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    Eurodiputado español presenta un libro sobre "la campaña propagandística contra Rusia"

    CC0 / Pixabay
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    MADRID (Sputnik) — El eurodiputado español Javier Couso presentó este fin de semana en Madrid el libro "Objetivo Moscú: protagonistas de la obsesión antirrusa", un ensayo en el que se detallan e identifican los contextos argumentativos y las acciones de las "campañas propagandísticas contra Rusia".

    "La intención de este libro es aprovechar los recursos del Parlamento Europeo para hacer lo contrario de lo que hace el Parlamento Europeo: difundir otra idea de lo que sucede para que Europa y mi país tengan buenas relaciones con Moscú pese a la existencia de esta campaña propagandística agresiva que trata de culpar a Rusia de todos los males", explica Couso en conversación con Sputnik.

    Couso relata que, desde su llegada al Parlamento Europeo tras las elecciones de 2014, quedó sorprendido por "ver una beligerancia contra Rusia que no había percibido antes en los medios de comunicación de España".

    ​Ahora, al término de la legislatura, afirma que "la cosa ha ido a peor" y constata la existencia de un ecosistema en el que medios de comunicación, laboratorios de ideas y representantes políticos tratan de "inyectar odio" contra Rusia.

    El libro, firmado de forma colectiva por la oficina parlamentaria de Couso y financiado con fondos del grupo parlamentario de la Izquierda Europa, trata de "desvelar de forma minuciosa y sustentada" las acciones destinadas a crear "la actual escalada antirrusa" que tiene por objetivo "aislar a Rusia de cualquier cooperación con la Unión Europea y ratificar el lugar de Estados Unidos como potencia dominante".

    Durante su presentación en Madrid, Couso afirmó que el documento es "un manual contra la desinformación" para intentar provocar "un debate sano" sobre las posiciones de la Unión Europea y España respecto a Rusia.

    "Pienso que para España y para Europa en su conjunto sería conveniente tener unas mejores relaciones con Rusia", afirmó el eurodiputado, antes de destacar que, si las tensiones internacionales dan lugar a una conflagración por ejemplo con Estados Unidos, no serán los ciudadanos estadounidenses sino los europeos quienes lo sufrirían en primer lugar.

    Por ese y por otros motivos —económicos, por ejemplo—, Couso considera que la narrativa antirrusa "va en contra de los intereses nacionales de España" y llama al conjunto de la Unión Europea a replantearse su forma de relacionarse con Moscú.

    Mala praxis periodística

    En la presentación del libro Couso estuvo acompañado por expertos como Rafael Poch-de-Feliu, corresponsal del diario La Vanguardia en Moscú desde 1988 a 2002, y Laura Pérez, doctora en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en el estudio de la propaganda de guerra.

    En su exposición, Laura Pérez recordó que "el manejo de la información es una dimensión inalienable del ejercicio del poder" y centró su discurso en explicar la forma en que los medios de comunicación actúan como "cómplices" para difundir la "propaganda" contra Rusia.

    En concreto, explicó que la mayoría de los grandes medios de comunicación occidentales cometen una serie de negligencias a la hora de informar sobre Rusia que, consciente o inconscientemente, ayudan a crear la narrativa de la supuesta amenaza rusa para Occidente.

    "Por ejemplo, se recurren a verbos en tiempo condicional para difundir rumores disfrazados de información", afirmó Pérez.

    A ese respecto, puso como ejemplo un titular difundido por un medio español, que tituló una noticia sobre la supuesta injerencia rusa en EEUU de la siguiente manera: "Moscú estaría detrás de los ataques informáticos al Partido Demócrata".

    Ese titular, que no traslada un hecho sino una mera posibilidad expresada en tiempo condicional sin ni siquiera detallar cual es la condición para su cumplimiento, es en opinión de Pérez una "negligencia periodística".

    Además del recurso a condicionales, Pérez afirmó que, tras haber estudiado el tratamiento de la información sobre Rusia, también encontró de forma recurrente el uso de fuentes "muy abstractas" en el que la aportación de datos o explicaciones se atribuye a "expertos o diplomáticos" sin detallar quiénes son estas personas ni de donde procede su conocimiento.

    "En las noticias sobre Rusia cada vez están más ausentes los procesos de verificación que se enseñan en las facultades de periodismo", zanjó.

    Finalmente, Laura Pérez también expuso que existe una sobrexposición de los asuntos relativos a Rusia en la prensa occidental, lo que en su opinión actúa como una "cortina de humo" para ocultar problemas autóctonos.

    En este sentido, apuntó que culpar a Rusia de los problemas que tienen lugar en la Unión Europa —como ocurrió con el Brexit o con el referéndum catalán— es doblemente dañino para el club comunitario y sus Estados miembros, porque además de erosionar la relación con un país vecino "se debilita el análisis sobre los orígenes de esos problemas".

    Los motivos

    Por su parte, el periodista Rafael Poch utilizó su intervención para identificar los tres elementos clave que a su modo de ver llevan a ciertos actores políticos y mediáticos a impulsar las campañas de demonización contra Rusia.

    En primer lugar, Poch considera que estas campañas pretenden actuar como "un recurso de cohesión" a nivel interno por parte del establishment de EEUU y de una Unión Europea "en proceso de desintegración".

    El segundo pilar de las campañas antirrusas, prosiguió Poch, es la existencia de "un capítulo específico de tensión con los BRICS".

    En ese marco, Rusia es percibida como una amenaza no por ser una potencia emergente a nivel económico, sino por su intención de recuperar su posición como polo de poder geopolítico tras la "decadencia de los años 90".

    Finalmente, el tercer aspecto de "esta historia antirrusa" es "un intento de compensar" el impacto de las revelaciones de Edward Snowden y Julian Assange, que "demostraron la existencia del Big Brother, un monstruo que nos vigila de forma criminal".

    Más aquí: Reino Unido: ¿un cóctel de mentiras?

    En suma, concluyó Poch, estos tres elementos suponen a 'grosso modo' el germen de la acción llevada a cabo por políticos, periodistas y "think tanks" que impulsan las campañas de demonización contra Rusia porque "la recuperación de este actor en el ámbito internacional simplemente no es aceptada en Occidente".

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    campaña antirrusa, presentación, libros, UE, Javier Couso, España, Rusia
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