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    Nadie se imaginaría que una persona que trabaja detrás de un escritorio pueda morir en su trabajo, pues este tipo de empleos no parece ser peligroso en comparación a las obras de construcción o las minas donde los albañiles y mineros exponen su vida a diario.

    Entre las causas más frecuentes de muerte de los oficinistas está la ruptura de un coágulo de sangre que se forma como resultado del sedentarismo que genera trabajar en una oficina.

    En una entrevista con el periódico ruso News.ru, el traumatólogo Alexander Ochkurenko, explicó que estar sentado por largo tiempo provoca el estancamiento de la circulación sanguínea formando coágulos de sangre en las extremidades. Como resultado, un oficinista que tenga este coágulo puede perder la vida al levantarse de su silla.

    Las mujeres que usan tacos corren el riesgo de resbalar y golpearse la cabeza de tal manera que pueden morir tras el impacto.

    Según Ochkurenko, las lesiones eléctricas y violaciones de seguridad eléctrica también son casos frecuentes que exponen la vida de los oficinistas. Otra causa, no menos frecuente, puede ser un envenenamiento químico por fugas en el lugar de trabajo.

    Las personas que trabajan en oficinas también pueden morir por ataques cardíacos, derrames cerebrales por los nervios y la presión alta. En tanto, los oficinistas que ocupan cargos superiores corren riesgo de morir a causa de problemas cardiovasculares.

    Etiquetas:
    salud, mortalidad, peligros, trabajo
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