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    Las nave rusa Severni Polius

    El coloso ruso que quiere desafiar al hielo del Ártico

    © Foto: United Shipbuilding Corporation
    Rusia
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    En junio de 2013 zarpaba desde Múrmansk (Rusia) el rompehielos atómico Yamal. Su objetivo: evacuar la estación científica Severni Polius 40. La incidencia del cambio climático había puesto en peligro la plataforma de hielo sobre la que descansaba. Ahora, un 'monstruo' ártico con forma de cachalote ocupará su lugar, publica el portal PopMech.

    Los climatólogos calculan que, debido al calentamiento global, el hielo del ártico está condenado a derretirse. Lo que significa que llegará el día en el que ya no podremos contar con el hielo como única base sobre la que establecer este tipo de estaciones científicas destinadas a investigar esas latitudes. Será cada vez más y más peligroso.

    Nacimiento del coloso

    Por ese motivo, desde el Instituto ruso de Investigación de las Regiones Ártica y Antártica del Servicio Federal de Hidrometeorología nació la idea de suministrar a los miembros de las expediciones polares de una nave especialmente diseñada para afrontar los nuevos retos del norte.

    Esa embarcación permanecería junto a las estaciones de investigación y funcionaría como hogar para el equipo. Dentro también habría espacio para varios laboratorios. Funcionaría, en definitiva, como un lugar seguro bajo sus pies, independientemente del estado en el que se encontrasen las placas de hielo.

    Los rompehielos atómicos no eran la mejor opción en este caso. Se necesitaba un navío especial que nadie había construido por ahora. Había que empezar desde cero, asegura el autor del artículo, Oleg Makarov.

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    Así surgió el proyecto de la plataforma ártica autopropulsada Severni Polius.

    Más autonomía en menos espacio

    La plataforma —aunque bien podría llamarse navío— será, desde luego, más pequeña que los rompehielos atómicos. Aunque su tamaño no será nada desdeñable. Tampoco lo será su fuerza de desplazamiento y su calado, y sus responsables esperan que alcance una velocidad récord para un navío no atómico de sus características.

    La idea, explica Makarov, es que el Severni Polius inicie su expedición habiendo atravesado la ruta marítima del Norte —unos 20 días—. Y después, tras amarrarse a alguna placa o témpano de hielo, la nave permanecerá en un mismo espacio durante unos dos años. Después volverá a puerto para someterse a varias reparaciones y pulir detalles.

    La plataforma tendrá una apariencia peculiar, parecida a la de un cachalote, para que, de esta forma, se pueda aprovechar el máximo espacio posible destinado a almacenar combustible. "Tiene que haber suficiente para que funcione ininterrumpidamente durante dos años", explica Andréi Yúriev, el ingeniero principal del proyecto.

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    Resistir los embates del hielo

    La velocidad en el agua y entre el hielo no superará los 10 nudos (unos 18,5 km/h). El casco y la cubierta serán dobles y lo más simples posible, todo con el objetivo de reforzarlos para que el navío resista los embates del hielo en el mar.

    "Hay que seguir estudiando cómo influye el impacto del hielo en el casco del barco", añade Yúriev. Con ese objetivo, el Instituto de Investigación de las Regiones Ártica y Antártica construyeron una piscina especial en la que se puede simular el entorno ártico.

    Helicóptero incluido

    El personal de la estación se irá rotando, de manera que se vayan turnando cada medio año. El Severni Polius contará con una plataforma de aterrizaje de helicópteros Mi-38 —de tamaño modesto— para que el navío sea lo más accesible posible.

    La tripulación estará formada por 14 personas, a la que habrá que añadir 34 miembros del personal científico. A bordo habrá a su disposición 11 laboratorios —geológicos, químicos, geofísicos, oceanográficos…—. Aunque eso no significa que los investigadores vayan a estar a bordo de la nave durante toda la misión. Para ciertas tareas habrá que desembarcar en el hielo y montar los equipos.

    El Severni Polius ofrecerá al personal ártico más comodidad y, sobre todo, más seguridad. Se convertirá, al fin y al cabo, en el refugio de lo s marineros y del personal investigador, según los planes establecidos, a partir de finales de 2020.

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    Etiquetas:
    plataforma, hielo, rompehielos, Rusia, Ártico
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