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    Un polémico estudio, que infectará a 90 voluntarios jóvenes con COVID-19, tendrá lugar en el Reino Unido. Un equipo de investigadores británicos asociados con los del Imperial College de Londres será el primero en utilizar esta técnica para estudiar la enfermedad. Aseguran que su estudio acelerará el desarrollo de una vacuna eficaz.

    La investigación conocida como el ensayo de desafío no se realiza de manera frecuente por cuestiones éticas dado que implica el contagio de individuos sanos. A pesar de todas las preocupaciones relacionadas con su seguridad, los científicos británicos aseguran que el riesgo está justificado porque estos estudios tienen potencial de identificar rápidamente a las vacunas más eficaces.

    "Infectar deliberadamente a los voluntarios con un patógeno humano conocido nunca se hace a la ligera. Sin embargo, estos ensayos son enormemente informativos sobre una enfermedad, incluso una tan bien estudiada como el COVID-19", señaló el profesor y coautor del estudio, Peter Openshaw.

    Investigaciones parecidas se conducen típicamente para probar varios tratamientos contra infecciones leves. Así los científicos evitan exponer a los voluntarios a condiciones médicas serias en caso de que una vacuna no llegue a funcionar.

    No obstante, la cuestión ética de esta técnica de estudiar el COVID-19 consiste en que los efectos a largo plazo de esta enfermedad aún no se entienden bien. Ha habido informes sobre problemas persistentes en el corazón y otros órganos, incluso en aquellas personas que no se sentían tan enfermas.  

    En la primera fase de la investigación los científicos británicos planean infectar a los voluntarios por vía nasal para determinar el menor nivel de exposición necesario para causar el COVID-19. En última instancia, se probará la eficacia de las posibles vacunas candidatas. Los investigadores monitorearán el estado de salud de todos los voluntarios durante al menos un año para asegurarse de que no sufran efectos duraderos.

    El Gobierno británico planea gastarse en este experimento unos 43,4 millones de dólares

    Alastair Fraser-Urquhart es un voluntario de 18 años que quiere participar en este estudio. Asegura que es joven y fuerte y puede ayudar a avanzar rápidamente en la investigación de una vacuna eficaz. 

    "No puedo dejar pasar esta oportunidad de (…) hacer algo realmente, pasarla por alto cuando estoy en riesgo tan bajo. La idea de que pudiera desempeñar un papel en algo que termine, ya sabes, con la miseria y el dolor de millones de personas y no lo hice... Simplemente no me parece bien", señaló en una conversación con la agencia AP.

    El equipo asociado con los científicos del Imperial College de Londres planea lanzar su experimento en enero de 2021 y espera recibir los primeros resultados en mayo. Si bien antes del inicio de esta investigación pueden aprobarse una o más vacunas, este estudio aún será necesario porque el mundo tendría que contar con vacunas múltiples para proteger a los distintos grupos de población o a quienes no se curen con las existentes, explicó Michael Jacobs, consultante del Royal Free London NHS, fundación que tomará parte en la investigación.

    "Vamos a necesitar toda una serie de intervenciones para controlar esta pandemia", declaró.

    Esta polémica técnica ya se había utilizado para desarrollar vacunas contra enfermedades como la tifoidea, el cólera y la malaria.

    Actualmente, los gobiernos de todo el mundo financian investigaciones médicas para desarrollar una vacuna con la esperanza de poner fin a la pandemia que ha golpeado fuertemente la economía mundial y ha dejado a millones de personas sin trabajo. Ya se están probando 46 vacunas potenciales en seres humanos, y 11 de ellas pasan por la fase final de ensayos clínicos.  Se espera que varias de ellas den resultados a finales del 2020 o  a principios del 2021.

    Etiquetas:
    COVID-19, Reino Unido
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