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    Rusia empieza a levantar gradualmente las restricciones por el COVID-19 (154)
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    MOSCÚ (Sputnik) — Tras el impasse provocado por el coronavirus, San Petersburgo regresa lentamente a la vida. La situación con la pandemia se ha estabilizado en este momento, pero la ciudad se prepara incluso para el escenario epidemiológico más difícil.

    ¿Cuánto tiempo los residentes de San Petersburgo tendrán que observar el régimen de mascarilla? ¿Cómo se está recuperando el sector turístico después de las largas restricciones? ¿Qué sucederá con los grandes proyectos de infraestructura en la ciudad? Eso y más reveló el gobernador Alexander Beglov, en entrevista con Sputnik.

    "La situación se ha estabilizado. Muchas agencias gubernamentales trabajan con cita previa, jardines y parques, piscinas y gimnasios, los salones de belleza están abiertos, el metro ha vuelto a su horario habitual. Las cafeterías y terrazas de verano reabrieron. Poco a poco estamos levantando las restricciones", explica.

    Las autoridades están conscientes de que la prioridad debe ser la salud de los ciudadanos, así como de la necesidad de "equilibrar entre conveniencia y seguridad", afirma el gobernador. Por lo tanto, de momento sigue siendo obligatorio usar máscaras y guantes en lugares públicos, en el transporte y en las tiendas, y así se mantendrá mientras la situación lo requiera.

    Durante estos meses de pandemia, la mayoría de los habitantes se comportó de manera muy responsable, asegura Beglov. "Pero algunos mostraron un descuido sorprendente, violando las medidas restrictivas": no usaron máscaras, abrieron clandestinamente restaurantes y peluquerías, y organizaron discotecas.

    "Por supuesto, la gente está cansada de las restricciones. Pero si actuamos como si la epidemia hubiera terminado, entonces tendrán que extenderse aún más. Me gustaría que cada residente de nuestra ciudad cuide la salud de quienes lo rodean", expresó.

    La conciencia de que el virus no desaparecerá de la noche a la mañana es imprescindible para adaptarse a la nueva realidad, que incluye mantener las medidas de seguridad como distancia social y el uso de máscaras y guantes en lugares concurridos, destacó el gobernador.

    Aplanando la curva

    San Petersburgo ha conseguido salir airoso del primer gran reto que puso la pandemia ante todos: mantener las cifras de contagios bajo control para evitar la saturación de servicios de salud.

    En la ciudad, 23 hospitales brindan atención a pacientes con infección por coronavirus. En total, se han desplegado 9184 camas para pacientes con COVID-19. Se desplegaron otras 1000 camas en un hospital temporal en Lenexpo.

    El número de pacientes críticos ha disminuido en comparación con los períodos pico —finales de mayo— principios de junio. Hoy, 161 personas con COVID confirmado están en cuidados intensivos, 96 personas están en ventilación mecánica. Pero aún es pronto para bajar la guardia.

    "Debemos prepararnos para una amplia variedad de situaciones y para el escenario epidemiológico más difícil. No necesariamente tendrá lugar, pero la ciudad debe estar lista", apuntó Beglov.

    "No nos planteamos la tarea de aumentar urgentemente la cantidad de camas infecciosas temporales, sino que continuamos modernizando el sistema de atención médica de la ciudad, completando todos los proyectos sociales de construcción a largo plazo". Este año, a expensas del presupuesto, se planea construir y poner en servicio nueve instalaciones de salud: policlínicas, hospitales y estaciones de ambulancias.

    Economía y pandemia

    Como ha ocurrido en casi todo el mundo, el coronavirus 'enfermó' también la economía de San Petersburgo, la segunda ciudad más grande de la Federación Rusa.

    El gobernador advierte que no se puede evitar una disminución significativa en el producto regional bruto (PRB) este año, especialmente en el contexto de la base alta de 2019-2018. "Según diversas estimaciones, las pérdidas oscilarán entre el 4% y el 10% del PRB", precisa.

