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    Una mujer se hace un estudio de ultrasonido

    Las mexicanas, entre las más afectadas por embarazos juveniles

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    Nicolás Ayala
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    En América Latina, una tercera parte de los embarazos corresponde a menores de 18 años, y casi un 20% a niñas en edad inferior a los 15, según Unicef. De la región, México es donde más menores tienen hijos.

    El 16 de abril una niña que cumplía 11 años ingresó al hospital Aurelio Valdivieso, al norte del estado de Oaxaca, por un motivo que por lo general se asocia con mujeres: dar a luz. Sin embargo en México esto es más común que en otros países de la región.

    Los datos del Gobierno mexicano tomados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestran que en 2018 por cada 1.000 mujeres entre los 15 y 19 años, hubo 77 embarazos.

    En 2016, en Oaxaca, el estado donde esta niña tuvo un hijo, la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) registró 5.394 partos de niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años, 301 fueron partos de pequeñas de entre 10 y 14.

    Y no se trata de la entidad federativa donde más ocurre: ese es el caso del estado de México, donde durante el mismo período hubo 20.279 partos de mujeres entre 10 y 17 años, de los cuales 845 fueron de niñas de entre 10 y 14.

    "En los últimos años, México tuvo un incremento gradual de casos de embarazo juvenil que no se detiene. La diferencia con otros países de América Latina es que este fenómeno sucede en una economía de renta media. Teniendo en cuenta que esta nación representa la treceava economía del mundo, no hay correspondencia con el nivel de desarrollo del país", dijo a Sputnik el director de Redim, Juan Martín Pérez García.

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    La OCDE señala también que, en México, un 23% de las y los adolescentes inician su vida sexual entre los 12 y los 19 años. De estos, se calcula que un 15% de los hombres y 33% de las mujeres no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual. Se calcula que por año hay 340.000 nacimientos en mujeres menores de 19 años.

    El reporte médico del caso de la niña oaxaqueña indicó que no se reportaron complicaciones durante el parto por cesárea, y que dos días después ambos menores fueron dados de alta.

    La Procuraduría Estatal de Protección de los derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Oaxaca (Prodennao) abrió un expediente por probable delito de abuso sexual y violación.

    "Cuando hablamos de niñas de 10 a 14 años la situación comprende un hecho delictivo. A esa edad no tienen la capacidad de decidir sobre su vida sexual. Muchos de los casos de entre 15 y 17 años suceden por la precariedad en las que viven", comentó Pérez García.

    Para el directivo, el fenómeno responde a varias explicaciones posibles. Una es la profunda y arraigada presencia de la cultura machista, en la que las mujeres adolescentes son cosificadas y convertidas en trofeo. "Embarazarlas las convierte en propiedad", denunció.

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    "Muchas de la mujeres que inician su vida sexual lo hacen sin usar métodos anticonceptivos, y esto no es por que no quieran sino porque la cultura no les deja decidir sobre su cuerpo", sostuvo el director de Redim.

    Los datos de la institución que representa indican que las más afectadas por esta problemática son las adolescentes pobres que viven en pequeñas comunidades rurales, "donde la ausencia del Estado es total".

    La desprotección provocada por las exclusiones sociales acumuladas hacen que este sector de la población quede en desventaja. "El embarazo temprano es uno de los muchos males que las afectan", resaltó el portavoz de la entidad.

    "Nuestro país dejó de invertir en educación sexual y en la prevención del embarazo temprano desde la llegada de los gobiernos panistas con [Felipe] Calderón [2006-2012], que coincide con un desarrollo creciente de la violencia armada en todo el país y como consecuencia las niñas se convierten en trofeos de guerra", explicó.

    Las consecuencias son multidimensionales. Desde lo físico, hay una detención del crecimiento; desde lo social, se perpetúa la pobreza en la vida de la madre y la de sus hijos.

    "Hay evidencia de que los hijos de mujeres de embarazos temprano pueden alcanzar con esfuerzo uno o dos grados más que su madre. Además pierden la posibilidad de construir un proyecto de vida autónomo ya que pasan a depender de algún proveedor. Las familias suelen aislarlas y reducirlas al rol de cuidadoras", indicó Pérez García.

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    La legislación con respecto al aborto en México establece que se puede interrumpir el embarazo en caso de violación, cuando hay riesgo de muerte de la madre o si existe evidencia de que el embarazo no va a tener buen término. En Ciudad de México se puede interrumpir incluso en menores de edad.

    Pero "sigue siendo algo muy marginal, porque usualmente las instituciones demandan la autorización de un tutor adulto y esto reduce en forma dramática que se realice el proceso", señaló el director de Redim.

    "Todo embarazo en una persona menor de edad da cuenta de violencia sexual, falta de oportunidades y omisión del Estado, ya sea desde lo educativo y preventivo hasta de otorgar el derecho a decidir sobre el cuerpo. Ahí yace una de las más grandes deudas", concluyó.

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    Redim, México, derechos humanos, embarazo forzado, violaciones, menores, embarazo
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