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    La escarlatina, que en su día fue una de las principales causas de muerte de los niños en todo el mundo occidental, fue casi erradicada gracias a la medicina del siglo XX. Sin embargo, los nuevos brotes en los últimos años sugieren que todavía sigue siendo peligrosa.

    La causa del resurgimiento del patógeno mortal es desconocida. Un nuevo estudio ha descubierto pistas en el genoma de una de las cepas bacterianas responsables, mostrando lo complejo que puede ser el árbol genealógico de las enfermedades infecciosas.

    La escarlatina es causada por el estreptococo del grupo A, o Streptococcus pyogenes. Este microbio con forma de bola puede producir compuestos tóxicos llamados superantígenos, capaces de causar estragos en el interior del cuerpo. Los resultados varían de las enfermedades leves tal como faringitis hasta los casos graves como un choque tóxico que provoque la falla de los órganos.

    Con el descubrimiento de los antibióticos, los brotes pueden ser fácilmente manejados antes de que se salgan de control. En la década de 1940, la enfermedad estaba en vías de extinción. Sin embargo, en los últimos años se han detectado casos en varios países del mundo.

    "Después de 2011, el alcance mundial de la pandemia se hizo evidente con los informes de un segundo brote en el Reino Unido, a partir de 2014, y ahora hemos descubierto brotes aislados aquí en Australia", afirma el biólogo molecular de la Universidad de Queensland, Stephan Brouwer.

    "Este resurgimiento global de la escarlatina ha causado un aumento en más de cinco veces en la tasa de enfermedad y más de 600.000 casos en todo el mundo", detalló.

    Cómo fue posible el regreso de la escarlatina

    El equipo internacional de investigadores, dirigido por Brouwer, logró caracterizar una variedad de superantígenos producidos por una cepa particular del noreste de Asia.

    Entre ellos había un tipo de superantígeno que parece dar a los invasores bacterianos una nueva e ingeniosa forma de acceder al interior de las células del huésped, algo nunca antes visto entre las bacterias.

    De esta manera, los nuevos brotes son causados por nuevas cepas de estreptococos del grupo A que evolucionaron durante la selección natural.

    Otro estudio sugirió que esta cepa de bacteria logró evolucionar gracias a una infección propia con un tipo de virus llamado fago.

    "Las toxinas se habrían transferido a la bacteria cuando fue infectada por virus que portaban los genes de la toxina", asegura el biocientífico Mark Walker, el coautor del estudio.

    "Hemos demostrado que estas toxinas adquiridas permiten a Streptococcus pyogenes colonizar mejor su huésped, lo que probablemente le permite superar a otras cepas", explicó.

    En un proceso conocido como transferencia horizontal de genes, un gen que evolucionó en un microbio puede ser incorporado al genoma de un virus y editado en el ADN de un nuevo huésped, creando una especie de clon del original. Es una forma rápida y práctica para los microbios unicelulares de adaptarse.

    En este caso, ha ayudado a una cepa menos grave de bacterias a desarrollar un arma que la hace tan preocupante como su antepasado vencido.

    Cuando los investigadores utilizaron la edición genética para desactivar el superantígeno adquirido, las cepas perdieron su habilidad para colonizar los modelos animales usados para probar la virulencia de la bacteria, lo que comprobó su hipótesis.

    Los investigadores destacaron la importancia del desarrollo de una vacuna para erradicar la escarlatina.

    La investigación fue publicada en la revista Nature Communications.

    Etiquetas:
    bacterias, epidemia
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