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    La compra para Marruecos de vehículos policiales para gestionar el control de fronteras no solo crea una situación de agravio comparativo con la dotación de equipos para Policía Nacional y Guardia Civil. ¿Puede también ser el producto de una política europea por mantener el estatus quo de una zona con proyección ajena a los intereses de la UE?

    El 3 de diciembre concluirá el plazo de presentación de ofertas para la licitación publicada por el Ministerio de Hacienda para la contratación del suministro de 130 vehículos policiales en el marco del proyecto Apoyo a la gestión integrada de fronteras y de la migración en Marruecos.

    El valor estimado del contrato asciende a 7.150.000 euros sin impuestos, por lo que el montante final ascenderá a algo más de 8,6 millones. La noticia de la apertura de esta licitación causó cierto revuelo mediático en su día, habida cuenta de la presión migratoria que están soportando las Islas Canarias precisamente ante los flujos provenientes del territorio marroquí y del Sahara Occidental. Se denuncia que la Policía Nacional y la Guardia Civil la hacen frente en Gran Canaria y Lanzarote con personal y medios escasos.

    Sin embargo, no es del todo exacto decir que España comprará los vehículos, pues la financiación parte de la UE, concretamente del Fondo Fiduciario de Emergencia para África, que tiene asignados 44 millones de euros para el citado proyecto de apoyo al control de fronteras y migración en Marruecos. Y de los 9 millones de euros que España aporta a este fondo, 600.000 están destinados a la partida del norte de África, en concreto a la entrega de equipos y desarrollo de capacidades.

    El encargado de coordinar su puesta en práctica es la Fundación Internacional y para Iberoamérica de Administración y Políticas Públicas (Fiiapp), el organismo público en España que gestiona esos fondos europeos. La vicepresidenta Carmen Calvo es quien preside su patronato y el objetivo del proyecto es fortalecer la gestión integrada de fronteras.

    La Policía pide medios

    Desde el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, JUPOL, no comprenden cómo se halla financiación para una policía extranjera y no se terminan de atender las demandas propias.

    "Nuestros propios vehículos ya tienen muchos años y kilómetros, algunos incluso están en condiciones pésimas para realizar el servicio, así que nos sorprende cuando se nos dice que no hay dinero para dotarnos de medios y, en cambio, se dedica una partida importante a dotar de vehículos a la policía marroquí", declara a Sputnik Pablo Pérez, portavoz de JUPOL, quien afirma que esta situación conlleva a "jugarse la vida en muchas ocasiones".

    "La situación en Canarias se está volviendo insostenible", asegura este portavoz sindical, que lamenta que el Ministerio del Interior no dé "ni solución ni alternativa". "El hartazgo de los compañeros cada vez es mayor", añade. "Se han reforzado los servicios de seguridad con la llegada de unos 300 agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), está muy bien, pero lo que se tiene que reforzar son las plantillas de las brigadas de policía científica y las de Extranjería. Porque son los que están soportando la mayor carga de trabajo, haciendo jornadas de trabajo maratonianas y con muy pocos efectivos".

    Estos agentes, que proceden a la identificación de los inmigrantes y su digitalización y consignación en bases de datos, cuentan con equipos de protección individual (EPI) para evitar contagiarse de COVID-19, pero los medios no abundan. "Hay unidades con compañeros que hacen el servicio de ocho horas con la misma mascarilla", confirma Pablo Pérez, que lamenta la falta de pruebas diagnósticas PCR para los agentes.

    "Salvo casos excepcionales, las pruebas PCR, se realizan solo a los inmigrantes. En una de las llegadas, cerca de 70 dieron positivo. Pues a los compañeros que estuvieron en contacto estrecho con ellos no se les realizaba la prueba, salvo que tuvieran síntomas. Y todos tienen familia, y regresan a sus casas. Esto genera mucha ansiedad. Añadida al cansancio físico, produce mucho estrés. Algunos han solicitado la baja."

    Mientras tanto, la crisis migratoria se agrava. "Los números de ahora son ya superiores a los de 2006, cuando vivimos la crisis de los cayucos", explica Pérez. Al respecto del objetivo para el que se comprarán los vehículos para Marruecos, en JUPOL no creen que sea la solución a esta crisis. "Creemos que hay unos intereses ocultos detrás", afirman, aunque evitan pronunciarse sobre una coyuntura de trasfondo político que sobrepasa sus competencias.

    Más allá del agravio comparativo

    El contexto en el que se desarrolla este plan de ayuda a Marruecos se alimenta de la tensión. Si la intensificada presión migratoria sobre Canarias evidencia los recursos limitados de las fuerzas de seguridad del Estado en la zona, las acciones emprendidas por Rabat para extender el ámbito de sus aguas jurisdiccionales añaden una tensión que se combina con la situación creada últimamente en el Sahara Occidental.

