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    Las vacunas rusas contra el COVID-19 (211)
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    El presentador uruguayo de TV Sebastián Beltrame fue el primer extranjero en entrar al laboratorio donde se fabrica la vacuna Sputnik V. Beltrame contó a Sputnik que guiado por cariño a Rusia, su viaje lo llevó a deslumbrarse por el trabajo de los científicos y colaborar en la llegada de la vacuna a América Latina.

    Sebastián Beltrame es una cara conocida de la televisión uruguaya. Desde 2002 presenta y produce varios ciclos televisivos y documentales para la televisión de su país sobre viajes alrededor del mundo. Quizás por eso no fue extraño que volviera a pensar en viajar con su cámara apenas las fronteras se lo permitieron, aún en un espacio aéreo todavía signado por la pandemia de COVID-19.

    Esa fue la génesis de una aventura que lo llevó, a mediados de septiembre, a convertirse en el primer extranjero en ingresar al laboratorio en el que se produce la vacuna rusa Sputnik V, la primera en el mundo en ser registrada para combatir el COVID-19.

    En conversación con Sputnik, Beltrame contó cómo su plan en realidad fue "escalando", luego de comenzar con la idea de hacer una serie de entregas televisivas sobre cómo es viajar en tiempos de pandemia. A partir de una sugerencia del dueño de una agencia de turismo uruguaya que habitualmente patrocina sus viajes, Beltrame comenzó a moverse con la intención de llegar a Madrid y "algún otro posible destino de Europa".

    Alentados por las facilidades que otorga el pasaporte de Uruguay —único país de América Latina habilitado por el momento para ingresar al espacio Schengen— Beltrame y su socio comenzaron a planificar su viaje con la capital de España como base. Fue allí cuando llegó la inspiración. "La última vez que había estado en Rusia lo había hecho a través de España y era un vuelo corto, de cuatro horas. Entonces dije ¿por qué no hacer lo mismo?".

    La odisea

    El presentador uruguayo había pasado por alto la dificultad para conseguir vuelos entre Madrid y Moscú en plena pandemia, por lo que debió sortear esa barrera. Vino entonces a la mente de Beltrame el viaje a la Antártida que había hecho a comienzos de 2020, cuando se conmemoraron los 200 años de que el explorador ruso Faddey Bellingshausen descubriera el continente blanco.

    En el marco de la histórica amistad entre las delegaciones uruguaya y rusa en la Antártida, Beltrame conoció en esa oportunidad también el trabajo del Instituto Bering-Bellingshausen para las Américas (IBBA) —cuya sede está en Montevideo— y a su presidente Sergey Brilev, quien recepcionó el interés del uruguayo por viajar a Moscú a conocer el proceso de fabricación de la vacuna Sputnik V.

    Beltrame entró así en contacto también con el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF), el organismo dedicado a articular la inversión internacional en Rusia que tuvo un papel clave en la financiación de la producción de la Sputnik V desarrollada por el Centro de Epidemiología y Microbiología Gamaleya.

    Uno de los acuerdos más importantes firmados recientemente por el RDIF fue el que suscribió con la compañía farmacéutica rusa R-Pharm para fabricar la vacuna en el laboratorio la empresa en la ciudad de Yaroslavl, a poco más de 250 kilómetros de Moscú. Con el visto bueno del RDIF, la visita de Beltrame a las instalaciones era casi un hecho.

    Sebastián Beltrame frente a la iglesia ortodoxa de San Juan Bautista en Yaroslavl, que aparece en el billete de 1000 rublos
    © Foto : Gentileza Sebastián Beltrame
    Sebastián Beltrame frente a la iglesia ortodoxa de San Juan Bautista en Yaroslavl, que aparece en el billete de 1000 rublos

    Pero todavía había un escollo: Rusia todavía mantiene sus fronteras cerradas al ingreso de turistas, por lo que los trámites de ingreso serían engorrosos y, aún peor, conseguir vuelos desde Madrid sería complejo. "Empezó una búsqueda frenética entre Rusia y Montevideo para lograr esa conexión, que era prácticamente imposible porque no había vuelos", contó Beltrame. La incertidumbre cesó cuando el uruguayo consiguió un vuelo a Moscú a través de Estambul.

    Beltrame recién pudo tocar suelo moscovita el 14 de septiembre. El ingreso también le dejó otra anécdota curiosa, ya que los trámites migratorios se complicaron más de la cuenta, pues la pandemia modificó las exigencias para todos los extranjeros que llegan a Rusia, incluidos los uruguayos, a quienes habitualmente no se les solicita visado. Tras varias horas de espera, Beltrame y su acompañante consiguieron la autorización, firmada por el mismísimo viceprimer ministro ruso, Alexei Overchuk.

