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    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
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    Los trabajadores del sector de recogida de basuras y limpieza urbana cumplen escrupulosamente su tarea pese a ser conscientes de que su protección es insuficiente. Su profesionalidad e ingenio obran que las calles del gran foco en España de COVID-19 sigan limpias, un pundonor no exento de riesgos antes y después de la pandemia.

    La limpieza de las calles y la recogida de residuos es una actividad esencial de la que ninguna ciudad puede prescindir. En una situación como la actual ―de pandemia global debido al coronavirus― se debería dotar a sus trabajadores de suficientes equipos de protección individual, así como realizarles pruebas de diagnóstico para determinar si están contagiados o no. Pero las actuales condiciones de seguridad distan de ser ideales.

    Los empleados se quejan de la falta de suficientes equipos de protección individual (EPI), aunque en los últimos días la situación ha mejorado, tal y como reconocen. "Si los sanitarios no cuentan con suficientes equipos, nosotros aún menos, eso está claro", confirma a Sputnik Miguel Ledesma, delegado sindical y portavoz del sindicato UGT en una de las empresas concesionarias de recogida de basuras en Madrid. "Tenemos equipos, pero no todos los que quisiéramos", puntualiza, al tiempo que explica que "algunas contratas han tenido guantes desde el primer momento".

    Madrid sigue limpio

    La capital de España, el gran foco de la infección de COVID-19  en el país, tiene externalizado este servicio con tres empresas privadas y cada una de ellas se ocupa del reparto de EPIs. La actividad se cumple prácticamente al 100%. “Incluso hay algún servicio más, porque se han creado servicios especiales para clínicas y centros medicalizados, que generan residuos con cierta peligrosidad", recuerda Ledesma. Merced al decreto que propició la entrada en vigor del Estado de Alarma, las plantillas de personal se han visto reducidas, pues a los trabajadores que por franja de edad e historial médico estén incluidos en los grupos de riesgo se les exime temporalmente de sus obligaciones.

    "Se han tomado medidas para que los más vulnerables pudieran solicitar una baja laboral, estamos hablando de  personas asmáticas, inmunodeprimidas o con afecciones cardíacas. No es que se les haya apartado, se les protege", explica este representante sindical.

    Las plantillas de estos profesionales también cuentan con casos confirmados de COVID-19. Según diversas estimaciones ―no todas las empresas concesionarias aportan datos sobre posibles positivos entre sus trabajadores―, cerca de un 6% del total de trabajadores no está acudiendo al trabajo, bien por pertenecer a grupos de riesgo, bien por estar infectado o guardando cuarentena.

    La Dirección General del Servicio de Limpieza y Residuos del Ayuntamiento de Madrid habla de 38 casos de contagio entre los cerca de 7.000 trabajadores que integran el servicio. El consistorio madrileño adquirió 10.000 pruebas diagnósticas para sus trabajadores esenciales: Policía Municipal, SAMUR-Protección Civil, Bomberos, SAMUR Social, y Limpieza y Residuos. Pero el personal de este último servicio todavía no está siendo diagnosticado. Las dudas y la incertidumbre son la tónica general entre el sector, "algo normal en una situación como esta, pero las plantillas están demostrando que la recogida de basuras sigue funcionando en Madrid, es un trabajo imprescindible", declara Ledesma.

    Medidas de prevención escasas

    En algunos casos las funciones del servicio de recogida de basuras se acometen con una protección mejorable. Desde el sindicato CGT-RBU (recogida de residuos sólidos o basura) de Madrid critican que los protocolos de seguridad son insuficientes. En concreto, CGT-RBU denuncia que sólo se está ejecutando la desinfección de la cabina de los vehículos recogedores de basura y no de la totalidad de los mismos.

    También, en ocasiones se producen desplazamientos en que sólo uno de los tres operarios porta mascarilla, que se sienta en la cabina en medio, flanqueado por el conductor y el otro compañero. Al inicio de cada desplazamiento se procede a la desinfección de los elementos de toda la cabina con líquido desinfectante y, asimismo, se consignan las reclamaciones. Pero cuando llega el material, va primero a los hospitales. "Lo asumimos como un riesgo laboral; no podemos eliminar el riesgo, en este caso el virus, sólo minimizarlo", explica a su vez Miguel Ledesma, de UGT. Según él, las empresas y sus comités siguen trabajando para aplicar medidas "que puedan minimizar los riesgos y en las últimas semanas se han mejorado cosas". "Pero podríamos estar mejor", concluye.

    Barrer, actividad de riesgo

    Los barrenderos conforman la otra parte del servicio. Tampoco están contando con la protección debida. A diferencia de sus compañeros basureros, su trabajo se ha reducido al mínimo. "Como cuando hay huelga, servicios mínimos", explica a Sputnik Javier, barrendero madrileño, quien confirma que los únicos EPI proporcionados son un par de guantes y un spray desinfectante en su labor de "barrer las calles y vaciar papeleras". Este trabajador confirma que los mayores de 60 años no salen a trabajar por ser grupo de riesgo, pero lamenta la falta de información: 

    "Nadie nos ha dado ninguna instrucción de cómo tenemos que hacer una desinfección durante una pandemia. Nosotros mismos somos los que tenemos que desinfectar los vestuarios antes de salir a barrer, lo hacemos según nuestro criterio".

    "No hay mascarillas", dice, "aunque en algunas partes empezaron a repartirse el día 12". Pero, más que nunca, figura en entredicho una de las herramientas habituales del gremio: los sopladores y los vehículos barredores. Si ya la controversia en torno a estas máquinas era grande debido a las partículas tóxicas que impulsan hacia arriba desde el suelo, ahora ya directamente se subraya el riesgo de extender el virus. Un estudio de la Universidad Politécnica de Cartagena publicado en una revista científica el pasado mes de diciembre, demostró que estas máquinas elevan entre un 60% y 70% el nivel de partículas en suspensión, tanto sólidas como líquidas. Y el virus habita en las líquidas.

    "No se están utilizando ahora mismo, al menos en el barrio que tengo asignado. No así en Arganda del Rey, donde al principio de la cuarentena todavía utilizaban vehículos barredores", confirma Javier, quien recuerda que el porcentaje de enfermos de cáncer entre las plantillas de barrenderos es más elevado que la media nacional. Porque aparte del virus SARS-CoV-2, las máquinas sopladoras ya estaban propagando antes todo tipo de partículas tóxicas, también cancerígenas, que inhalan quien las maneja.

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    protección, prevención, Ayuntamiento de Madrid, residuos, barrendero, basura, pandemia de coronavirus, coronavirus en España, coronavirus
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