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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (206)
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    La primavera ya se siente. Tras un abril marcado por la lluvia, mayo se acomoda en el calendario con sol y temperaturas suaves. En el quinto de mes del año la naturaleza explota exuberante para gozo de los transeúntes que ya pueden salir. Un espectáculo de flores y plantas que incita a recorrer los parques, pero que no todos disfrutan por igual.

    Es el caso de los ocho millones de alérgicos al polen que hay en España, para los que la primavera es sinónimo de pañuelos. Así, Juan, alérgico al platanero de sombra, nunca se olvida su paquete de clínex en casa cuando llega esta época del año. Este árbol, muy habitual en numerosas ciudades españoles, deja un manto amarillo que provoca estornudos y lágrimas al joven. Una escena que antes habría pasado desapercibida, pero que ahora levanta las miradas del suelo o la pantalla del móvil. "A veces, cuando no paro de estornudar, hay personas que me miran o incluso se apartan", masculla Juan tras la mascarilla.

    Una preocupación que, en tiempos del coronavirus, más o menos entiende. Él mismo consultó a su médico si corría algún peligro si se contagiaba. Como Juan, muchas personas optaron por llamar a alergólogos o asociaciones de alérgicos. De esta forma, el teléfono de Respira Sevilla, organización secretaria de la Federación Española de Asociaciones de Pacientes Alérgicos y con Enfermedades Respiratorias (FENAER), no ha dejado de sonar desde que llegó el virus. "Mucha gente nos llama con dudas y miedos. No solo para resolver dudas, sino también tranquilizarlos. Que sientan que no son los únicos con este problema", explica a la presidenta de Respira Sevilla, Julia González.

    Entre las preguntas más repetidas, la peligrosidad de contraer COVID-19 para un alérgico o si por tener un problema de este tipo es más fácil infectarse. A esta última contesta el alergólogo del Hospital Clínic de Barcelona y presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Antonio Valero.

    "Tanto si padeces una alergia respiratoria como un asma alérgico no tienes más riesgo de contagiarte".

    En referencia al peligro que tiene la enfermedad para los alérgicos, Valero responde que sufrir una alergia respiratoria "no implica que vayas a estar peor si contraes COVID-19". Sin embargo, indica que puede ser peor en el caso que el afectado tenga asma.

    "El asma alérgico inflama los pulmones, igual que el COVID-19. De esta manera, una persona con las dos afecciones sufriría una doble inflamación. Por este motivo, los asmáticos no tienen que dejar la medicación y deben de seguir con ella al 100%. Así, disminuimos la inflamación del asma y en el caso de que llegue el COVID-19, la inflamación general será menor".

    Síntomas

    El alergólogo también destaca que la sintomatología del COVID-19 y las alergias respiratorias es distinta. "Es cierto que tienen síntomas respiratorios generales, pero también muchas diferencias", afirma.

    Según el presidente de la SEAIC, la alergia respiratoria se manifiesta en casi todos los casos en por síntomas nasales, en concreto, mucosidad, picor en la nariz, estornudos y obstrucción en la nariz. También, esta puede hacer que piquen mucho los ojos y que lagrimeen. Además, entre un 15% y un 40% de las ocasiones, puede haber síntomas de asma, como son tos, sensación de ahogo, pitidos al respirar y opresión en el tórax.

    Por otro lado, el coronavirus provoca tos, sensación de ahogo, opresión en el tórax, diarrea, perdida de olfato, fiebre o dolores articulares. Pero, difícilmente producirá picor de nariz y ojos, estornudos y pitidos al respirar.

    Mientras, la alergia nunca da fiebre, ni tampoco dolores articulares, perdida de olfato o diarrea. A su vez, a diferencia del coronavirus, el malestar que provoca no es continuo. "Si tengo alergia al polen y estoy en casa confinado, no tengo ningún problema. Estos solo aparecen cuando salgo a la calle. En cambio, si estas mal por el COVID-19, independientemente de estar dentro o fuera, uno está mal todo el día y a todas las horas. La alergia depende mucho de los niveles de polen que haya ese día, por lo que hay días mejores y otros peores", asevera Valero.

    Recomendaciones

    En plena alerta sanitaria por coronavirus, Julia González pide seguir las instrucciones del Ministerio de Sanidad en referencia a la pandemia. Además, insiste en el uso de las mascarillas FFP2 y FFP3, que cuentan con filtros que protegen de la exposición tanto al virus como al polen. En referencia a las salidas, la presidenta de Respira Sevilla recomienda limitarlas para esquivar las posibilidades de contagio, pero también para evitar las peores horas del día para los alérgicos.

    "Es recomendable que se salga a nivel psicológico. Sin embargo, cuando más polen hay es a primera y última hora del día, que son las franjas horarias de salida más habituales. Igualmente, que haya un horario tampoco significa que estemos obligados a pasear. Podemos salir cada dos o tres días y aprovechar la última hora, sobre las 22 00. Lo más importante es evitar las crisis alérgicas para no tener que ir a hospitales, que son focos de contagio".

    El motivo por el que las franjas para pasear y hacer deporte son las peores para los alérgicos es porque las plantas expulsan el polen entre las 7.00 y 10.00 de la mañana. A lo largo del día, por el incremento de las temperaturas, este asciende y se levanta del suelo. No vuelve a descender hasta que empiezan a caer los termómetros al final del día, por lo que el horario de 20.00 a 23.00, tampoco es el más óptimo para pasear.

    Por estas razones, el uso de la mascarilla se vuelve fundamental. Igualmente, el doctor Valero remarca que, además de no pasear a estas horas, se deben evitar las zonas rurales y llevar las ventanillas del coche cerradas, casco integral en la moto y gafas en la calle. Por otro lado, señala que los peores días para caminar son cuando hay sol y brisa. La ausencia de viento, los cielos nubladas y la lluvia son los mejores aliados para los alérgicos.

    "El polen es como una esponja y absorbe el agua. De esta forma, al haber humedad, estas partículas pesan y no vuelan tanto, impidiendo que lleguen a la nariz. Además, la lluvia limpia de polen la atmosfera".

    Parece que el tiempo cambiará la próxima semana en España. Se acerca una borrasca que dejará lluvias y dará un respiro a todos los alérgicos. Al decirlo a Juan, amante del invierno, se le dibuja una sonrisa.

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    Etiquetas:
    primavera, alergia, España, coronavirus, coronavirus en España
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