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    Los científicos rusos advierten que aunque derrotaremos esta pandemia del COVID-19, no sabemos qué otro virus nos espera por delante, y llaman a la comunidad científica internacional a ir un paso más adelante.

    La Academia de Ciencias de Rusia tiene la intención de reanudar los trabajos científicos rusos en el campo de la ecología de los virus, una sección de virología que estudia los vínculos de los virus con el medioambiente.

    "Es ahora de dirigir este tipo de iniciativas a las autoridades y demostrar la necesidad de tomar decisiones adecuadas", declaró el presidente de la Academia de Ciencias de Rusia Alexandr Serguéyev en una reunión virtual, organizada por el Ministerio de Educación Superior y Ciencia de Rusia, la Academia de Ciencias de Rusia y el portal Nauchnaya Rossiya (Rusia Científica).

    Los científicos advierten que existe un enorme reservorio de virus zoonóticos en la naturaleza, que se liberan periódicamente en la población humana.

    "El principal problema es que empezamos a actuar demasiado tarde, solo cuando el virus ya se ha extendido a la población humana. Es lo que pasó con el COVID-19", señaló el virólogo Serguéi Aljovski.

    Según el profesor, el coronavirus es nuestro "viejo amigo". Es la tercera vez desde principios de la década de 2000 que vemos aparecer nuevas infecciones de coronavirus: 2002 - SARS-CoV, China (774 casos mortales), 2012 - MERS, Arabia Saudí (857 casos mortales) y 2019 - COVID-19, China (más de 130.000 casos mortales).

    Amplias investigaciones han demostrado que los murciélagos son el verdadero reservorio natural tanto de estos virus, como de muchos otros virus zoonóticos.

    Según el profesor Aljovski, los estudios más recientes muestran que entre murciélagos circula un gran número de variantes de virus capaces de infectar directamente a las células humanas. Ya no requieren un huésped intermedio.

    "Ahora estamos luchando contra la epidemia del COVID, y la derrotaremos. Pero las reservas naturales se quedan allí. No sabemos qué virus nos espera por delante", dijo el virólogo y llamó a la comunidad científica mundial a "actuar de forma proactiva".

    Para estar un paso más adelante, el científico considera necesario estudiar los reservorios naturales (roedores, murciélagos, aves, artrópodos) y los procesos que ocurren en ellos. 

    "En los años 70 del siglo pasado en la URSS se desarrolló la ecología de los virus. Los acontecimientos de hoy muestran que necesitamos reanudar estos estudios, pero ya con el uso de nuevas tecnologías, incluyendo las genéticas. Entonces podremos preparar de antemano medios de diagnóstico, tratamiento e incluso vacunas contra ciertos grupos de virus zoonóticos", explicó el científico.

    La vacuna BCG como entrenador del sistema inmune

    La vacuna del bacilo Calmette-Guérin (BCG), usada desde hace casi un siglo contra la tuberculosis, podría ser eficaz contra el COVID-19, observan los científicos en diferentes países del mundo, incluido EEUU, Australia y Vietnam.

    En Rusia, también se habla del fenómeno de la vacunación con BCG.

    Con la BCG, las células del sistema inmunitario innato adquieren la capacidad de responder a la infección con otros patógenos "más rápido y más fuerte", señaló Areg Totolián, académico de la Academia de Ciencias de Rusia, director del Instituto Pasteur de San Petersburgo.

    Es decir, aparecen signos de "inmunidad entrenada", las células "están siempre pendientes".

    En su opinión, es necesario seguir estudiando el fenómeno del BCG, pero no como un medio de tratamiento, "en ningún caso es para la terapia en el período agudo", sino como un medio de prevención no específico en todo el mundo, especialmente entre los médicos.

    ¿Dónde están los métodos modernos?

    Los científicos lamentan que en el año 2020 se utilicen métodos anticuados para combatir el virus por todo el mundo.

    "Ahora todo parece anticuado. Los trajes protectores usados en los hospitales datan del 1300, de tiempos de la plaga. ¿Por qué no han inventado nuevos trajes protectores para el personal médico? ¿Dónde están los desinfectantes modernos? ¿Dónde está el desarrollo predictivo de las vacunas?",  se preguntó el microbiólogo Víftor Maléyev, asesor del director del Instituto Central de Investigación de Epidemiología de Rospotrebnadzor y académico de la Academia Rusa de Ciencias de Rusia.

    Según el científico, muchos problemas de la organización de la lucha en la epidemiología podrían resolverse con la ayuda de la inteligencia artificial. La robótica podría utilizarse para identificar grupos de pacientes y reducir el contacto directo con el personal médico.

    Además, Maléyev consideró irracional no hospitalizar a los pacientes que tienen formas ligeras del COVID-19. En su opinión, podrían permanecer en hoteles vacíos. Según el científico, muchos infectados no respetan el aislamiento en casa y pueden así contagiar a otras personas.

    De acuerdo con el académico, el problema de subestimar las enfermedades infecciosas siempre ha existido.

    "Durante años, se ha anunciado que derrotamos algo. La OMS ha estado implementando un programa para eliminar muchas infecciones (tuberculosis, malaria, etc.) y dice que para 2030, estas enfermedades serán eliminadas. En mi opinión, todo esto no es realista ni razonable, aunque se gastan enormes recursos financieros en los programas", dijo Maléyev.

    Al mismo tiempo, añadió que hasta ahora solo hemos derrotado la viruela, aunque la viruela de los monos se ha vuelto más activa. Muchas infecciones regresan después de un largo período de silencio, por ejemplo, el zika volvió a aparecer después de 60 años de silencio absoluto.

    "Las epidemias continúan, lo que no es una sorpresa, porque las infecciones son entidades naturales. A pesar de los avances científicos, todavía sabemos poco sobre las características de muchas enfermedades infecciosas", concluyó el académico.
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    vacuna, pandemia, amenaza, peligro, murciélagos, científicos, coronavirus, Academia de Ciencias de Rusia, COVID-19
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