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    MOSCÚ (Sputnik) — A punto de cumplirse un año del inicio de la pandemia, no queda dudas de que esta ha golpeado especialmente nuestra psiquis y que debemos aprender a reducir su impacto.

    Hace pocos días la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconocía que el miedo, la ansiedad y el estrés han sido sentimientos habituales en este período y se trata de "respuestas normales a las amenazas imaginarias o reales, y también en momentos cuando nos enfrentamos a algo desconocido o sentimos incertidumbre", por lo que resulta "comprensible que las personas experimenten temor durante la pandemia".

    Entre sus recomendaciones para mantener nuestro bienestar mental, sugería:

    • mantener una rutina diaria estable;
    • levantarse y acostarse a la misma hora a diario;
    • comer alimentos saludables de manera regular;
    • hacer ejercicios físicos de forma habitual;
    • dedicar tiempo al trabajo y al descanso;
    • tomarse un rato para hacer lo que nos gusta.

    Además, los expertos señalaron que la situación de las personas podría agravarse por ciertos cambios significativos en la vida cotidiana, en particular, por las nuevas restricciones de movimiento y el miedo al contagio.

    En esas circunstancias, "muchas personas pueden pasar por un aumento del consumo de alcohol y de drogas, padecer de insomnio y de ansiedad".

    "El duelo, el aislamiento, la pérdida de los ingresos y el miedo pueden desencadenar trastornos mentales o agravar los existentes, (...) las personas que ya antes presentaban problemas psíquicos, neurológicos o adicción a sustancias tóxicas, son particularmente vulnerables, especialmente cuando se ve interrumpido el acceso a los servicios médicos", agregó la OMS.

    El trabajo en el hogar, el desempleo temporal, la educación a distancia de los niños o la falta de contacto real con otros miembros de la familia, amigos y colegas, provocan estrés y ansiedad, indicó.

    Según los expertos, las personas que se encuentran en situaciones estresantes deben preocuparse no solo por su salud física, sino también por el bienestar mental.

    Efectos psicológicos del COVID-19

    Desde todas partes del mundo se han reportado daños de la cuarentena a la psiquis y el aumento de los trastornos y enfermedades mentales.

    El último sondeo del CIS, organismo que depende del Gobierno español, ahonda en los efectos psicológicos del COVID-19 sobre la población después de ocho meses de pandemia, que implicaron casi 100 días de confinamiento.

    La encuesta revela, por ejemplo, que un 57% de los españoles tiene miedo de contraer el COVID-19, y que casi el mismo porcentaje pensó en los últimos meses que podría convertirse en víctima mortal de la pandemia.

    Un 59% de los ciudadanos teme no poder recuperar la vida anterior al COVID-19, mientras que la amplia mayoría (78%) manifiesta inquietud ante el futuro o cree que la crisis va a durar mucho tiempo (85%).

    Preguntados por su estado de ánimo durante estos meses, el 12% de los encuestados aseguró vivir en constante preocupación y un 7,5% en tensión o ansiedad.

    Recientemente, el diario El País mencionaba un estudio realizado por el Consejo General de la Psicología que señala que uno de cada tres y uno de cada cuatro españoles, respectivamente, presenta en esta segunda ola síntomas graves de ansiedad y depresión.

    Silvia Berdullas, gerente de este Consejo, explicaba que "se trata de tasas de prevalencia claramente superiores a las encontradas en situaciones anteriores a la pandemia y deben ponernos en alerta".

    Por su parte, la psiquiatra Marifé Bravo alerta que "viene lo que la OMS denomina la tercera ola, que serán las consecuencias en la salud mental de los problemas económicos".

    Impacto sobre los niveles de ansiedad y depresión

    La pandemia extendida en el tiempo pasa factura emocional también en Argentina, que tras más de siete meses de cuarentena se enfrenta como muchos al aumento de contagios y muertes.

    La Fundación Ineco, una organización sin fines de lucro que realiza investigaciones sobre el funcionamiento cerebral y el tratamiento de trastornos neurológicos y psiquiátricos, indagó en los efectos psicológicos del confinamiento, encuestando a más de 10.000 personas.

    Desde un inicio "se observaba un impacto sobre los niveles de ansiedad y depresión en las personas que notaban que las circunstancias afectaban su forma de vida", cuenta a Sputnik el director de Psicoterapia cognitiva de Ineco, Fernando Torrente.

    Con el correr de las semanas, el malestar de la ciudadanía fue en aumento. "Ese impacto era más notorio en los más jóvenes, en grupos vulnerables, incluidos los que trabajan en el sistema sanitario, en personas con condiciones de salud mental preexistentes y, en general, en aquellas que pertenecen a niveles socio económicamente más bajos", profundiza el psicólogo.

    Desde Ineco reconocen que todavía es temprano para advertir cuáles serán los efectos más graves de la cuarentena. "No podemos hablar estrictamente de una epidemia de salud mental sino más bien de un cuadro generalizado de estrés, que va desde formas leves de malestar hasta formas más severas en los grupos vulnerables", ilustra el psicólogo.

    Los adultos mayores resisten mejor el estrés de la pandemia

    Desde Berlín, otro estudio asegura que las personas de edad avanzada soportan mejor que los jóvenes el estrés que causa el COVID-19, aunque sean los que lleven la peor parte en caso de enfermar.

    "Numerosos estudios muestran que la pandemia de coronavirus puede tener colosales consecuencias para la salud psíquica de la gente y afectar a una parte considerable de la población", dice el informe de la clínica Charité de Berlín y el Instituto de Psicología de la Universidad de Innsbruck, resultado de una investigación que abarcó a 1.538 personas de Alemania y Austria.

    Se hace constar que las personas de edad avanzada muestran "una resistencia singular" ante este estrés, porque necesitan luchar contra un número mucho más reducido de consecuencias negativas que los jóvenes.

    Además, con la experiencia de vida se forma una mayor estabilidad psicológica. El dominio de sí y la comprensión del sentido de la vida "actúan como una especie de tapón entre el estrés provocado por el COVID-19 y la tensión psicológica", sostienen los autores de este estudio.

    La salud psíquica, tan importante como la física

    Anteriormente, un estudio efectuado en septiembre por encargo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), también concluía que la pandemia del COVID-19 influye negativamente sobre el estado de la psiquis de la población.

    La investigación abarcó a 3.500 personas de Colombia, el Líbano, el Reino Unido, Ucrania, Filipinas, Suiza y Sudáfrica, y el 51% de los encuestados coincidieron en que la pandemia tuvo un efecto negativo en su salud psíquica.

    "La crisis en la sanidad causada por la pandemia del COVID-19 agravó el estrés en millones de personas. Las restricciones de la cuarentena, la ausencia de contactos y las dificultades económicas, afectan la psiquis de la persona, y es que el bienestar psicológico es no menos importante que la salud física", declaró el director general del CICR, Robert Mardini.

    En relación con eso, el CICR publicó un informe sobre la importancia de la salud psíquica y del apoyo socio-psicológico en la situación del COVID-19, en el que se señala que la pandemia agrava las alteraciones psíquicas existentes y provoca nuevas. Los expertos del CIRC urgen a asignar recursos para cumplir programas de ayuda socio-psicológica, así como recomiendan a los Estados enfocar tal ayuda como parte inalienable de la lucha contra la pandemia.

    A estas alturas, está claro que el COVID-19 estará aún un buen rato desordenándonos la vida. En estas circunstancias, cuidar la salud mental puede ser tan importante como la mascarilla y el lavado de manos.

    Etiquetas:
    depresión, pandemia, COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus
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