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    La tasa de trasplante en Argentina alcanzó los 20 por cada millón de habitantes, la más alta de la historia nacional, impulsada desde hace un año por la entrada en vigencia de la llamada Ley Justina, una normativa inspirada en el caso de una niña que murió en noviembre de 2017 esperando un corazón.

    Justina Lo Cane tenía muchas ganas de vivir y sus padres, mucha esperanza. Pero la espera se estiró y, menos de un mes antes de cumplir los 13 años, su corazón dijo basta. Hacía tres meses que estaba internada en terapia intensiva y primera en la lista del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). Sufría de una cardiopatía transgénica, una enfermedad que le fue diagnosticada cuando tenía un año y medio de vida.

    El pedido desesperado de sus padres a través de las redes sociales y el apoyo que recibió en los medios de comunicación hicieron su caso visible y puso en vilo al país entero. La solidaridad llevó a que los padres de una joven que había sido asesinada decidieran donar sus órganos. Lamentablemente no hubo compatibilidad, como ocurrió con otros corazones. 

    La campaña por Justina trascendió el dolor y la pérdida de su familia y se transformó en bandera: un proyecto para reformar la ley de trasplante, trabajada con asistencia del Incucai, se impulsó con su nombre. Fue aprobado por unanimidad en ambas cámaras del Congreso y sancionada la ley en julio de 2018.

    La Ley Justina (o Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células, Nº 27.447), determina que todas las personas mayores de 18 años son automáticamente donantes de órganos o tejidos, a menos que los individuos hayan dejado constancia expresa de lo contrario en vida. Antes, por más que las personas se hubieran manifestado a favor de ser donantes, se requería el expreso consentimiento de los familiares más cercanos.

    "Es una ley que generó un cambio de paradigma en el país. La ley transforma a todos los habitantes del país en donantes, es lo que se llama una ley por default positivo, a beneficio de la comunidad. Los resultados son realmente muy buenos: ha habido un incremento de casi un 60 % en donantes de órganos, 75 % en donantes de tejidos y pasamos de tener 13,5 donantes por millón de habitantes a casi 20 por millón", dijo a Sputnik Alberto Maceira, presidente del Incucai.

    Maceira contó que esta cifra elevó a Argentina por primera vez al promedio de los países de la Unión Europea, donde existe una tasa de donantes de 22,3 por millón de habitantes, número al que se aspira llegar a fin de año, y coloca al país en sintonía con otros de la región como Brasil y Uruguay.

    Etiquetas:
    trasplante de corazón, legislación, salud, transplante, Argentina
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