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    La Guardia Civil descubre en Melilla a seis personas que trataban de llegar a la península ocultas en un camión bajo una mole de chatarra. Dos de ellas resultaron ser menores de edad. Un detector de latidos y un perro adiestrado posibilitaron su detección. Pese a lo aparatoso de su escondite, todos se encuentran en buen estado de salud.

    El suceso se produjo el pasado 23 de junio, durante el registro rutinario de los vehículos que embarcan en el puerto de Melilla, enclave español en el norte de África, con destino a la península ibérica.

    Efectivos de la Guardia Civil encargados del control de fronteras, procedieron a revisar las mercancías de los vehículos que se disponían a acceder a la zona de preembarque. Pero las señales emitidas por el detector de latidos de corazón que emplean para tales procedimientos, alertaron a los agentes de la posibilidad de que en uno de los camiones se hallaran migrantes ocultos. El vehículo en cuestión transportaba chatarra a granel, elementos de difícil manipulación, por lo que decidieron utilizar el olfato de uno de los perros adiestrados de este cuerpo armado de la seguridad del Estado. Los ladridos del can confirmaron la ubicación antes apuntada por el detector de latidos.

    Pese a no constituir una sorpresa en sí misma ―los inmigrantes irregulares pergeñan muchas y variadas formas para evitar ser detectados―, la forma elegida por los seis polizones entrañaba un alto riesgo para su integridad física, pues los huecos que se habían procurado eran muy inestables y la carga podía desplomarse sobre ellos. Pieza a pieza, los agentes removieron la mercancía hasta dar con ellos. Fue en ese momento cuando pudieron constatar la presencia de seis varones, todos indocumentados. Dos de ellos resultaron ser menores de edad.

    Un drama al que no es fácil habituarse

    Desde el servicio de Prensa de la Comandancia de la Guardia Civil en Melilla resaltan el carácter "dramático" de este y otros sucesos, que "desgraciadamente ocurren con mucha frecuencia".

    En declaraciones a Sputnik, su portavoz Juan Antonio Martín Rivera afirma con pesar que muchos de estos intentos de acceder a la península están protagonizados por menores que "quieren cumplir su sueño europeo". Esta fuente apunta la alta probabilidad de que los menores rescatados ya estuvieran registrados en Melilla con anterioridad, habida cuenta de que la frontera con Marruecos ha estado cerrada durante tres meses con motivo del confinamiento decretado por la pandemia. Es decir, es muy posible que los muchachos estuvieran dados de alta en el centro de acogida de menores La Purísima y que escaparan de allí. "Se les vuelve a poner a disposición de la Ciudad Autónoma. Respecto a los mayores, se les aplica la Ley de Extranjería", explica.

    Chatarra compactada y cartonaje son escondites que revisten mucho peligro, explica Martín Rivera, quien señala que los cargamentos de este tipo de residuos son frecuentes en Melilla "porque los desechos de reciclaje se embarcan con destino a la península para su procesamiento". "Hace un par de semanas tuvimos el caso de unos inmigrantes que se habían metido en big bags llenos de chatarra informática", concluye, lamentando los riesgos a los que se exponen los migrantes que intentan a toda costa cruzar a la península.

    Etiquetas:
    reciclaje, desechos, Guardia Civil de España, Melilla, menores, centro de acogida, inmigración ilegal
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