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    Cigarrillos electrónicos, la vuelta al tabaquismo de los exfumadores

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    MONTEVIDEO (Sputnik) — Los cigarrillos electrónicos o "vapeadores" contribuyen al retorno de los exfumadores al consumo de tabaco e interfieren en las políticas antitabaco, dijo a Sputnik el sociólogo e integrante del Centro de Investigación para la Epidemia del Tabaquismo (CIET) de Uruguay, Diego Rodríguez.

    "Estos dispositivos han sido un camino de retorno al consumo de cigarrillos convencionales para los exfumadores, que comienzan a vapear y luego vuelven al consumo de cigarrillo o mantienen un consumo dual", señaló Rodríguez a Sputnik.

    Estos vapeadores son dispositivos que simulan el acto de fumar, funcionan con una batería y una resistencia que calienta y vaporiza un líquido, con o sin aroma, que contiene nicotina y otra serie de aditivos químicos.

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC, por su sigla en inglés) alertaron la semana pasada sobre un brote de una enfermedad pulmonar asociada a productos de cigarrillos electrónicos y precisaron que la mayoría de los casos, detectados en 36 estados de EEUU, están vinculados con el uso de líquidos para el vapeo con tetrahidrocannabinol (THC).

    Según los CDC, hasta el momento se detectaron 380 casos, con seis muertes registradas en seis estados.

    En Uruguay está prohibido desde 2009 comercializar, importar, registrar como marca o patente y hacer publicidad de cigarrillos electrónicos o vapeadores.

    Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que los cigarrillos electrónicos "son indudablemente dañinos" y deben ser regulados.

    El público objetivo de estos dispositivos son los jóvenes, "un sector en el que en Uruguay se ha tenido uno de los mayores logros en el descenso de la prevalencia" del consumo de tabaco debido a que al "no recibir publicidad y promoción de las tabacaleras, no son incentivados a iniciarse en el consumo", señaló el sociólogo.

    El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, lanzó en su primer Gobierno (2005-2010) un paquete de medidas pioneras en el mundo para reducir el consumo de tabaco, relacionadas a ambientes libres de humo, restricciones a la publicidad de cigarrillos, aumento de los impuestos y prohibición de fumar en espacios públicos cerrados.

    Este país, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2018, tiene una prevalencia de fumadores del 20,4%.

    Según la OMS, más de ocho millones de personas mueren por año a causa del tabaco, siendo más de siete millones de estas defunciones causadas por el consumo directo y alrededor de 1,2 millones como consecuencia de la exposición involuntaria al humo.

    Los expertos plantean que la forma en la que se presentan los cigarrillos electrónicos "como algo novedoso, de moda, tecnológico, que no hace daño, con sabores y hasta como juguetes, los está convirtiendo en algo codiciado" para los jóvenes.

    El problema radica en que una vez que se comienza con el consumo, se genera una adicción a la nicotina y esta necesidad puede ser saciada tanto con un cigarrillo electrónico como con uno convencional.

    Por otra parte, se suelen ofrecer los cigarrillos electrónicos como una alternativa para dejar de fumar y esto lleva a que "los fumadores no opten por los tratamientos disponibles y de comprobada efectividad para dejar de fumar", dijo el integrante del CIET.

    Según la OMS las ventas de los llamados sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN) crecieron desde su entrada en el mercado en 2012 y se estima que podrían alcanzar los 26.840 millones de dólares en 2023.

    "Resulta preocupante que en la publicidad sobre estos productos se incluya información falsa o engañosa sobre supuestos beneficios para la salud y su uso para dejar de fumar, que está dirigida a la población joven [en particular, el uso de aromatizantes]", advirtió la OMS.

    En países donde la venta de vapeadores es libre, las encuestas muestran que hay una disminución "de los efectos de las políticas de control de tabaco", según este centro.

    En efecto, Rodríguez indicó que "en el caso del Reino Unido, donde se acepta el consumo de estos dispositivos, las cifras de prevalencia de tabaquismo que venían disminuyendo y desde que apareció el cigarrillo electrónico la caída se enlenteció".

    Batallas

    En Uruguay, la principal lucha del movimiento pro-vapeo y la industria es la liberación de la comercialización de estos dispositivos, según Rodríguez.

    Es por esto que la principal pelea del CIET y de la Sociedad Uruguaya de Tabacología (SUT) es "mantener las normativas vigentes tal y como están (defensa de los derechos a la salud), las cuales además no son un antojo de Uruguay, sino que son recomendaciones de los académicos y científicos vinculados a la temática, además de la Organización Mundial de la Salud y basadas en evidencias científica y en experiencia en la temática y no en opiniones con intereses creados (intereses comerciales)", sostuvo.

    Según el CIET existen otras formas de administrar nicotina, seguras y de efectividad comprobada como tratamientos para dejar de fumar, y que además cuentan con controles de calidad.

    "Las noticias de estos últimos días sobre los efectos que está generando este consumo han incrementado la preocupación de hasta qué nivel de afección en sus consumidores se llegará y respaldan los estudios científicos sin financiación de la industria y sin intereses creados que han mostrado no solo los efectos sobre la salud [principalmente enfermedades pulmonares], sino el tipo de componentes químicos que las personas están inhalando a través del vapor, los cuales, si bien tienen menor cantidad que los cigarrillos convencionales, gran parte de ellos son igual de perjudiciales y cancerígenos", dijo Rodríguez.

    Además, todavía no se conoce ningún estudio científico serio "y sin conflicto de interés, que afirme y demuestre que los cigarrillos electrónicos son totalmente inocuos para la salud humana y seguramente nunca llegaremos a ver este tipo de estudios", añadió.

    Los estudios disponibles alertan sobre los riesgos de explosión de estos dispositivos, debido a que se conocen casos en los cuales las personas han quedado muy perjudicadas.

    "Recordemos que para lograr mostrar lo perjudicial que es el consumo de productos de tabaco se demoró muchos años. Este consumo, en comparación con aquel, se podría decir que aún es muy reciente y que ya estamos viendo los problemas que está generando, lo cual hace pensar en una mayor letalidad", señaló Rodríguez.

    El experto concluyó que "cambiar del cigarrillo convencional al electrónico es cambiar algo perjudicial por otra cosa perjudicial y [de la cual] aún no se ha llegado a dimensionar la real magnitud de todo el daño que causa. Pero igual hay que tener en cuenta que muchos consumidores terminan manteniendo un consumo dual, por lo que tampoco estaríamos hablando de que los hace abandonar el tabaco", señalaron los expertos.

    Para los representantes del CIET y de la SUT se debe continuar realizando estudios sobre este tema así como produciendo evidencia científica "libre de la interferencia de la industria, mantener la normativa vigente y hacerla respetar".

    El CIET difundió el 18 de septiembre un comunicado luego de que un informativo local presentara un informe que el centro consideró "como un acto de la industria tabacalera de promoción y patrocinio encubierto, la cual está detrás de este negocio" y al que calificó como "una apología del delito, al informar cómo comprar los productos de forma ilegal".

    Cerca del 80% de los fumadores viven en países de ingresos medios o bajos según datos de la OMS.

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