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    Algunas personas con COVID-19, tanto jóvenes como ancianas, terminan muriendo debido a que sus síntomas se agravan por la tormenta de citoquinas: una respuesta exacerbada del sistema inmunológico. Científicos están estudiando cómo podría prevenirse. ¿Estamos cerca de aliviar los síntomas graves y controlar la evolución de la enfermedad?

    Son situaciones extremas que no se dan muy a menudo pero que existen. Son casos en el que el curso de la enfermedad COVID-19 llega a un punto de no retorno que produce la muerte. Una de las posibles causas es la tormenta de citocinas o citoquinas, como también son llamadas.

    "Una de las explicaciones es que como el patógeno que ingresa al cuerpo no es reconocido específicamente por el sistema inmune porque nunca tuvo contacto con él, hace que el cuerpo doble las baterías para tratar de contenerlo. Muchas veces se genera una expresión exacerbada de los genes implicados en la respuesta inmune, que son citoquinas proinflamatorias", explicó a Sputnik el virólogo uruguayo Santiago Mirazo.

    Estudios recientes sugieren que si se previene la tormenta de citoquinas, se podría controlar los síntomas más severos de COVID-19. Una de las citoquinas que gatilla la respuesta inmune exacerbada es la proteína del factor de necrosis tumoral (TNF, por su abreviatura en inglés), también la Interleucina-6. 

    "Son proteínas que al principio de una respuesta inmune están sobreexpresadas", indicó Mirazo. Se piensa que interferir en su desarrollo podría ser una opción terapéutica para controlar la enfermedad provocada por el coronavirus SARS-CoV-2: "si inhibo este TNF, podría evitar que la respuesta inmune ocurra". 

    Sin embargo, la hipótesis es "absolutamente teórica por ahora: hay pocos casos y tampoco está muy claro el efecto que puedan tener para prevenir un COVID-19 complicado por la tormenta de citoquinas", aclaró. 

    ​Mirazo señaló otro punto a tener en cuenta que complejiza la situación: no siempre es el TNF ni la Interleucina-6 las que se multiplican sobremanera al principio de la respuesta inmune, "hay perfiles de cada paciente que lo hacen particular". Por ello, el virólogo advierte que "hay que tener cuidado" y hace hincapié en que "recién se está en fase de estudio. No está claro la asociación y beneficio de tratar estos casos con inhibidores TNF. Es una posibilidad, pero no está bien estudiado".

    ¿En qué consiste la terapia para inhibir el TNF?

    Puede ser a través de anticuerpos que impiden que actúe, o con receptores solubles que circulan en sangre y "engañan" al TNF para que se le una, inhibiéndolo. 

    La terapia de inhibición del TNF ya se usa para otras enfermedades autoinmunes como la de Crohn, la artritis reumatoidea y algunos tipos de psoriasis. "La terapia antiTNF funciona y se usa a nivel global, es extremadamente cara en algunos casos para controlar estas enfermedades autoinmunes", señaló Mirazo.

    Recientemente se vio que algunos pacientes que estaban tratando su enfermedad autoinmune con inhibidores TNF y contrajeron COVID-19 evolucionaron favorablemente de forma más rápido respecto a otros pacientes en similares condiciones pero sin el tratamiento antiTNF. 

    "Eso alentó la posibilidad de que inhibidores podrían empezar a usarse para prevenir complicaciones de COVID-19 por tormenta de citoquinas", explicó. 

    ​A su vez, un estudio publicado en la revista científica The Lancet sugiere que la droga meptazinol, un analgésico opiáceo que se utiliza para dolores moderados y severos, podría  sumarse o sustituir el tratamiento antiTNF para combatir la tormenta de citoquinas. ¿Por qué?

    Hace más de 20 años se había visto que este analgésico puede tener un efecto de reducir la reacción de Jarisch-Herxheimer: una respuesta inflamatoria que se ha visto en algunos casos de sífilis y otras enfermedades bacterianas, en la cual, luego del tratamiento con antibióticos, se generaba una especie de bombardeo de toxinas bacterianas y eso generaba una respuesta inmune inflamatoria exacerbada, que incluso podía costarle la vida al paciente. A raíz de estos estudios ahora se sugiere que el meptazinol podría ser utilizado como complemento en la terapia para minimizar el efecto de la tormenta de citoquinas.

    "Hacen falta estudios y ver un poco si la utilidad de esta droga es buena y puede ser efectivamente utilizada para controlar esa tormenta de citoquinas", advirtió. 

    La tormenta de citoquinas en casos con COVID-19

    En el caso de los ancianos con COVID-19, lo que se propone que ocurre es que al tener un sistema inmune debilitado, no se puede controlar efectivamente la replicación del virus a nivel pulmonar, entonces el virus permanece replicándose y la respuesta inmune se potencia y dura más en el tiempo. Eso hace que a nivel pulmonar se genere una hiperinflamación y un daño pulmonar que es prácticamente irreversible, muchas veces siendo esta tormenta de citoquinas la falla pulmonar del paciente que lo conduce a la muerte. 

    En algunos pacientes jóvenes con COVID-19 también se ha visto una respuesta inmune exacerbada. Se piensa que el mecanismo es un poco distinto al de los ancianos. Los pacientes jóvenes generalmente tienen una respuesta inmune "completa, buena, potente", entonces se supone que lo que estaría pasando allí es que "el sistema inmune tiene una memoria no contra el SARS-Cov2, pero sí contra los otros coronavirus que circulan habitualmente en la población, también respiratorios". 

    Se cree que hay un reconocimiento no específico, y que es esa inespecificidad para encontrar la infección lo que podría generar una respuesta mayor del sistema inmune. Hay otros factores que inciden porque no afecta a todos los pacientes jóvenes tan seriamente, pero claramente es una de las posibles explicaciones. 

    Etiquetas:
    sistema inmune, coronavirus, pandemia de coronavirus, COVID-19
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