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    El mundo y los sistemas sanitarios se han paralizado ante la pandemia del COVID-19. Pero hay otros enemigos y otras consecuencias, tal vez más terribles, que pueden llegar para quedarse con el cambio radical de vida que sufrieron las personas que tuvieron que permanecer confinadas en sus hogares, en algunos casos durante tres meses.

    El aumento de la obesidad, enfermedad que mata cada año a 600.000 personas en América Latina y el Caribe, se ha vuelto moneda corriente en la vida sedentaria que han tenido que enfrentar las personas durante el confinamiento, y los médicos estiman que esta situación puede desembocar en el futuro el desarrollo de otras enfermedades, incluso más graves, como el colesterol, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

    "Cuando la persona está en un sitio encerrado y no tiene muchas cosas para hacer, empieza a aparecer la ansiedad, que la calman comiendo, lo que hace que aumenten de peso. No comen comida sana sino chatarra, se descuida la vida de la persona, la cantidad de sueño aumenta, la persona se vuelva lenta, sedentaria, no hace ejercicio", dijo a Sputnik el especialista colombiano en medicina crítica y cuidado intensivo, Jorge Salazar Idrobo.

    Salazar Idrobo, quien también es magíster en epidemiología y jefe médico de la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Colombia, señaló que esta situación de confinamiento produce que se aumenten los niveles de colesterol y triglicéridos, lo que generan problemas cardiovasculares, hipertensión arterial y diabetes.

    "Es por esta razón que en el futuro puede haber más infartos, obesidad, más enfermedades en el sistema nervioso central, mayor depresión, ansiedad y suicidios como consecuencia del COVID-19", explicó.

    Por su parte, la médica y epidemióloga uruguaya Jacqueline Ponzo, presidenta de Confederación Iberoamericana de Medicina Familiar, dijo a Sputnik que la situación de sedentarismo seguramente está favoreciendo el incremento de la obesidad, que probablemente se pueda evidenciar en corto plazo.

    "El confinamiento está favoreciendo al aumento en el consumo de sustancias psicoactivas, tabaco, alcohol, drogas y psicofármacos. Todavía no tenemos medidas las consecuencias. ¿Cómo todo eso juega en un resultado de un infarto? Es muy apresurado hablar sobre eso", agregó Ponzo, quien también es profesora adjunta de la Facultad de Medicina de la gubernamental Universidad de la República.

    Datos

    El jefe de medicina interna en la clínica de oftalmología de Cali (oeste de Colombia) y médico internista, Marco Martínez, dijo a Sputnik que la mayoría de los pacientes aumentan entre dos a tres kilos en estos confinamientos.

    En mayo, la Universidad de Búfalo, en Estados Unidos, alertó que las medidas de aislamiento implementadas en diversos países del mundo han afectado negativamente la alimentación, el sueño y la actividad física entre los niños que padecen obesidad.

    Asimismo, el Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos de Argentina informó que creció 25% la venta de analgésicos para paliar el dolor muscular tras más de dos meses de encierro.

    Relación con el sistema sanitario

    Martínez y Ponzo señalaron que en los últimos meses se produjo un distanciamiento entre los pacientes y el sistema sanitario.

    "La respuesta que se dio fue replegar la salud, concentrarse en lo más temible que se concebía que era el COVID-19. Se enfocó en garantizar hospitales, respiradores y demás. Pero lo más importante en un sistema de salud es garantizar la proximidad de equipos que estén compenetrados con la población, para que tengan adecuada infraestructura para dar esa respuesta", reflexionó Ponzo.

    Ambos especialistas observaron que en los primeros meses las personas se replegaron y no pedían sus medicamentos.

    Por su parte, Martínez dijo que las personas, sin poder salir a hacer la caminata diaria o hacer ejercicio, se deprimen y se estresan.

    "Esto aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca, de hipertensión y hace que los niveles de azúcar aumenten en los adultos mayores. El estrés psíquico de enfermarse o que tus seres queridos se enfermen, y los problemas financieros, inciden mucho sobre el sistema cardiovascular y metabólico", expresó.

    La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dijo el 12 de noviembre que la prevalencia de la obesidad en adultos en América Latina y el Caribe se ha triplicado desde los niveles que había en 1975, como consecuencia de un cambio en la alimentación con un mayor consumo de comida rápida y ultraprocesada.

    El representante regional del organismo para la Alimentación y la Agricultura, Julio Berdegué, señaló que 24% de la población latinoamericana es obesa, casi el doble que la media global (13,2%).

    Además, señaló que alrededor de 105 millones de latinoamericanos son obesos, lo que tiene "enormes" costos económicos y amenaza la vida de cientos de miles de personas.

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    pandemia de coronavirus, obesidad
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