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    Una manifestación por el derecho al aborto (archivo)

    Acceso negado: los obstáculos al aborto en Europa

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    Pese a que el aborto es un derecho ya arraigado en los países europeos, las mujeres también se enfrentan a obstáculos a la hora de acceder al servicio. Sputnik conversó con expertos del viejo continente sobre la polémica objeción de conciencia.

    "Imagínate que eres conductor y te contratan de chofer, pero una vez que te contratan explicas a tus superiores que solo manejas durante el día porque no te gusta la noche. ¿Qué pasa?", indagó el ginecólogo y obstetra alemán Christian Fiala en diálogo con Sputnik. A su juicio, médicos que están en contra del aborto no deberían poder especializarse en ginecología.

    Presidente de la Federación Internacional de Trabajadores Vinculados a la Contracepción y al Aborto, Fiala se ha convertido en una referencia mundial del tema. Acumuló experiencias en Francia, Suecia, Tailandia y África y, actualmente, dirige una clínica especializada en interrupciones del embarazo en Viena y Salzburgo. En Austria, comúnmente atiende a mujeres que se trasladan por su cuenta tras enfrentarse a una solicitud legal de aborto negada en instituciones más cercanas.

    "Antes de elegir una profesión uno sabe qué tipo de trabajo implica y sabe que le pagarán por la ejecución de las tareas implicadas. Por ejemplo, si eres periodista no puedes elegir no entrevistar a un determinado tipo de personas porque no te gusta, así es en cualquier empleo donde un profesional no puede elegir hacer solamente la parte del trabajo que le gusta", ejemplificó.

    "Lo mismo pasa cuando uno elige ser ginecólogo, tiene que saber que hay mujeres que se embarazan porque lo planificaron y otras cuyo el embarazo no fue deseado. Una vez que eres ginecólogo no puedes decir que solo quieres trabajar con mujeres que quieren su embarazo. Esto es inaceptable", añadió el experto.

    Fiala, quien también es fundador del Museo de la Contracepción y el Aborto en Austria, defendió su posición en un seminario internacional sobre objeción de conciencia en la capital de Uruguay. El país sudamericano legalizó la interrupción voluntaria del embarazo a finales de 2012 y se puso en la vanguardia del tema en América Latina, donde muy pocos territorios también lo permiten. Sin embargo, en departamentos del interior, las uruguayas se encuentran con el mismo problema que muchas austríacas.

    En España, tampoco es distinta la situación. La abogada española Francisca Fernández compartió con Sputnik el emblemático caso de su clienta que perdió el útero a los 32 años después de viajar 600 kilómetros sangrando porque le negaron la atención en los servicios de salud más cercanos.

    "Es poco conocido el daño que la objeción de conciencia causa a las mujeres. Hay varios servicios de salud en España que envían a las mujeres a abortar a kilómetros de casa porque no lo hacen en los hospitales públicos de zonas donde el 100% de los ginecólogos es objetor de conciencia. Es algo que va en contra de la ley que lo prevé solamente de forma excepcional", explicó la abogada.

    Por otro lado, Fernández reconoció que en España la situación todavía no es tan grave como en Italia, donde el aborto está permitido pero pocos profesionales están dispuestos a practicarlo. Según datos del ministerio de Salud recogidos por la emisora NBC News, siete de cada diez ginecólogos italianos son objetores de conciencia.

    En el otro extremo, Fernández y Fiala destacaron el ejemplo de Suecia. "Allá no existe la objeción de conciencia, por lo que el médico que está en contra de interrumpir un embarazo simplemente no se especializa en ginecología", contó Fiala.

    Quien también mencionó a Suecia como referencia en la materia fue la responsable de políticas de desarrollo para Europa Central y del Este en el Foro de Parlamentarios Europeos para Población y Desarrollo, Marina Davidashvili. En visita a los estudios del programa radial de Sputnik Zona Violeta, en Montevideo, la experta que trabaja en Bruselas llamó la atención a que la prerrogativa de la objeción de conciencia solo existe en el área de la salud y del servicio militar.

    "Sin embargo, en cuanto a los abortos es el único caso en el que la objeción de conciencia solo tiene consecuencias para terceros y no para la persona que la declara", resaltó.

    En ese sentido, Fiala explicó que él mismo ha objetado conciencia en el servicio militar, cuando declaró formalmente estar en contra de las armas. "A raíz de mi negativa tuve que cumplir el doble de tiempo de servicio comunitario para compensar el hecho de que me rehusé a prestar un servicio al cual yo estaba obligado, y yo acepté las consecuencias", contó.

    Al igual que en los países en desarrollo, las mujeres más afectadas por la problemática son las que menos recursos financieros tienen. En el caso de Europa, los objetores de conciencia se concentran en los servicios públicos de salud porque "ninguna clínica privada los contrata sabiendo que no van a cumplir una parte de sus tareas", recalcó Davidashvili.

    En consonancia con Davidashvili, Fiala observó que la objeción de conciencia en los hospitales públicos se traduce en "una mala gestión del dinero público", una vez que esos profesionales "se niegan a cumplir una ley democrática" y no sufren ninguna sanción directa por ello, además de sobrecargar los servicios.

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    Etiquetas:
    objeción de conciencia, salud pública, aborto, mujeres, Europa
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