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    Históricamente, casos de infección causados por la ameba 'comecerebros' (Naegleria fowleri) se han registrado en el sur de Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años, más y más casos han tenido lugar hacia al norte del país.

    En un nuevo estudio, un grupo de investigadores del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, examinó los casos de infección por N. fowleri en el país a lo largo de un período de cuatro décadas (del 1978 al 2018). Se descubrió que se habían desplazado hacia el norte, con más casos en los estados del Medio Oeste que antes.

    N. fowleri es un organismo unicelular que se encuentra naturalmente en el agua dulce cálida de lagos y ríos. La bacteria provoca una infección cerebral devastadora conocida como meningoencefalitis amebiana primaria —PAM, por sus siglas en inglés—, una enfermedad casi siempre fatal. 

    Las infecciones ocurren cuando el agua contaminada por esta ameba sube por la nariz de una persona, lo que permite que N. fowleri ingrese al cerebro a través de los nervios olfativos y destruya el tejido cerebral. El consumo de agua contaminada, sin embargo, no resulta en la infección, explicó Live Science, citando al CDC.

    Debido a que esta bacteria prospera en aguas cálidas de hasta 45 grados Celsius, es posible que un aumento en las temperaturas globales pueda afectar la expansión geográfica de estos organismos, consideran los autores de la investigación.

    Durante el período analizado, el número de casos notificados anualmente fue bastante constante, variando de cero a seis por año. La gran mayoría de los 74 registros ocurrieron en estados del sur de EEUU. Seis de ellos, sin embargo, se reportaron en el Medio Oeste, incluidos los estados de Minnesota, Kansas e Indiana. Cinco de esos casos ocurrieron después de 2010, según el informe.

    Al analizar los datos meteorológicos alrededor de la fecha en que ocurrió cada caso, los científicos encontraron que, en promedio, las temperaturas diarias en las dos semanas previas a cada caso eran más altas que el promedio histórico para cada ubicación.

    "Es posible que el aumento de las temperaturas y los consiguientes aumentos en el uso recreativo del agua, como la natación y los deportes acuáticos, puedan contribuir a la cambiante epidemiología de la PAM", consideraron los científicos,

    Los autores del estudio apuntan que saber cuándo y dónde ocurren estos casos, y estar al tanto de los cambios en su rango geográfico, podría ayudar a predecir las épocas en las que es más riesgoso nadar en lagos y ríos.

    Etiquetas:
    EEUU, bacterias, cerebro
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