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    El 23 de diciembre se dio por concluida la construcción de la 'obra del siglo': el puente de Crimea. El presidente ruso, Vladímir Putin, inauguró la segunda fase, el tramo ferroviario. Ahora los trenes podrán moverse entre la parte continental de Rusia y la península de Crimea. ¿Cómo cambiará esto la vida en la península?

    El tramo ferroviario del puente de Crimea es en realidad un puente separado del tramo automovilístico. Las obras duraron 47 meses y le han costado a Rusia casi 3.650 millones de dólares —228.000 millones de rublos, por ambos tramos—. La entrada en servicio de la innovadora y ambiciosa construcción está destinada a dar un nuevo toque a la estrategia del desarrollo de la península. Está previsto que el puente cambie de una vez por todas el sistema logístico de Crimea.

    El tramo ferroviario posibilitará impulsar en el futuro el desarrollo de la infraestructura en la península, pero los primeros cambios se verán solo cuando los trenes de carga estén ya en movimiento. De acuerdo con los planes actuales, esto sucederá el 1 de junio de 2020. Por ahora, el mayor cambio tiene que ver con el sector turístico. El primer tren con pasajeros ya partió de San Petersburgo y llegará a Crimea el 25 de diciembre.

    Además, el nuevo puente aliviará la situación en la península que, desde hace cinco años, se encuentra en un estado de bloqueo. Ahora que Crimea está aún más conectada al resto de Rusia, el régimen de sanciones va a tener un efecto significativamente menor. Moscú será capaz de suministrar numerosos productos necesarios, lo que inevitablemente acelerará la realización de diferentes proyectos en esta región. Esto hará posible eludir los efectos negativos del bloqueo internacional.

    Se prevé que mejore la situación con la competitividad de los productos de Crimea, que bajen los precios de los productos que provienen de la parte continental de Rusia y que se faciliten las exportaciones de Crimea al resto del territorio ruso. Asimismo, es de esperar que el establecimiento de una conexión ferroviaria con la península tenga un efecto positivo sobre la economía del país euroasiático.

    De acuerdo con algunos cálculos, en la fase inicial, el tráfico a través del tramo ferroviario puede alcanzar 10 millones de toneladas al año y doblar esa cifra en el futuro. Esto favorecerá a las pequeñas y medianas empresas —pymes— radicadas en la península, sobre todo a las dedicadas a la industria.

    La construcción del puente de Crimea se ha convertido en uno de los hitos en la historia contemporánea de Rusia. Moscú ha conseguido un triunfo estratégico al sacar parcialmente a la península del bloqueo del transporte. La conexión ferroviaria entre Crimea y el resto de Rusia es un asunto clave desde hace mucho tiempo.

    Camino hacia el puente

    La historia de la conexión ferroviaria entre la península de Crimea y el resto del territorio ruso se remonta a principios del siglo XX. Ya entonces las autoridades del Imperio ruso estaban al tanto de la importancia de una infraestructura de esta envergadura. La construcción de un puente entre el Cáucaso Norte y Crimea habría de beneficiar a las dos regiones y fomentar su desarrollo.

    El proyecto no llegó a cristalizar por culpa de aquellos tiempos turbulentos, en especial la Primera Guerra Mundial y la revolución bolchevique. La posibilidad de construir un puente entre la Rusia continental y Crimea volvió a plantearse durante la Segunda Guerra Mundial.

    Los nazis también estaban al tanto de la trascendencia de un corredor que allanaría el camino hacia la conquista de nuevos territorios en Asia. Querían usar el puente para enviar sus fuerzas rumbo a Irán a través de las montañas del Cáucaso. La ofensiva de las unidades del Ejército Rojo en la batalla de Crimea frustró los planes de los invasores, que tuvieron que retirarse y destruir el puente, cuya construcción no había finalizado.

    Tras la liberación de la península de la ocupación nazi en 1944, las autoridades soviéticas empezaron a erigir un nuevo puente ferroviario y usaron parcialmente materiales de construcción que los nazis habían dejado en la península. Estaba ubicado unos 10 kilómetros más al norte del puente actual. Las obras concluyeron en noviembre de 1944.

    Esta infraestructura no duró mucho, porque hubo muchos fallos en el proceso de su construcción. Los soportes a través del estrecho de Kerch resultaron gravemente dañados en febrero de 1945 por culpa del hielo. Solo tres meses después de la inauguración del puente ya empezaron a desmantelarlo. Unos días antes del incidente, un tren con la delegación soviética que regresaba de la Conferencia de Yalta pasó a través del tramo ferroviario.

    Una época plagada de discrepancias

    A partir de la disolución de la Unión Soviética, la península no solo quedó dividida del resto de Rusia por el estrecho de Kerch, sino también por la frontera internacional, dado que Crimea pasó a formar parte de la Ucrania independiente. En la década de 1990 empezó de nuevo a barajarse la posibilidad de construir un puente. Se anunció un concurso de proyectos que otra vez habría de conectar la península con la región rusa de Krasnodar.

    Las autoridades de Crimea, que trataban de realizar una política algo independiente de Kiev, creían que la construcción podría acercar a la península más a Rusia, al menos en el ámbito económico. Más tarde, en 2003, el estrecho de Kerch se convirtió en un escenario de confrontaciones entre Ucrania y Rusia. Las autoridades de la región de Krasnodar empezaron a construir un dique que recrearía la punta Tuzla, que por aquel entonces se había convertido en una isla.

    El control sobre la isla —la punta— significaba el control sobre el canal navegable en el estrecho de Kerch. Luego, Tuzla se convirtió en una parte importante de la ruta del nuevo puente de Crimea. Evidentemente, el estrecho de Kerch tiene un enorme valor estratégico: el que lo controla regula prácticamente el acceso naval internacional al mar de Azov, donde están situados los puertos del este de Ucrania, como Mariupol.

    El tema de la construcción del puente surgió otra vez en Ucrania en 2006. El entonces ministro de Transporte y Comunicaciones ucraniano, Nikolái Rudkovski, conjeturó que la construcción de un puente entre Crimea y Rusia podría fomentar el turismo ruso en la península. Durante una reunión en 2010 entre los entonces presidente de Rusia y Ucrania, Dmitri Medvédev y Víktor Yanukovich, abordaron la posibilidad de la construcción e incluso llegaron a un acuerdo preliminar.

    Las negociaciones culminaron en diciembre de 2013 con la firma de un acuerdo para construir el puente, pero el documento no precisaba si se trataba de un tramo automovilístico o ferroviario. Sin embargo, el golpe de Estado en Ucrania y la incorporación de la península a la Federación de Rusia dieron al traste con el trato. Rusia empezó a construir el puente por sí sola para conectar sus nuevas regiones con el resto del país.

    Esta ha sido una obra muy importante, especialmente si tenemos en cuenta que Crimea se había quedado prácticamente aislada de Ucrania. La inauguración del nuevo tramo ferroviario es una buena señal y seguramente cambiará a mejor la vida de muchos habitantes de la península.

    Etiquetas:
    Crimea, Rusia, estrecho de Kerch, Puente de Crimea
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