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    El 31 de diciembre de 1999 no solo terminó un año: fue el fin de una era en la historia de Rusia. Aquel día dimitió el primer presidente de Rusia, Borís Yeltsin, la persona que había encarnado las aspiraciones democráticas del pueblo ruso y que cambió drásticamente el rumbo del país. Sputnik recuerda su legado.

    Borís Yeltsin es una figura controvertida, dado que Rusia atravesó considerables altibajos durante su Presidencia. Sin embargo, se puede decir con certeza que siempre será recordado como el primer líder de Rusia que fue elegido por el pueblo mediante sufragio universal.

    Yeltsin fue la principal figura de la política rusa durante la década de los 90, un periodo de gran agitación e incertidumbre. Y contribuyó al surgimiento de una nueva Rusia, poniendo fin al viejo orden socialista. Además, introdujo reformas en la vida social, económica, política y militar, si bien no todos valoran su aportación a día de hoy.

    Los rusos que navegaron en las procelosas aguas de los años 90 suelen recordar las crisis que tuvieron lugar durante su Presidencia y rara vez dan crédito a los logros de su Administración. En cualquier caso, hay que poner en valor que Yeltsin afrontó con firmeza los desafíos con los que Rusia tuvo que lidiar. Sí que surgen algunas dudas en cuanto a las decisiones que tomó el primer presidente, pero solo la perspectiva del tiempo pondrá cada cosa en su sitio.

    Camino al poder

    Borís Yeltsin nació el 1 de febrero de 1931 y pasó la mayor parte de su juventud en los Urales. En 1949 ingresó en una universidad local, en la que se especializó en albañilería y luego empezó a trabajar en una constructora dedicada a las infraestructuras. En 1961 entró en el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS), lo que significó el pistoletazo de salida de su carrera política. En cuestión de 15 años, pasó a ocupar el cargo de líder de la región de Sverdlovsk, en los Urales.

    El político permaneció en ese alto cargo hasta 1985. Durante su mandato, la región vivió un rápido desarrollo de las infraestructuras, incluida la construcción del metro en Sverdlovsk —ciudad actualmente conocida como Ekaterimburgo— y la inauguración de un complejo deportivo sin parangón en el país. Este período de su carrera política ha sido considerado mayoritariamente como positivo.

    A partir de 1978, desempeñó el papel de diputado del Sóviet Supremo de la URSS. Entre 1984 y 1988, fue miembro del Presídium del Sóviet. Desde 1985, año en que Mijaíl Gorbachov pasa a ser secretario general del PCUS, Yeltsin empieza a trabajar en Moscú como primer secretario del Comité de la ciudad de Moscú del PCUS, lo que hoy equivaldría aproximadamente al cargo de alcalde.

    Borís Yeltsin en 1987
    © Sputnik / Yury Abramochkin
    Borís Yeltsin en 1987

    En otoño de 1987 empezó a criticar la gestión del Partido Comunista. Estas fueron las primeras semillas del espíritu rebelde del futuro mandatario. En abril de 1990, durante una visita no oficial a España, Yeltsin sufrió lesiones en la espina dorsal a causa de un incidente aéreo.

    La prensa de la época insinuó que el incidente había sido orquestado por la KGB. Se dice incluso que estos rumores allanaron su victoria en las elecciones de mayo de 1990.

    Época convulsa y plagada de altibajos

    Yeltsin fue elegido presidente del Sóviet Supremo de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR) y enseguida comenzó a llevar a cabo diferentes reformas. En otoño de 1990 arrancó la primera crisis, el llamado Desfile de Soberanías. Este fue un proceso que se extendió no solo a las repúblicas de la URSS, sino también a las autonomías dentro de Rusia. Diferentes regiones rusas proclamaron su independencia, pero Yeltsin no percibió amenaza alguna en esos acontecimientos.

    En junio de 1991 se celebraron en la RSFSR comicios por sufragio universal y Yeltsin ganó por un amplio margen, obteniendo el 57,3% de los votos. Muchos ya se habían hecho a la idea de que la Unión Soviética estaba a punto de desintegrarse y un grupo de políticos y militares decidió encargarse de la preservación del país comunista. Aquel intento de golpe de Estado fracasó por la fuerte resistencia del Gobierno de Yeltsin, respaldado por el pueblo, que entonces ya ansiaba palpar los cambios democráticos.

