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    Manuel Espino Barrientos, comisionado del Servicio de Protección Federal de México, advirtió que el país enfrentará "una etapa muy ruda de inseguridad" una vez que las medidas de aislamiento por la pandemia de COVID-19 finalicen.

    Al respecto, Espino mencionó que el desempleo podría ser un factor que dispare los crímenes en los próximos meses, por lo cual dijo se requiere de una propuesta que ayude a paliar las dificultades en materia de seguridad que dejará a su paso el nuevo coronavirus.

    "Sí va a haber un crecimiento del crimen común por el desempleo que se va a desatar como consecuencia de la crisis de COVID-19. Se va a desatar una ola de criminalidad común, de gente buscando asaltar en la calle, quitar carteras, asaltar pequeños comercios. Esa será la criminalidad producto de la crisis", explicó Raúl Benítez Manaut, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en entrevista con Sputnik.

    Aunque la criminalidad producto de la crisis no justifica por sí sola la recurrencia a estas prácticas, organizaciones como el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) han alertado sobre la relación que parece existir entre los índices de criminalidad de un país —particularmente de delitos patrimoniales— y la precariedad del mercado laboral.

    "Delinquir es una decisión racional que depende de muchos factores, entre ellos, la necesidad de tener el ingreso o los recursos mínimos para poder vivir", destacó el investigador del ONC Mario Maya en un artículo publicado por El Universal.

    Según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), entre marzo y abril se perdieron 685.840 trabajos formales en el país, lo cual equivale a 11.243 empleos menos por día, o 7,8 plazas desaparecidas por minuto. El 25 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador estimó que, a consecuencia de la pandemia, podrían perderse hasta un millón de empleos en México.

    Javier Oliva Posada, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, advirtió en entrevista con Sputnik que este contexto no implica un aumento automático en el crimen.

    "Es una postura muy generalista, en el sentido de que no siempre en la historia cuando se han observado crisis económicas y generan, entre otras cosas, desempleo, existe más o menos delincuencia. Que es una variable que influye, indudablemente. Pero el desempleo no es sinónimo de delincuencia, porque también puede ser una forma de criminalizar las condiciones de pobreza o la falta de oportunidades", indicó.

    Benítez Manaut coincidió en que este factor no asegura que los índices de criminalidad se disparen a los niveles sugeridos por Manuel Espino.

    "[D]el tamaño de esa crisis es de lo que no estoy tan seguro. Lo que dice Manuel Espino es que casi es un hecho, pero si hay un control del Gobierno de sistemas de detección de criminales, puede bajar la intensidad de esto. [Pero] una ola gigantesca, como dice Manuel Espino, no lo creo. Es algo exagerado", comentó.

    En este sentido, Benítez Manaut resaltó el caso del estado de México, donde las autoridades locales, en conjunto con la Guardia Nacional y las empresas de seguridad encargadas de las tiendas departamentales implementaron sistemas de alerta temprana que les permitieron frenar los saqueos ocurridos durante los primeros días de marzo.

    "Con eficacia policiaca el problema va a ser menor", señaló Benítez Manaut, al tiempo que consideró la importancia de evaluar la eficacia del combate al crimen a nivel municipal.

    "Va a haber ciudades y municipios donde los criminales van a estar con más libertad para robar, otros donde menos. Donde haya más robos a casa-habitación, otros donde no", alertó.

    Oliva Posada insistió en la importancia de que las autoridades municipales se coordinen con el Gobierno federal para hacer frente a un escenario de este tipo.

    "No puedes exponer a la Guardia Nacional y a las Fuerzas Armadas a una confrontación abierta y directa para que contengan a la gente y no se meta a saquear supermercados o tiendas departamentales. También aquí faltan las policías locales y es ahí donde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y funcionarios como Espino debieran atender de manera más directa la instrumentación. La palabra coordinación la repiten como si fuera mantra, como si a fuerza de repetirla se fuera a dar. [Pero] Necesitas procedimientos específicos para compartir información oportuna y poder actuar de manera coordinada", explicó.

    Benítez Manaut agregó que la respuesta del Gobierno federal es clave en este fenómeno, pues la ola de crímenes podría extenderse o limitarse a un breve periodo a partir de la estrategia que implemente para frenar el robo a transeúntes, así como a casas y negocios.

    "Si no lo controla bien el Gobierno [la ola de crímenes], esa temporalidad puede llegar para quedarse. Debe tener mucho control sobre el crimen común, sobre todo, por ejemplo, en el autotransporte, para la gente común y corriente. En todo eso, el Gobierno va a tener que extremar la vigilancia", aseveró.

    Oliva Posada enfatizó que las medidas adoptadas por las autoridades deben servir para contener la incidencia que prevén funcionarios como Manuel Espino, ya que, de no conseguirlo, darían muestra de importantes limitaciones en las tareas policiacas que se le han encomendado.

    "Si las autoridades están previendo que va a haber delincuencia por el desempleo, tienen que estar preparando los planes y programas para disuadir y prevenir cualquier tendencia que indique que van al alza los delitos, sean del fuero común o federal. Creo que, si saben o vaticinan que va a haber aumento de la delincuencia, ya deberían tener los planes de contingencia", consideró.

    Etiquetas:
    México, desempleo, crímen
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