    "En general, más de un tercio de los sectores económicos de la ciudad han experimentado un impacto negativo", explica. El golpe más duro lo recibieron no solo las industrias cuyas actividades estaban directamente restringidas, sino también aquellas que se vieron afectadas por las medidas para controlar la epidemia, como los servicios, incluidos el turismo, la odontología, la cultura, así como el comercio minorista, el transporte aéreo y por carretera.

    Estas empresas han recibido apoyo tanto a nivel federal como regional, "pero en San Petersburgo hemos tomado la decisión de apoyar otras industrias importantes para la ciudad. Por ejemplo, se redujo la carga fiscal sobre la fabricación, la investigación y el desarrollo", puntualizó Beglov.

    La recuperación comenzó en mayo, pero su ritmo aún es moderado, explica el gobernador. "Hemos desarrollado un plan de acción regional para 2020-2021 para restaurar y normalizar la actividad económica, promover el empleo y aumentar los ingresos de los ciudadanos. Ahora está siendo aprobado."

    Turismo, el motor de San Petersburgo echa a andar

    La belleza de sus monumentos y canales es proverbial. En 2019, más de 10 millones de turistas visitaron la ciudad, conocida también como la 'Venecia del Norte'.

    El coronavirus paralizó por completo la bien engrasada maquinaria del turismo en San Petersburgo y solo ahora empieza a moverse tímidamente con visitantes nacionales.

    "La industria hotelera se está lanzando ahora", refiere Beglov. "Se reanudó la navegación del transporte fluvial de pasajeros, se abrieron las terrazas de cafeterías y restaurantes, se abrieron parques y plazas. Los museos comenzaron a recibir visitantes".

    Pero aún es pronto para arrancar a toda máquina. "A todos les encantaría comenzar a trabajar en su totalidad. Pero todavía tenemos un número significativo de casos. Y existe el peligro de que abrir todo demasiado rápido pueda provocar el regreso de las medidas restrictivas", precisó.

    De cualquier modo, aunque las fronteras están aún cerradas, las autoridades ya piensan en cómo restablecer el flujo turístico. "San Petersburgo es una ciudad que siempre ha atraído y sorprendido a la gente. La Organización Mundial del Turismo cree que la restauración del turismo mundial llevará de 4 a 6 años. Queremos lograr esto más rápido, en 1.5-2 años."

    El gobernador recordó que anteriormente, en muchas situaciones de crisis, fue el turismo el sector de la economía que mostró la tasa de supervivencia más alta.

    "Estoy seguro de que tan pronto como la situación epidémica lo permita, se abrirán las fronteras y se reanudará el tráfico aéreo, y miles de visitantes de diferentes países vendrán a nosotros."

    San Petersburgo mira al futuro

    Aún en medio de la crisis provocada por el COVID-19, la ciudad ha continuado trabajando con los inversores y no renuncia a los proyectos a largo plazo. "Nuestros socios, incluidos los extranjeros, también están mirando hacia el futuro", expresa Beglov.

    Las medidas restrictivas y la situación con la epidemia afectaron gravemente el clima de inversión y la actividad empresarial y social disminuyó. "Ahora es difícil nombrar cifras, pero no excluyo una disminución del 30% de las previsiones iniciales para este año", precisa.

    "Pero después de que se levanten las restricciones, esperamos superar las dificultades que han surgido en el menor tiempo posible y reanudar el trabajo normal".

    Y ya se está haciendo mucho por esto. "Hyundai está ampliando su presencia en San Petersburgo: hace un mes, comenzó la construcción de una planta para la producción de motores de automóviles. Continuamos trabajando para convertir el transporte urbano en gas y luego en combustible de hidrógeno", enumera.

    También se mantiene el plan de construcción de la Autopista Latitudinal de tráfico de alta velocidad, con fecha prevista para el inicio de los trabajos en el cuarto trimestre de 2020. "Y en cuatro años, se permitirán autos en esta sección."

    Para entonces, el coronavirus será un mal recuerdo. Y San Petersburgo seguirá siendo, como desde su fundación hace tres siglos por Pedro I, la joya más preciada de Rusia y su ventana hacia el mundo occidental.

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