    En esta situación, ¿por qué la UE delega el control de fronteras a un país externo? "Marruecos busca convertirse en la potencia regional del Mediterráneo occidental, y de esa zona del Atlántico y del interior del norte de África. Es su lógica expansionista", explica a Sputnik Juan Antonio Aguilar, director del portal de análisis estratégico Geoestrategia.es.

    Este militar en la reserva activa señala que las acciones del país magrebí se complementan con la "absoluta debilidad de España y la UE" frente a cuestiones importantes. "Su estrategia es de guerra híbrida", afirma, señalando los enclaves de Ceuta y Melilla, el Sahara Occidental y el delicado litigio de las aguas territoriales. "En Ceuta y Melilla tienen cerrada la frontera, en el Sahara están asentando su posición buscando que el estatus quo sea irreversible y la cuestión de las aguas incluye toda Canarias. La razón de este último asunto es que todas las prospecciones indican la presencia de grandes bolsas de hidrocarburos en esas aguas, por lo que Marruecos quiere administrarlas", puntualiza.

    En su opinión, la cuestión migratoria es un arma más dentro de la estrategia de este país, una política de sutil chantaje, "pero muy coherente". "Igual que hace Turquía en el Mediterráneo oriental, Marruecos dice: 'si quieres que pare la inmigración, págamela'. De ahí viene el proyecto de apoyo a su policía, e incluso el armamento que se le ha entregado en los últimos años".

    En cierto modo, el precio del agravio comparativo con las fuerzas de seguridad españolas es la decisión de remunerar a Rabat por su papel de policía de fronteras. "Pero eso es dejarle un arma estratégica muy importante, porque es Marruecos quien tiene el control de los flujos, así que siempre estaremos sometidos a su política de inmigración", advierte Aguilar, que además avisa de la posibilidad de filtración de una quinta columna en el territorio de la UE.

    "Porque aunque la gran mayoría es gente normal que viene a buscarse la vida de forma legítima, no hay que ser ingenuos: también hay miembros de los servicios secretos marroquíes y algunos elementos yihadistas".

    EEUU y el rearme marroquí

    "Unido a otros factores, como el rearme militar de su Ejército, se suma la intención de EEUU de tener una pequeña OTAN en el Magreb, que por ahí van los recientes acuerdos suscritos con Marruecos y Túnez. El otro factor es el control del narcotráfico en el estrecho", asegura Juan Antonio Aguilar.

    "En conjunto, todo esto ocasiona que la UE y España estén pagando un diezmo al Reino de Marruecos por mantener el estatus quo en la zona. La otra parte, el Gobierno español, hace muy poco. Primero, porque nuestro presupuesto de Defensa ante una situación tan complicada es ridículo. Y es una cuestión de décadas, porque muchísimos sistemas de armas están envejecidos".

    Este analista subraya la falta de una conciencia de defensa colectiva. "Todo se ha ido dejando en manos de una organización altamente sospechosa, como es la OTAN. Y quien crea que la OTAN pueda ser la garante, que le pregunte a Grecia cómo le está yendo en el Mediterráneo oriental con Turquía". Aguilar sostiene que el hecho de delegar funciones de control migratorio a Marruecos es también una expresión de la "tradicional incapacidad de análisis geopolítico de los analistas españoles, incapaces de comprender la línea geopolítica que va desde Canarias a Baleares pasando por el estrecho de Gibraltar".

    "Si esa línea se rompe, estamos indefensos. Y eso es lo que busca Marruecos, de ahí que le importe recuperar Ceuta y Melilla, controlar el estrecho y desestabilizar la zona de las aguas canarias".

    Preguntamos si la actual crisis migratoria con rumbo a Canarias es producto de que Marruecos, perfectamente consciente de las debilidades de España y la UE, esté forzando la máquina. "Absolutamente", conviene Aguilar. "Siempre aprovecha las crisis internas de España, tiene capacidad de análisis geopolítico y, además, cuenta con el asesoramiento de analistas franceses y norteamericanos".

    En esta situación de "guerra híbrida", Rabat estaría buscando obtener réditos de gran envergadura. "Quieren llevarse el Africom [mando unificado de EEUU para sus operaciones militares en África, excepto Egipto] de Morón a Marruecos, y también la base de Rota, lo cual les convertiría en el aliado preferencial de EEUU. La posible explotación de hidrocarburos en aguas canarias quedaría así en manos de empresas norteamericanas. La única esperanza es que Argelia haga frente a la situación", concluye.

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    política migratoria, USAFRICOM, AFRICOM, OTAN, Argelia, Marruecos, inmigrantes, migrantes, Islas Canarias, crisis migratoria, Guardia Civil de España, Policía Nacional de España
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