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    La pandemia de coronavirus ha cambiado nuestra cotidianidad y nuestra rutina. Ahora, entrar y salir de casa requieren de una atención especial en cómo vamos a la calle y cómo nos desinfectamos al regresar. Sin embargo, entre tanto protocolo podemos estar descuidando a nuestro mejor amigo. 

    A pesar de lo comunicativas que puedan ser nuestras mascotas, todavía no logran hablar (aunque algunos se acerquen bastante). Por eso la importancia de prestar atención a los síntomas que indiquen que algo no esté bien con uno de los sentidos más importantes para ellos: la audición.

    No es un secreto para nadie que el sentido de la visión de los canes es un poco diferente al del ser humano. Sin embargo, la audición (los perros pueden oír hasta los 60.000 Hz, cuando el hombre solo es capaz de percibir los sonidos a 20.000 Hz) y el olfato compensan con creces cualquier deficiencia que puedan tener en otro departamento.

    Pero ¿qué pasa cuando empieza a fallar la audición? Pues que pueden poner en peligro su vida, por eso la importancia de observar a tiempo los primeros síntomas, ya que podría tratarse de una afección curable.

    ¿Cuáles son los síntomas de pérdida de la audición?

    • falta de respuestas a las llamadas,
    • seguir durmiendo a pesar de producirse sonidos relativamente fuertes,
    • ladrar exageradamente o realizar sonidos vocales inusuales,
    • da la sensación de ser desobediente y no estar interesado en juegos e interacción con sus humanos
    • al producirse un sonido, gira la cabeza en distintas direcciones, intentando detectar el origen del mismo.

    Si observas alguno de estos síntomas, debes llevarlo inmediatamente al veterinario para que realice un test para determinar la sordera en perros, denominado BAER, así como radiografías del oído.

    La doctora Kari Foss, neuróloga veterinaria y profesora de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign (EEUU), lanzó una alerta sobre esta mal silencioso, ya que un perro sordo o con problemas de oído es "vulnerable ante amenazas como los vehículos a motor o a depredadores". Sus advertencias se basan en los resultados de un reciente trabajo publicado en la revista Topics in Companion Animal Medicine.

    Los ruidos demasiado fuertes pueden dañar las estructuras del oído medio e interno canino. 

    "Lo más común es que el daño y la pérdida de audición se deban a la destrucción de las células ciliadas —con forma de pelos— del interior de la cóclea, que vibran en respuesta a las ondas sonoras. Sin embargo, ruidos estruendosos también pueden reventar el tímpano y dañar los pequeños huesos del oído interno, los osículos auditivos", señaló Foss.

    No obstante, no todo está perdido. Si se toman medidas a tiempo es posible que la pérdida auditiva sea originada por las infecciones o los pólipos del oído medio que pueden ser tratadas e incluso resueltas.

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