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    Un submarino nuclear ruso entre hielo

    Romper el hielo con el propio casco: las campañas árticas más atrevidas de los submarinistas rusos

    © Sputnik / Vitaly Ankov
    Rusia
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    Los submarinos soviéticos y rusos han estado explorando la estratégica región del Ártico durante muchas décadas. Andréi Kots, columnista de la versión rusa de Sputnik, cuenta detalles de las campañas más destacadas de los sumergibles.

    El primer submarino diésel

    El submarino diésel eléctrico soviético D-3 Krasnogvardeets fue el primero en la historia en realizar un viaje por debajo del hielo. El 5 de febrero de 1938 partió hacia la estación Polo Norte — 1. La tripulación tenía que establecer la comunicación por radio entre los barcos de rescate y el dirigible SSSR-B6, encargado de rescatar a la expedición de Iván Papanin que había quedado atrapada en el hielo.

    El 12 de febrero, el sumergible pasó por debajo de un hielo de casi un kilómetro en media hora. Los submarinistas soviéticos fueron los primeros en el mundo en realizar este tipo de hazaña.

    Campaña heroica

    El primer submarino nuclear soviético K-3 Leninski Komsomol se lanzó el 9 de agosto de 1957. En julio de 1962, la embarcación completó la transición más larga bajo el hielo del Océano Ártico al pasar dos veces por el Polo Norte.

    El submarino nuclear soviético K-3 Leninski Komsomol
    © Sputnik / Mesyatsev
    El submarino nuclear soviético K-3 Leninski Komsomol
    La tripulación se movió literalmente a ciegas. En ese momento, no existían mapas detallados del relieve del fondo. Además, las condiciones acústicas eran muy adversas: una capa de hielo de varios metros reflejaba el ruido del submarino de hélice y creaba ilusiones auditivas.

    La campaña ártica de esta tripulación no puede ser calificada de otra cosa más que de heroica. El espesor del hielo en la ruta fue de 20-25 metros. La tripulación logró milagrosamente encontrar claro en el hielo y subir a la superficie.

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    En la 'cima' del planeta

    El submarino nuclear soviético K-181 del proyecto 627A Kit viajó al Polo Norte hace 55 años del 25 de septiembre al 4 de octubre de 1963. Emergió en la 'cima' del planeta en la mañana del 29 de septiembre. Los submarinistas instalaron un mástil con las banderas de la URSS y la Marina de Guerra justo en el punto geográfico del Polo Norte.

    Un submarino nuclear soviético del proyecto 627A
    Un submarino nuclear soviético del proyecto 627A
    El viaje duró nueve días y tres horas. El submarino cubrió 3.464 millas náuticas en 219 horas, de las cuales, 1.800 fueron bajo hielo en 107 horas.

    Teniendo en cuenta las difíciles condiciones del hielo en el Ártico, el diseño del rompehielos de propulsión nuclear se modificó drásticamente. En particular, se reforzó el casco y se instalaron dos ecosondas acústicas que permitían medir la distancia al hielo y su espesor, así como equipos de imágenes. Además, el submarino se equipó con el último sistema de navegación Sigma que se probaría por primera vez en condiciones marítimas reales.

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    Perforar el hielo con el casco

    El submarino más grande del mundo de propulsión nuclear Dmitri Donskoi del proyecto 941 Akula fue el primero en la historia en hacer varias subidas a la superficie en el Polo Norte de 1983 a 1985 valiéndose de su propio casco.

    Antes, los submarinos estadounidenses y soviéticos emergían solo en claros en el hielo, cuya búsqueda requería cierto tiempo.

    Un submarino del proyecto 941 Akula
    Un submarino del proyecto 941 Akula
    Para la misión especial, el submarino Dmitri Donskoi se reforzó con unas placas especiales.

    El sumergible de propulsión nuclear subió a la superficie varias veces en diferentes regiones del Polo Norte. La tripulación buscaba áreas con hielo de no más de dos metros de espesor. El submarino pesado de 28.500 toneladas de desplazamiento rompía fácilmente esa barrera. Después de cada subida, un témpano de hielo de 30-50 toneladas quedaba en el techo del submarino.

    Al emerger, el Dmitri Donskoi lanzaba disparos de prueba. La tripulación demostró que el hielo del Ártico es un disfraz ideal para los submarinos, que los hace prácticamente invulnerables a la aviación antisubmarina y a los dispositivos de rastreo espacial de un enemigo potencial.

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    Etiquetas:
    historia, campaña, submarinos, Ártico, Rusia
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