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    La comida rápida pone al sistema inmunitario en "estado de emergencia"

    CC BY-SA 2.0 / Jonathan Grado / Shake Shack Burger Dumbo Brooklyn
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    La comida rápida y los alimentos con alto contenido en grasas saturadas alteran el sistema inmunitario si se comen en grandes cantidades y lo ponen en "estado de emergencia" permanente. Las consecuencias van desde el desarrollo de alergias al de diabetes, pasando por el de enfermedades autoinmunes, según un artículo publicado en la revista Cell.

    "Una dieta poco saludable aumenta de repente el número de ciertos tipos de células inmunes en la sangre de ratones, sobre todo el de granulocitos y monocitos. Los resultados también señalan que este tipo de cambios también se dan entre las células madre de la médula ósea, que es donde se forma este tipo de células", destaca Anette Christ, investigadora de la Universidad de Bonn (Alemania).

    En los últimos años, los científicos han descubierto muchos aspectos negativos de la dieta occidental, que se caracteriza por comprender alimentos altos en calorías. Y es que los alimentos ricos en grasas saturadas contribuyen al desarrollo del alzhéimer y alteran la función cerebral de tal forma que la persona sigue consumiendo comida rápida al no tener la sensación de haber comido.

    Christ y su equipo revelan que las consecuencias de consumir comida rápida persisten aunque el sujeto cambie sus hábitos y deje de comerla, y produce numerosos focos de inflamación en el organismo de las personas y de otros mamíferos. Creen que la razón se esconde en el sistema inmune innato, que comprende las células y los organismos que defienden al ser vivo de la infección de otros organismos.

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    En el caso de los microbios que entran en el cuerpo de las personas, el sistema inmunitario activa el 'estado de emergencia', lo que ayuda al organismo a reaccionar más rápido ante continuas infecciones, para acabar con ellas antes de que los microbios causen daños mayores.
    Ese 'estado de emergencia' también se activa en ratones cuando consumen comida rápida.

    Por si fuera poco, consumir alimentos altos en grasas saturadas modifica la estructura de las proteínas del ADN de las células de la médula ósea de tal forma que generan leucocitos más agresivos. Incluso si los ratones dejaban de comer alimentos con grasas saturadas, su sistema inmune no volvía luego a la normalidad.

    Tras analizar la reacción del sistema inmune de 120 voluntarios, los investigadores han descubierto que el culpable de estos cambios es el gen NLRP3, responsable de la respuesta que da el organismo a los estímulos externos. Se desconoce, por el momento, cómo este receptor 'se entera' de la ingesta de comida rápida. Así que los investigadores ya saben qué camino tomarán las futuras investigaciones.

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