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    El amianto, mineral altamente tóxico, todavía está presente en parte de la infraestructura del transporte suburbano madrileño. Tras las denuncias y las primeras muertes constatadas en 2018, ahora se reconoce la obligación de incluir a estos trabajadores en los protocolos de control y prevención de enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón.

    El colectivo de los maquinistas de Metro de Madrid, la compañía del transporte suburbano en la capital española, recibió el 5 de agosto un espaldarazo definitivo a una de sus reivindicaciones históricas: la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha concluido que los conductores del suburbano "han estado y están expuestos al amianto".

    En consecuencia, la Inspección otorga dos meses de plazo a la dirección de la compañía del metropolitano capitalino, que depende del Consorcio de Transportes de la Comunidad de Madrid, para que los conductores de los trenes queden obligatoriamente incluidos "dentro de los protocolos de vigilancia y detección" de enfermedades respiratorias asociadas a la presencia de este compuesto mineral todavía presente en la red de este transporte.

    Recordamos que en 2018 la Inspección de Trabajo, órgano dependiente del Ministerio de Trabajo, ya multó a la compañía del suburbano madrileño con 191.000 euros por incumplir de manera "muy grave" la normativa de riesgos laborales en relación con el amianto. También conocido como asbesto, el amianto integra a un grupo de seis minerales cuyas propiedades termorresistentes e ignífugas lo convirtieron en un aditivo al uso de diversos materiales de construcción. Sin embargo, es altamente cancerígeno y entraña muchos riesgos para la salud. En la actualidad su comercialización está prohibida en muchos países, incluida España.

    Las primeras muertes (constatadas)

    Tras la muerte en 2018 de dos trabajadores que se ocupaban del mantenimiento de las escaleras mecánicas y los trenes, se comprobó que el amianto estaba presente en varias zonas de la red de metro madrileña, como túneles, pasillos, escaleras mecánicas e incluso trenes.

    En 2020 falleció el primer maquinista de la compañía a consecuencia de un tipo de cáncer (mesotelioma pleural maligno) producto de la exposición al amianto. La dolencia quedó reconocida como enfermedad laboral. Y ahora el dictamen de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social alcanza igualmente a aquellos trabajadores que ya no siguen en la empresa, por lo que tanto empleados como exempleados tendrán derecho a partir de ahora a someterse a un TAC (Tomografía Axial Computerizada) y revisiones médicas constantes.

    Una presencia de antiguo

    En la nota publicada por la Inspección de Trabajo se dictamina que los maquinistas del transporte suburbano en Madrid estuvieron expuestos durante 40 años al amianto. La compañía tuvo constancia al menos desde 1991 de la existencia de estos peligros.

    Un informe de la sección especializada en siniestralidad laboral de la Policía Municipal de Madrid consignó que Metro de Madrid sabía de la presencia de amianto en sus infraestructuras incluso desde mucho antes, en 1984. Pero no fue hasta 2019 cuando la empresa, de titularidad pública, reconoció oficialmente la presencia de amianto.

    De tal forma, en 2019 la Fiscalía de la Comunidad de Madrid denunció a siete cargos del departamento de prevención de riesgos laborales de Metro de Madrid por un presunto delito de homicidio imprudente en los casos de las dos personas fallecidas y otros daños a cerca de 900 trabajadores. De resultas, Metro de Madrid dotó con 140 millones de euros un plan para eliminar el amianto tanto de los trenes como de las estaciones más antiguas antes de 2025. Por ejemplo, la parada de Duque de Pastrana, en la línea 9, será sometida a una reforma que incluirá la retirada de los materiales de construcción que puedan contener el mineral.

    Etiquetas:
    cáncer, enfermedad laboral, tren, túneles, escaleras mecánicas, Metro de Madrid, asbesto, amianto
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