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    Hace unos 200 años, el médico alemán Carl Wunderlich estableció los 37 °C como la temperatura corporal 'normal' estándar. Con el tiempo, sin embargo, y en años más recientes, se ha informado ampliamente sobre temperaturas corporales más bajas en adultos sanos.

    Un estudio realizado en 2019 mostró que la temperatura corporal normal en los estadounidenses de Palo Alto, California, es de unos 36,1 °C.

    Un equipo multinacional de médicos, antropólogos e investigadores dirigido por Michael Gurven, profesor de antropología de la Universidad de California en Santa Bárbara, ha encontrado una disminución similar entre los t'simanes, una población indígena de forasteros cultores de la Amazonia boliviana. 

    En los 16 años transcurridos desde que Gurven, codirector del Proyecto de Salud e Historia de la Vida de los t'simanes, y sus colegas han estado estudiando la población, han observado un rápido descenso en la temperatura corporal media, de 0,05 °C por año.

    "En menos de dos décadas, estamos viendo el mismo nivel de descenso que el observado en EEUU durante aproximadamente dos siglos", reveló Gurven. 

    Su análisis se basa en una gran muestra de 18.000 observaciones de casi 5.500 adultos, y se ajusta a otros múltiples factores que podrían afectar a la temperatura corporal, como la temperatura ambiente y la masa corporal.

    "El provocativo estudio que muestra los descensos de la temperatura corporal normal en EEUU desde la época de la guerra civil se llevó a cabo en una sola población y no pudo explicar por qué se produjo el descenso", señaló Gurven.

    El antropólogo asegura que algo en la fisiología humana podría haber cambiado.

    Según él, una de las principales hipótesis es la menor cantidad de infecciones debido a la mejora de la higiene, el agua limpia, las vacunas y el tratamiento médico. 

    Los investigadores probaron esta idea en la práctica, ya que tuvieron información sobre diagnósticos clínicos y biomarcadores de infección e inflamación en el momento en que cada paciente fue visto.

    "Aunque algunas infecciones se asociaron con una temperatura corporal más alta, el ajuste de estas no tuvo en cuenta el pronunciado descenso de la temperatura corporal con el tiempo", señaló Gurven. "Usamos el mismo tipo de termómetro para la mayor parte del estudio, así que no se debe a cambios en la instrumentación", agregó.

    "No importa cómo hicimos el análisis, el declive todavía estaba ahí. Incluso cuando restringimos el análisis al 10% de los adultos que fue diagnosticado por los médicos como completamente sanos, seguimos observando el mismo descenso de la temperatura corporal con el tiempo", afirmó Thomas Kraft, quien también participó en la investigación. 

    El descenso de la temperatura corporal podría deberse al aumento de la atención médica moderna y a las menores tasas de infecciones leves persistentes en la actualidad en comparación con el pasado. Sin embargo, las infecciones siguen estando muy extendidas en las zonas rurales de Bolivia.

    "Los resultados sugieren que la reducción de la infección por sí sola no puede explicar los descensos de temperatura corporal observados", declaró.

    Otra hipótesis consiste en las mejores condiciones en las que vive la gente de hoy. Un mayor acceso a antibióticos y otros tratamientos significa que la duración de las infecciones es más corta ahora que en el pasado. Los cuerpos podrían estar trabajando menos para combatir las infecciones, explicó Gurven.

    "Encontramos que tener una infección respiratoria en el período inicial del estudio llevó a tener una temperatura corporal más alta que tener la misma infección respiratoria en tiempos más recientes", señaló.

    "Otra posibilidad es que nuestros cuerpos no tengan que trabajar tan duro para regular la temperatura interna debido al aire acondicionado en el verano y a la calefacción en el invierno", sostuvo Kraft. "Mientras que las temperaturas corporales de los t'simanes cambian con la época del año y los patrones climáticos, todavía no utilizan ninguna tecnología avanzada para ayudar a regular su temperatura corporal. Sin embargo, tienen más acceso a ropa y mantas", indicó.

    En general, los científicos no pueden explicar definitivamente el descenso de la temperatura corporal. 

    "Es probable que sea una combinación de factores, todos apuntando a una mejora de las condiciones", dijo Gurven.

    Como signo vital, la temperatura es un indicador de lo que ocurre fisiológicamente en el cuerpo, muy parecido a un termostato metabólico. "Una cosa que hemos sabido desde hace tiempo es que no hay una temperatura corporal normal universal para todos en todo momento, así que dudo que nuestros hallazgos afecten a la forma en que los médicos utilizan las lecturas de la temperatura corporal en la práctica", aclaró Gurven. 

    La investigación de los antropólogos aparece en la revista Sciences Advances.

    A pesar de la fijación en 36,6°C, la mayoría de los médicos reconoce que las temperaturas normales tienen un rango. A lo largo del día, la temperatura corporal puede variar, desde la más baja en las primeras horas de la mañana hasta la más alta al final de la tarde. También varía a lo largo del ciclo menstrual y después de la actividad física y tiende a disminuir a medida que envejecemos.

    Etiquetas:
    salud, temperatura, cuerpo humano
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