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    Con más de 3.000 muertos en todo el mundo y propagándose a una gran velocidad, saltando de continente en continente, el coronavirus es la última epidemia que amenaza la calma del planeta. Sin embargo, ¿hasta dónde debe llegar la alarma?

    De momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se muestra preocupada por el aumento de países con casos del virus. No obstante, no han decretado el estado de pandemia. El número de casos se reduce en China y Corea del Sur, primeros lugares afectados por la enfermedad, mientras que en Europa la cifra de contagios no para de engrosarse, sobre todo en Italia y Francia.

    España es otro de los países donde más casos se están dando. Tos, fiebre y dificultad para respirar son los síntomas que parecen indicar la tenencia del virus, muy similares a otra enfermedad: la gripe. Con esta última convivimos año tras año y como comenta el doctor Gabriel Reina, microbiólogo de la Clínica Universidad de Navarra, es otro gran problema sanitario: "La gripe es un virus conocido del que hemos vivido varias pandemias durante el siglo XX con gran afectación y en algunos casos como 1918, gran mortalidad. Sin embargo, la gripe también continúa circulando anualmente causando epidemias normales, aunque no por ello banales. Anualmente una enfermedad como la gripe causa la muerte de casi medio millón de personas en el mundo, principalmente personas mayores y personas con patologías previas".

    ​Precisamente, en España murieron 6.300 personas en la pasada campaña de gripe. La cifra es mucho mayor que el número de víctimas por COVID-19 en todo el mundo, pero, a diferencia del coronavirus, la gripe es una vieja conocida. El virus, aunque cambiante, se puede controlar con una vacuna, cosa que no pasa con la enfermedad proveniente de Wuhan. "La vacuna puede constituir una ayuda esencial en el futuro para prevenir esta infección si nos sigue afectando. La vacuna de la gripe salva cada año miles de vidas y probablemente en el futuro, si continúa la circulación de este coronavirus la mejor protección que tendremos vendrá de la mana de una vacuna. No disponer de ella actualmente es un hecho normal, porque su desarrollo y validación en cuanto a seguridad y eficacia lleva mucho tiempo", comentó Reina.

    Una herramienta que ayudaría a combatir un virus, que, según los datos extraídos de la OMS, es más contagioso y mortal que la gripe. Y es que, el coronavirus tiene un numero reproductivo entre 2 y 3, que es el número de personas a las que un infectado puede pasar la enfermedad, por encima del 1,3 de la gripe común. A su vez, el COVID-19 es más letal, con una tasa de mortalidad del 3,4% a nivel global. La gripe provoca la muerte en menos de un 1% de los casos. Sin embargo, puede ser que la peligrosidad del coronavirus esté exagerada, porque no todo el mundo va al médico si tiene solo síntomas leves.

    "La ratio de mortalidad asociado con el nuevo coronavirus probablemente está sobreestimado debido a que se están estudiando fundamentalmente casos graves o casos que acuden a los servicios sanitarios".

    "En países como Corea del Sur, donde se está diagnosticando a más población se puede observar ya una tasa de mortalidad del 0,5% que seguramente se ajuste mejor al verdadero dato de mortalidad que realmente no podremos conocer hasta que pase más tiempo y podamos también estudiar las infecciones que hayan ocurrido de forma asintomática", argumentó el médico de la Clínica Universidad de Navarra.

    Los datos aportados por la OMS, unidos a la ausencia de inmunidad a la enfermedad y, por supuesto, la falta de información sobre esta han provocado un estado de alerta global. La cuarentena y el aislamiento se han convertido en las principales armas para frenar la diseminación del coronavirus ante la falta de vacunas o antivirales específicos. Reina está de acuerdo con las decisiones tomadas hasta la fecha para la contención del virus, pero no tanto con la difusión en medios:

    "El seguimiento mediático que está teniendo la infección por parte de los medios de comunicación está amplificando la información que llega a la población, a veces con mensajes donde no prima la información ofrecida por las autoridades, sino opiniones secundarias no siempre emitidas por científicos o personas con la formación sanitaria necesaria".

    Futuro de la epidemia

    Es difícil prever hasta donde llegará el coronavirus de Wuhan. Pero, varios expertos han comentado que, con la llegada del buen tiempo y el calor, la expansión del virus se ralentizará o, incluso, se frenará. "Es previsible según estudios realizados con otros coronavirus que las condiciones ambientales puedan afectar a la viabilidad del coronavirus. Con otros agentes similares se ha podido observar que las condiciones de frío y tiempo seco facilitan la supervivencia del virus y por ello la transmisión, sin embargo, el aumento de la temperatura o de la humedad afecta a la viabilidad de este tipo de virus y es previsible que pueda modificarse la capacidad de transmisión si cambia la meteorología", explicó el doctor.

    No obstante, también puntualizó que hasta que no se den esas condiciones, no se puede "estar seguro". Él mismo pone de ejemplo el caso de la pandemia de gripe A en 2009, que comenzó a transmitirse en abril y tuvo "su primera onda epidémica durante el verano".

    Futuro incierto el del coronavirus, que podría convertirse, como la gripe, en algo recurrente e ir apareciendo año tras año. "Los virus cuyo material genético está compuesto por ARN como son la gripe, el coronavirus, el VIH, la hepatitis C... presentan una mayor frecuencia de mutaciones que los virus que tienen ADN en su estructura. Sin embargo, no sabemos la frecuencia de mutaciones que podrá tener este nuevo agente en comparación con la gripe, que cada año puede presentar pequeñas variaciones en su estructura que dan lugar a nuevas infecciones. En el caso de la gripe la variabilidad que presenta es alta y lo más normal sería que este virus tuviera cierta capacidad de cambio debido a sus mutaciones, pero quizás no tan alta como la gripe. Hasta que no veamos la evolución del virus con el análisis de la información genética que se irá recopilando a lo largo de los próximos meses, no sabremos si el coronavirus será capaz de cambiar tanto como para no ser reconocido, por ejemplo, por los anticuerpos generados con una vacuna futura, si habrá que ir reformulando esta nueva vacuna, si se podrán producir o no verdaderas reinfecciones".

    Especulaciones sobre una enfermedad desconocida, que, de momento, la mejor manera que tenemos de combatir es estar pendiente de los síntomas y lavándose bien las manos con agua y jabón o un desinfectante con base de alcohol.

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    gripe, virus, enfermedad, epidemia, salud, alerta, España, coronavirus
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