qilin, profesor de la Universidad China de Derecho y Ciencia Política. "El adulterio es una cuestión moral y debe ser vista como una violación de la disciplina, no como un crimen", ha declarado a la prensa local.

    Al menos una veintena de funcionarias del partido fueron investigadas por delitos el pasado año relacionados con el abuso de poder. Es un número muy reducido comparado con el caudal de detenciones de sus colegas masculinos en medio de la campaña contra la corrupción emprendida por el presidente, Xi Jinping. Pero también es un número claramente al alza.

    Li Chengyan, investigador de la Universidad de Pekín, ha justificado la tendencia por la creciente paridad. "La corrupción no tiene nada que ver con el género o la edad, sino con los resquicios en la supervisión del poder", ha dicho al diario Beijing News.

    Otras funcionarias ocuparon las portadas de la prensa local antes sin necesidad de ser acusadas de adúlteras. Jiang Runli, exdirectora del Bureau de Recursos de Terreno de Fushun (provincia norteña de Liaoning) fue condenada a cadena perpetua en 2012 por aceptar 5 millones de yuanes (810.000 dólares). En su casa se encontraron 48 relojes de lujo y 253 bolsos de las más prestigiosas marcas, según el diario China Daily.

    Liu Guangming, alto cargo también en Liaoning, gastó medio millón de yuanes (650.000 dólares) en operaciones de cirugía estética.

    Solo en Pekín fueron detenidas 12 funcionarias asiduas a los salones de belleza más elitistas.

    Bai Hong, antigua presidenta del sindicato del Bureau de Salud de la capital, se pulió 4 millones de yuanes en cinco años.

    La figura de la mujer en política sigue muy desprestigiada aún en China debido a Jiang Qing, la última mujer de Mao. Jiang lideró la Banda de los Cuatro, a la que la Historia oficial culpa de los desmanes de la Revolución Cultural (1966-1976).

     

    Etiquetas:
    Partido Comunista de China (PCCh), Fiscalía del Tribunal Supremo de China, Yang Xiaobo, Zhang Xiuping, China
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