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    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
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    En España, el uso de este elemento de protección ha pasado de desaconsejarse a incentivarse. Si en Asia tuvieron claro su utilidad desde el principio de la pandemia, no ocurre otro tanto en Occidente, donde las directrices al respecto parecen mutar, no así en la Organización Mundial de la Salud (OMS), que las clarifica.

    Las mascarillas son el elemento estelar de los equipos de protección individual (EPI). Las hay de varios tipos, siendo el quirúrgico el más simple y perecedero (24 horas, un solo uso). Las de tipo FFP2 y FFP3, con filtro y efectividad de más del 95%, se reservan casi exclusivamente al ámbito de los profesionales de la salud. Sin embargo, la posición oficial de las autoridades sanitarias españolas y mundiales sobre el uso de las primeras no es del todo inequívoca, sino en apariencia incluso cambiante.

    Cronológicamente hablando, durante el mes de marzo el Ministerio de Sanidad de España calificó su uso de innecesario entre la población no afectada de COVID-19 o asintomática. Se argumentaba que las mascarillas sólo servían para que las personas sanas no se contagiaran de las enfermas, que sí habrían de portarlas. Pero tras un mes de avance imparable de la pandemia, desde la órbita científica se apuntan dos cosas: 1) que la ciencia sólo ahora comienza a saber algo del virus SARS-CoV-2, y 2) que la población asintomática, aunque nunca enferme, puede transmitir la dolencia.  

    China no tiene dudas

    "En España no tienen no idea, nosotros hacemos lo que dicen las autoridades sanitarias chinas", respondieron ya a finales de febrero al que suscribe los propietarios chinos de un comercio al sureste de Madrid a la pregunta de por qué llevaban puestas mascarillas de tipo quirúrgico si su estado era sano. Y es que en China y, en general, en toda Asia tuvieron claro desde el principio la importancia de llevarlas. En Occidente no sucedía otro tanto.

    Consecuentemente, los sanitarios chinos se escandalizaron a su llegada a Italia. "El transporte público sigue funcionando, hay muchas personas en las calles y en las áreas más golpeadas por el virus la gente no lleva mascarillas", manifestó a los medios Yang Huichuan, vicepresidente de la Cruz Roja de China. Es cierto que en el coloso asiático su población está más habituada a llevarlas, sobre todo en invierno y también para protegerse de la polución. Pero Corea del Sur incluso fue más allá en los primeros días y exhortó a sus ciudadanos a recluirse en casa ataviados con mascarillas dentro de sus propios domicilios.

    Sui Huang, del Instituto de Sistemas de Biología de la Universidad de Jianghan, escribió recientemente que "cualquier reducción adicional, aunque parcial, de la transmisión es bienvenida, incluso la que ofrecen mascarillas quirúrgicas simples o las que no generan un problema adicional en el suministro". Y añadió:

    "No hay respaldo científico para sostener la afirmación de que no son efectivas".

    En España, las directrices del Ministerio de Sanidad que dirige Salvador Illa son muy similares a las emitidas por la OMS, organismo del que siempre parece esperar una constatación antes de variar las propias. Sin embargo, el gobierno autonómico de Cataluña se ha anticipado a cualquier decisión y desde primeros de abril recomienda el uso de mascarillas cuando se salga a la calle a comprar productos de alimentación y limpieza. En EEUU, Donald Trump incluso aconseja el uso de bufandas en lugar de mascarillas para evitar el desabastecimiento.

    Mientras, el 31 de marzo, el Ministerio de Educación de China declaró el uso de mascarillas como requisito obligatorio entre los estudiantes para asistir a clase, no así cuando se encuentren al aire libre y en regiones de bajo riesgo. En el país asiático, los requerimientos para la prevención y el control de epidemias son distintos en las diferentes regiones, pero el uso de estos elementos de protección son un requisito previo para el inicio del presente trimestre escolar.

    Las apreciaciones de la OMS

    Ante la inquietud suscitada, el 6 de abril esta organización publicó un informe titulado Consejos sobre el uso de las mascarillas en el contexto de la COVID-19, donde desaconseja su utilización por parte de las personas sanas y reitera que debe limitarse al personal sanitario. Además, avisa de que las mascarillas de algodón pueden ser una fuente potencial de infección, pues retienen fluidos y la humedad.

    "El uso de mascarillas médicas en la comunidad puede crear una falsa sensación de seguridad, al descuidar otras medidas esenciales, como las prácticas de higiene de manos y el distanciamiento físico", se cita en el informe como argumentación.

    En realidad la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha cambiado de postura, pero dado que las autoridades sanitarias de muchos países aconsejan el uso de mascarillas entre toda la población, esta organización lanza advertencias que atañen a las personas sanas en entornos comunitarios. Se incide también en la posibilidad de la autocontaminación (al tocar y/o reutilizar el elemento) y, sobre todo, en la posibilidad de que el suministro generalizado provoque una carestía justamente entre los trabajadores de la salud.

    Europa comienza a variar su criterio

    En la Unión Europea (UE), el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) certificó su cambio de parecer el 8 de abril mediante un documento donde plasma sus nuevas recomendaciones sobre el uso de mascarillas para luchar contra el coronavirus. Hasta la fecha este organismo prescribía su uso solo para sanitarios y enfermos con síntomas, pero influenciado por el hecho de que las personas asintomáticas pueden igualmente transmitir la enfermedad, concluye ahora que pueden proteger a toda la población.

    "El uso de las mascarillas en comunidad debería considerarse únicamente como una medida complementaria y no como un sustitutivo de las medidas preventivas establecidas", se puntualiza en el resumen ejecutivo del informe. Sus autores asimismo reconocen desconocer el grado de reducción en la transmisión del virus al que puede contribuir el uso de estos elementos. Es decir, las conclusiones que consignan tanto la OMS como la ECDC y de las que ulteriormente derivan las decisiones de los Gobiernos de los distintos países, parecen ir concatenadas. De tal modo, el Ministerio de Sanidad de España a buen seguro adoptará directrices en consonancia.

    Fabricación casera y donaciones

    En España es palpable el convencimiento, cada vez mayor, de la conveniencia del uso generalizado de mascarillas. También son frecuentes las iniciativas populares destinadas a favorecer su abastecimiento. Aparte de las donaciones dinerarias de ciudadanos pudientes para colaborar en las compras masivas del Estado, muchas personas se coordinan y emplean buena parte del tiempo de su confinamiento en fabricar mascarillas de tipo quirúrgico con tela no porosa y luego cederlas a los hospitales, como sucede a lo largo y ancho de la geografía española.

    En Madrid, Fructuoso Sánchez Fortu, líder de la legendaria banda de heavy metal española Obús, ha realizado una entrega de estos elementos tras acaparar parte del material de merchandising del grupo. Se da la circunstancia de que su color es negro. Como resultado, gran parte del personal sanitario del Hospital Infanta Leonor en Vallecas, al sureste de Madrid, luce ahora protegido cual público acólito de Obús, que en 2020 celebra sus 40 años de actividad.

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    España prorroga el estado de alarma por el coronavirus (165)
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