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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    La reapertura de los establecimientos comerciales incorporará medidas profilácticas y organizativas que rediseñarán por completo las relaciones entre consumidores y vendedores. Desde mediciones de la temperatura corporal hasta el diseño de un trasiego que respete el distanciamiento social, las iniciativas también se someten a escrutinio jurídico.

    La pandemia de COVID-19 dejará secuelas en las relaciones sociales. En aras de la prevención, las tareas cotidianas se verán afectadas de manera intrusiva. Por ejemplo, la toma de la temperatura corporal a la entrada de las tiendas será una de las medidas que, en teoría, debe garantizar la seguridad de los clientes y los dependientes.

    Por ejemplo, los célebres almacenes españoles El Corte Inglés tienen previsto incluir la toma de temperatura tanto a clientes como trabajadores de cara a la próxima apertura de sus tiendas. La medida figura en un plan de contingencia de la compañía que también prevé la realización de pruebas serológicas (de anticuerpos) entre sus empleados. El cumplimiento a rajatabla de la distancia de seguridad de dos metros, el lavado de manos con gel desinfectante o el uso de mascarillas de tipo FFP2, bata protectora o guantes y pantallas faciales cuando el distanciamiento no sea posible, son parte de las prevenciones que este grupo empresarial ha comunicado ya a los sindicatos de sus trabajadores, quienes verán flexibilizadas sus horas de entrada y salida.

    Desde la entrada en vigor del estado de alarma en España el pasado 14 de marzo, El Corte Inglés mantiene la mayoría de sus centros cerrados. Aparte de la venta online, únicamente están abiertos sus establecimientos de alimentación y productos de primera necesidad. Se trata de los supermercados Supercor, hipermercados Hipercor y las secciones de alimentación y consumo de los centros de El Corte Inglés. En total, unas 300 tiendas.

    Normas para la fase 0 de la desescalada

    En realidad, todas las medidas anteriormente citadas están en consonancia con las disposiciones publicadas el 3 de mayo por el Boletín Oficial del Estado (BOE) y relativas al funcionamiento de "establecimientos, locales y mercados al aire libre", donde se deberá "señalar de forma clara la distancia de seguridad interpersonal de dos metros entre clientes, con marcas en el suelo, o mediante el uso de balizas, cartelería y señalización para aquellos casos en los que sea posible la atención individualizada de más de un cliente al mismo tiempo". El BOE también establece que no se pondrán a disposición de los clientes "productos de prueba".

    La fase 0 de la desescalada del periodo de confinamiento atañe a locales con menos de 400 metros cuadrados de superficie. En las tiendas de ropa, el acceso a los probadores será individualizado y se procederá a su desinfección tras su uso. Las prendas que los clientes se prueben y no sean finalmente adquiridas, también se higienizarán antes de ser facilitadas a otros clientes. Y se establece la prohibición de usar los aseos de los establecimientos, cuyos trabajadores no podrán fichar mediante huella digital.

    Tecnología vs. Privacidad

    Se habla de una "nueva normalidad" para definir la era postpandemia, cuyo inicio se vislumbra en principio cercano. Las nuevas tecnologías auspiciarán su establecimiento. Aspectos como el control de los aforos, las señalizaciones de seguridad en el interior de los establecimientos o la toma de temperatura corporal a su entrada son solo algunas de las variables que en muy poco tiempo se implantarán en España.

    Las cámaras térmicas en los accesos a los diversos locales podrán detectar temperaturas superiores a +38 ⁰C. Sus tecnologías incorporan medición por rayos infrarrojos y los aparatos pueden ser móviles o fijos. Los vigilantes de la entrada podrán recibir las alertas en tiempo real en su teléfono móvil o en pantallas, donde esta alerta, además de visual, puede ser sonora. Y surge la pregunta. ¿Es esto legal? A través de un comunicado emitido el pasado 30 de abril, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) se muestra preocupada por estas posibilidades, pues "suponen una injerencia particularmente intensa en los derechos de los afectados".

    El debate jurídico en torno al derecho a la privacidad no ha hecho más que empezar. La AEPD concluye que la detección de posibles infectados puede revelar información a terceros sin ninguna justificación. En sí mismo, el dato de la temperatura corporal no revela la identidad de una persona, pero puede ir asociado a otros y provocar una decisión (que a la persona se le deniegue la entrada a un establecimiento). Y desde el punto de vista sanitario, la eficacia de tal medida es discutible por cuanto la fiebre es sólo uno de los síntomas de padecer COVID-19. Pero no necesariamente alguien con fiebre tiene que estar infectado de esta enfermedad. Y al revés: las personas asintomáticas (en este caso, sin fiebre) accederían sin problemas. Es decir, la medida puede crear una falsa impresión de seguridad.

    Control de movimientos

    Hay empresas españolas que ya han desarrollado programas para la gestión de los espacios interiores. Distintos sensores en combinación con cámaras miden la posición de las personas a cada instante. Es un análisis de distancias que puede incluso crear recorridos dentro de un mismo espacio para evitar aglomeraciones. Tal es la apuesta de la tecnológica española Beabloo, que apuesta por la digitalización de las tiendas, donde podría incluso desarrollarse un control en tiempo real de los puntos calientes para determinar posibles focos de contagio y luego proceder exactamente a su desinfección.  

    Centros comerciales, aeropuertos y otros espacios públicos pueden beneficiarse de este control de la interacción de las personas dentro de una misma superficie. Como siempre, la cuestión también atañe a los derechos de la personas. Con motivo de la seguridad de uno, se puede conculcar el derecho de otro. O dicho de otro modo, la gestión de un Gran Hermano diseñado para primar la (buena) salud pública puede ser variable. El recelo surge en tiempos de pandemia, pero apenas lo hizo antes, cuando se desató el comercio de los datos personales en Internet en aras de concretar el consumo.

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    España concreta el plan para iniciar la desescalada gradual del confinamiento (207)
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    cámaras, Protección de datos, temperatura, medidas, comercio, apertura, COVID-19, pandemia de coronavirus, coronavirus en España, coronavirus
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