    Para el presentador uruguayo, acostumbrado a viajar por el mundo, llegar a Rusia no fue un destino más. La visita de septiembre de 2020 fue su cuarto paso por tierras rusas desde 2001, cuando llegó al país por primera vez en el marco del tradicional viaje de egresados que los estudiantes de arquitectura uruguayos hacen por el mundo. Beltrame confesó que, incluso, su simpatía por Rusia se inició cuando era estudiante.

    "Empecé a interesarme mucho por la cultura rusa. Tengo un placer enorme cada vez que llego porque es una cultura muy rica. Además estaba el tema de la vacuna, era una oportunidad para conocer de primera mano la noticia, que en Uruguay y América Latina no llegaba de la mejor manera", afirmó.

    La idiosincrasia rusa: trabajo y resultados

    Tras ser recibido por el RDIF, Beltrame se trasladó en tren hacia la ciudad de Yaroslavl para visitar, el 16 de septiembre, el laboratorio donde se fabrica la vacuna. Se encontró con un panorama bastante diferente al que esperaba.

    "Pensaba encontrarme con una seguridad prácticamente militar pero lo que encontré fue una barrera que se abrió y había un lugar normal, sin grandes temas de seguridad y donde los científicos trabajan como si fuera un día más de su vida", describió.

    Luego de recorrer las instalaciones y charlar con sus autoridades e investigadores, Beltrame se retiró con la sensación de que esos científicos quizás "no se dan cuenta de la importancia de lo que representa lo que están haciendo en este momento". "El desarrollo de una vacuna significa que la humanidad tenga un avance impresionante y salvar vidas y para ellos es un día de trabajo normal", destacó.

    El uruguayo Sebastián Beltrame dentro del laboratorio donde se produce la vacuna Sputnik V
    © Foto : Gentileza Sebastián Beltrame
    El uruguayo Sebastián Beltrame dentro del laboratorio donde se produce la vacuna Sputnik V

    La actitud de los científicos permitió a Beltrame llevarse una impresión de lo que considera uno de los puntos característicos de la idiosincrasia del pueblo ruso: "A ellos no les importa la imagen, les importa el resultado". En ese sentido, opinó que, por el tamaño del país en que viven, los rusos "pecan de no tener necesidad de mostrar hacia afuera lo que hacen".

    "Logran muy buenos resultados pero sin gran marketing. Esa fue la impresión que me llevé del pueblo ruso", sintetizó.

    Bombardeados por información falsa sobre Rusia

    Al uruguayo, primer extranjero en entrar a las instalaciones, también le sorprendió enterarse de que en el mismo laboratorio también se está fabricando la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. Para Beltrame, que desconocía la noticia, la revelación echó por tierra las acusaciones, que sí había visto en algunos medios, contra Rusia por supuestamente "robar la fórmula" de la vacuna británica.

    Luego de sacarse las dudas con las autoridades del laboratorio, Beltrame ratificó que muchas veces América Latina no recibe información certera sobre Rusia y sus avances o que, cuando llega, lo hace de forma distorsionada. "La información que tenemos aquí [en América Latina] no es la correcta. Estamos bombardeados por información muchas veces falsa y opuesta", lamentó.

    Esa información distorsionada puede incidir en que los países de América Latina se manejen con desconfianza con respecto, por ejemplo, a la vacuna Sputnik V. Así es como, sostuvo, muchos países de occidente, que desconocían el trabajo previo del centro Gamaleya, se sorprendieron al conocer el lanzamiento de la vacuna rusa y pensaron que había surgido "de la nada".

    La primera vacuna contra el COVID-19
    © Sputnik / El Fondo Ruso de Inversiones Directas y el Centro Gamaleya
    "Si tuviéramos información verdadera podríamos tomar decisiones que tendrían mucho más sentido y no simplemente embanderarnos con una causa que no sabemos de dónde salió. Esa era nuestra intención, ir allá y traer esa información", añadió, adelantando que, mientras cumple una cuarentena preventiva en Montevideo, ya prepara el material que filmó en Rusia.

    Pero Beltrame no se quedó solo con eso. A su regreso a Uruguay, inició contactos con empresas uruguayas para sondear la posibilidad de que se concreten acuerdos con el laboratorio ruso, de forma de transferir tecnología en una eventual producción uruguaya de Sputnik V. "Al ser el único extranjero que logró entrar a la fábrica sería egoísta de mi parte quedarme con esa información", explicó.

    Los contenidos que prepara Beltrame para la pantalla no incluirán solo la visita a Rusia, ya que durante su viaje pudo comprobar el inédito paisaje que ofrecen los aeropuertos y ciudades del mundo. Ahora, describió, "aeropuertos por donde pasaban millones de personas ahora tienen seis vuelos como mucho". Los museos y principales sitios turísticos permanecen casi vacíos, al punto de que "uno puede pararse media hora frente a un cuadro de Van Gogh".

    Tema:
    Las vacunas rusas contra el COVID-19 (211)
    Etiquetas:
    Rusia, América Latina, COVID-19, pandemia de coronavirus, vacuna contra coronavirus, vacunación, Sputnik V (vacuna)
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