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    Que hay héroes están entre nosotros es algo que nos demuestra la hazaña de Nikita Vankov. A pesar de estar en una silla de rueda, este hombre se lanzó al agua para ayudar a salvar a un joven que se estaba ahogando cerca de la costa de Anapa, en el sur de Rusia.

    Vankov es el primer parabuzo certificado de Rusia, jefe del fondo Medio Ambiente Asequible y campeón de múltiples competiciones en Rusia y a nivel internacional en los distintos tipos de deporte. 

    Aquel día, había ido a un acantilado para filmar un vídeo sobre varios lugares de interés de Anapa, cuando salió al muelle y vio a mucha gente mirando hacia el agua. Al acercarse, vio a dos hombres tratando de arrastrar a un tercero que estaba boca abajo.

    "Le dije a la gente del muelle: 'salten, sálvenlo. Hagan algo'. La gente me miraba y eso fue todo", contó el hombre en una entrevista con el periódico ruso Argumenti i Fakti.

    Vankov no dudó en quitarse su ropa y empezó a dar órdenes a los rescatistas desde el muelle. Cuando estos intentaron llevar al ahogado al muelle, uno de los hombres que estaban allí le extendió su mano para sacarlo, pero no lo logró y el hombre volvió a caer al agua.

    "Pero ya me había bajado, al acercarme lo primero que hice fue agarrar al rescatado por detrás, luego buceé por debajo de él y contuve la respiración para que saliera a la superficie y respirase un poco, luego comencé a llevarlo hacia la costa", destacó.

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    Публикация от Вдохновитель▫️Никита Ванков (@nikvankov)

    El héroe explicó que todas las personas se mantienen siempre en la superficie del agua con el solo hecho de respirar de manera correcta y no porque muevan sus extremidades.

    "Nuestros pulmones son como la vesícula de un pez. Mientras haya aire en este órgano, siempre estaremos en la superficie. Si lo exhalamos por completo, nos ahogaremos", señaló.

    ¿Cómo acabó en silla de ruedas?

    Desde los siete años, Vankov practicó natación sin tenerle miedo ni al agua ni al mar. El 24 de mayo de 2007, a la edad de 13 años, él y sus amigos estaban nadando cerca del muelle de Anapa, precisamente cerca del muelle donde ocurrió el rescate. 

    "Me aceleré, salté, no me doblé e impacté con la cabeza contra el fondo. Luego sentí un dolor agudo, un crujido y mi cuerpo nunca fue el mismo".

    Nadie se dio cuenta de lo que le había pasado y tuvo que salvarse a él mismo. En aquel momento, todavía podía mover un poco sus codos y hombros. Así fue cómo logró llegar a la costa, arrastrándose por el fondo del mar. Entonces la gente lo vio y lo sacó del agua. 

    "Cerré los ojos y me desperté en cuidados intensivos. Los médicos me diagnosticaron varias fracturas por compresión en tres lugares de la columna vertebral, una grieta y un trauma craneoencefálico", aseveró.

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    Ahora, tras muchos años de intensa rehabilitación y entrenamientos, puede mover las dos piernas, estar de pie con apoyo, pero aún sigue teniendo dificultades para dar un paso. Y todo es gracias a que no pierde la esperanza de recuperarse. Además, continuó practicando deporte. Las imágenes por resonancia magnética muestran que su médula espinal ha dado signos de mejora: le empezaron a crecer nuevos nervios. 

    "Mi entrenamiento se divide en partes. Por la mañana, antes de empezar a trabajar practico natación y luego hago un poco de gimnasia. Más cerca de la noche, cuando tengo más tiempo, hago ejercicios físicos de fuerza, me entreno con un especialista, hago gimnasia, me hacen masajes, trabajo en la espalda, (…) en la bicicleta multifuncional, (…) y en la alfombra", explicó.
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