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    El hotel Grayshott Spa ofrece un curioso programa alimentario que parece romper todos los estereotipos dietéticos de las últimas décadas.

    Desde hace muchos años, tanto los gobiernos como los nutricionistas nos han convencido de que una dieta llena de grasas es mala para la salud, mientras que la reducción drástica de calorías seguramente llevará a una rápida pérdida de peso. No obstante, Greyshott Spa, ubicado en las afueras de Londres, desafía los pilares de lo que consideramos una dieta sana.

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    "La grasa es buena y contar calorías es una pérdida de tiempo", aseguró la jefa de nutrición de Grayshott Spa, Stephanie Moore, citada por The Financial Times.

    El régimen de Grayshott para pacientes con sobrepeso es muy sencillo. Así, una semana de "curar el intestino" presupone la eliminación completa del azúcar, los productos lácteos, la cafeína, el trigo y el alcohol de nuestro plato además de la introducción de más productos fermentados como el chucrut.

    Su finalidad es cambiar a largo plazo los hábitos alimentarios para reducir la ingestión de carbohidratos refinados, tales como el arroz blanco, las pastas y los cereales. Asimismo, se recomienda consumir el kéfir, el yogur y el kimchi debido a los beneficios que pueden aportar a nuestro microbioma —el conjunto de los microorganismos presentes en los ecosistemas del cuerpo humano—.

    No obstante, los consejos más sorprendentes consisten en comer muchas proteínas y grasas de origen animal, incluidas la doble crema y la carne roja. Asimismo, un buen sueño se considera mucho más importante que el ejercicio.

    Según Moore, el programa, originalmente destinado para mejorar el sistema digestivo, ha resultado tener numerosos efectos secundarios beneficiosos. Así, además de perder cantidades sustanciales de peso, los pacientes experimentan una subida de los niveles de energía y el descenso de la presión arterial. También muchos logran reducir el uso de medicamentos para la diabetes o la hipertensión.

    Además, los especialistas de Grayshott creen que este tipo de dieta puede ayudar a controlar algunas de las enfermedades de la civilización moderna como la diabetes tipo 2 e incluso la enfermedad de Alzheimer.

    Este programa es parte de un movimiento creciente de asesoramiento alimentario que quiere disipar los mitos de la dieta saludable. Moore indicó que a pesar de la lucha contra la obesidad, las personas están engordando parcialmente porque siguen los consejos de los nutricionistas basados en conocimientos científicos obsoletos de la década de los 70.

    Tim Spector, profesor de epidemiología genética en el King´s College de Londres, indica que los argumentos de los médicos de Grayshott son respaldados por nuestra experiencia cotidiana de no lograr de perder peso por mucho que lo intentemos. A su juicio, el mito principal que hace falta desmentir es el temor a las grasas saturadas, presentes en abundancia en la leche, los quesos y la nata.

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    Sin embargo, no es solo la falta de grasas en nuestra dieta lo que perjudica nuestra salud. Creemos que los alimentos bajos en grasa son más sanos y reemplazamos la grasa por el azúcar, lo que, por su parte, contribuye al aumento de peso.

    Spector asegura que el impacto a largo plazo de una dieta alta en carbohidratos refinados y baja en grasas buenas es enorme. Según cree, las "epidemias" de hoy como la obesidad, la diabetes o la anorexia son producto de una alimentación errónea.

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    dieta, grasas, sobrepeso, nutrición, alimentos, enfermedad
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