    Los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el 7 de diciembre el Tratado de Belavezha, que formalizó la disolución de la URSS. La Administración Yeltsin prosiguió con las reformas, pero esa vez se encargó de los cambios económicos.

    Presidentes de EEUU y Rusia, Bill Clinton y Borís Yeltsin
    © Sputnik / Dmitry Donskoy
    Presidentes de EEUU y Rusia, Bill Clinton y Borís Yeltsin

    Las nuevas medidas en este sector trajeron consigo consecuencias perjudiciales para el bienestar de la población. Esta es una de las razones por las que muchos rusos desprecian a Yeltsin y recuerdan los años 90 como un tiempo turbulento.

    En 1992 y 1993 estalló en Rusia una crisis constitucional que desembocó en una confrontación armada entre las fuerzas leales al presidente y el Sóviet Supremo de Rusia. El choque culminó con tiroteos en el centro de Moscú y el ataque con tanques contra la sede del Sóviet. El organismo fue disuelto poco después y reorganizado en la Asamblea Federal, un parlamento bicameral. El propio presidente, de acuerdo con la nueva Constitución, obtuvo más autoridad.

    Otra patata caliente para Yeltsin fue el separatismo, al que había hecho caso omiso en el pasado. Varias regiones rusas trataron de independizarse. Una de ellas, Tartaristán, firmó un acuerdo con Moscú, mientras que las negociaciones con Chechenia llegaron a un callejón sin salida. En consecuencia, el Kremlin lanzó en 1994 una operación para restablecer el orden constitucional en esta república. Ese conflicto se conoce como Primera Guerra de Chechenia.

    Legado

    En junio y julio de 1996 se celebraron dos rondas de las elecciones presidenciales. Esa vez Yeltsin ganó, pero solo por un margen relativamente estrecho. El entonces presidente recibió el 53% de los votos, mientras que su principal rival, el comunista Guenadi Ziugánov, obtuvo el 40%.

    Los resultados de los comicios reflejaron la baja significativa de la popularidad del entonces mandatario. Durante su segundo mandato, Rusia reconoció su derrota en la Primera Guerra de Chechenia y sufrió en 1998 la mayor crisis financiera en su historia.

    Yeltsin designó a Vladímir Putin como primer ministro del país en agosto de 1999. Desde entonces se empezó a barajar la posibilidad de nombrarlo su sucesor. Yeltsin anunció su dimisión durante su discurso de Año Nuevo el 31 de diciembre de 1999. Vladímir Putin se convirtió en presidente interino de Rusia y poco después, en marzo del 2000, ganó las presidenciales.

    Borís Yeltsin y Vladímir Putin
    © Sputnik / Vladimir Rodionov
    Borís Yeltsin y Vladímir Putin

    Cuando Yeltsin se jubiló, desapareció de la vida política y se dedicó a su familia. Durante sus últimos años, viajó mucho pese a los problemas de salud. Yeltsin fue hospitalizado a causa de una enfermedad cardíaca degenerativa y murió el 23 de abril del 2007.

    De acuerdo con una encuesta de Vciom realizada en 2016, hasta un 50% de los encuestados consideró a Yeltsin responsable de la crisis que sacudió a Rusia durante la década de los 90 del siglo XX. En cuanto a los aspectos positivos, los encuestados destacaron que los méritos de Yeltsin incluyeron la eliminación de las colas en las tiendas, la restauración de la propiedad privada y los derechos democráticos.

    Entretanto, otros participantes en el sondeo pusieron el foco en las consecuencias negativas de su mandato presidencial, como la guerra de Chechenia, la crisis financiera, el paro, el impago de pensiones y la disolución de la URSS.

    Como se puede observar, las opiniones en cuanto a la Presidencia de Yeltsin están muy polarizadas. Lo que sí está claro es que el primer presidente de Rusia pasó a la historia como el hombre que creó Rusia tal y como la conocemos hoy.
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