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    La cadena de supermercados Mercadona instala en los accesos a sus tiendas un sistema de reconocimiento facial de tecnología israelí. La idea es identificar a personas condenadas o con la entrada prohibida a sus establecimientos. Pero hay muchas dudas sobre la legalidad de la iniciativa, que puede atentar contra el derecho a la privacidad.

    Si en tiempos de pandemia el control de la población mediante datos de geolocalización y biométricos en aras de proteger la salud pública es una cuestión recurrente en muchos países del mundo por la controversia que suscita a cuenta del derecho a la privacidad, el tema se redobla ahora en España, con la aparición de controles similares en establecimientos privados.

    Así sucede con Mercadona, compañía española de distribución de alimentación, droguería, perfumería y complementos, que acaba de anunciar la instalación de sistemas de detección facial en 40 de sus tiendas en Valencia, Zaragoza y Mallorca (la cadena, con 90.000 empleados, cuenta con 1636 supermercados en España y 10 en Portugal). Los dispositivos permiten identificar en menos de 0,3 segundos a personas con sentencia condenatoria u orden cautelar de alejamiento de los establecimientos o alejamiento de sus trabajadores, y luego borran la información.

    ¿Qué pretende Mercadona?

    En principio la idea aducida por la empresa para instalar estos aparatos de control subyace en la prevención de hurtos. Según un informe de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), el impacto anual de tales prácticas delictivas se cifra en unas pérdidas para el sector de hasta 1.600 millones de euros (y unas 700.000 denuncias interpuestas ante la Policía).

    Mercadona afirma que "el objetivo es reforzar la seguridad de sus clientes y trabajadores". El sistema permite detectar a personas con sentencia firme y medida cautelar de orden de alejamiento para posteriormente alertar "a la Policía o la Guardia Civil". Las 40 tiendas que cuentan ya con el sistema tienen colgados a la entrada carteles informativos. Según la compañía, el proceso de identificación discurre en apenas 0,3 segundos e inmediatamente después el sistema borra la imagen. "No se guarda ningún tipo de información adicional", aseguran.

    ¿Quién aporta la tecnología?

    Es una empresa israelí, AnyVision, quien ofrece el sistema de cámaras de vídeo y el programa de reconocimiento facial. Afirman disponer de un software "que aprende sobre la fuente y es personalizable, y se ejecuta en múltiples plataformas, incluida la infraestructura de CCTV [circuito cerrado de televisión] existente".

    Entre sus clientes figuran grandes empresas, como Bosch o la española Telefónica, con la que suscribió en diciembre de 2018 un acuerdo de asociación para "ofrecer soluciones personalizadas end-to-end y proyectos llave en mano para los clientes", al margen de trabajar conjuntamente en grandes proyectos en aeropuertos, ciudades inteligentes, estadios y bancos, así como en servicios de autenticación para el control de accesos.

    El producto en cuestión para Mercadona, Better Tomorrow, es un "sistema automatizado de alerta de listas de seguimiento que identifica a las personas de interés y su historial de contactos en tiempo real y cronológicamente, al tiempo que protege la identidad de los transeúntes", explica AnyVision en su página web. El margen de error es del 0,1%.

    AnyVision está dirigida por Eylon Etshtein, que no oculta su pasado en unidades de reconocimiento del ejército del Estado hebreo. La compañía aporta la tecnología para el control de la frontera con Cisjordania y entre su equipo directivo, al frente de su consejo asesor, figura Tamir Pardo, jefe del Mosad (servicio de inteligencia israelí) entre 2011 y 2016. La compañía estadounidense Microsoft era uno de los inversores minoritarios en AnyVision, pero Bill Gates vendió su participación tras admitir que no podía saber si otros clientes hacían un mal uso de esta tecnología israelí.

    El debate de la privacidad

    Mercadona afirma haber recurrido a esta tecnología para mantener alejados a delincuentes sobre los que pesa una orden de alejamiento, ya sea por la comisión reiterada de hurtos como por su incriminación en delitos de violencia de género contra alguna de sus empleadas.

    Pero el marco jurídico que ampara al reconocimiento facial es escaso y confronta directamente con la Ley de protección de datos. Y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ya se pronunció en mayo sobre este tema mediante la publicación de un informe en el que señala que las técnicas de reconocimiento facial con fines identificativos requieren un tratamiento especial de los datos para los que "el Reglamento exige garantías reforzadas". "Para tratar categorías especiales de datos con estos fines", se afirma en el informe, "la normativa requiere que exista un 'interés público esencial' recogido en una norma con rango de ley que no existe actualmente en el ordenamiento jurídico".

    En otras palabras, para que la ley ampare las intenciones de Mercadona, se necesita una ley que todavía no existe. De resultas, la AEPD rechaza que el marco legal que ampara a los sistemas de videovigilancia pueda también proteger a las tecnologías de reconocimiento facial.

    Por otra parte, el artículo 48 del Código Penal establece que "la privación del derecho a residir en determinados lugares o acudir a ellos impide al penado residir o acudir al lugar en que haya cometido el delito". Y en su apartado 4 añade que "el juez o tribunal podrá acordar que el control de estas medidas se realice a través de aquellos medios electrónicos que lo permitan". Esto vale mientras esté vigente la condena. Pero la duda surge cuando se piensa en la posibilidad de que Mercadona cree una base de imágenes de sospechosos, no de condenados.

    ¿Apela Mercadona a la ley de violencia de género a conveniencia?

    El tratamiento de datos biométricos es peliagudo, porque no es un tratamiento de datos al uso. El sistema implantado por Mercadona no trabaja la autenticación de los datos propios, sino la identificación de los individuos, cotejando sus datos con los de otras personas. También es dudosa la apelación explícita de las órdenes de alejamiento.

    Es posible que Mercadona esté procediendo al tratamiento de datos por mucho que los borre después, explica el abogado Jorge García Herrero. "La clave es de dónde saca Mercadona las imágenes de los delincuentes, quién se los da. Mercadona solo puede tener acceso a la base de datos de los juzgados. Y de hecho los juzgados no tienen por qué tener mi cara. ¿De dónde saca Mercadona mi rostro para realizar la comparación?", declaró a la publicación Xataka, admitiendo la posibilidad de que la compañía las tenga por haberlas grabado con sus cámaras y no haber procedido a su borrado, algo que sólo sería factible si las cámaras estuvieran operadas por policías. Es decir, Mercadona podría estar arrogándose un papel que no le corresponde, el de una fuerza de la seguridad del Estado.

    El caso del célebre intento de hurto de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que, entre otros escándalos, dimitió tras difundirse imágenes comprometedoras en un supermercado de la cadena Eroski, es ilustrativo. La empresa no borró la grabación antes de filtrar una copia. Tampoco medió denuncia alguna y los agentes de la Policía no se personaron en la tienda.

    Etiquetas:
    Mossad, supermercados, violencia de género, Tamir Pardo, Mosad, tecnología, control, reconocimiento
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