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    Quesos producidos en Rusia

    Tras cuatro años del embargo: la exitosa producción de queso en Rusia destaca en el mundo

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    Rusia
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    La recuperación del interés por el queso artesanal, el apoyo estatal y el reconocimiento del consumidor: los queseros rusos tienen mucho que celebrar cuatro años después del inicio del embargo a los alimentos europeos.

    Del 3 al 5 de agosto, en el pueblo de Dubróvskoye, a cerca de 60 kilómetros de Moscú, se llevó a cabo el festival de quesos 'Cuatro años con sanciones'. Aunque parezca un poco osado, el nombre del evento fue elegido debido a que fue precisamente la aplicación del embargo de alimentos europeos, introducido el 6 de agosto de 2014 por un decreto presidencial, lo que provocó la actividad comercial de muchos queseros rusos.

    Más: El festival de queso Cuatro Años con Sanciones se celebra en Rusia

    El festival contó con la participación de unos 200 productores de queso que, a lo largo de los 3 días del evento, vendieron más de 40 toneladas de queso y otros productos lácteos.

    Una nueva generación de queseros

    En una entrevista con Sputnik, Serguéi, dueño de la marca Semeinaya Usadba, contó más sobre su quesería, fundada hace dos años. El quesero detalló que la idea de entrar en este campo vino a su mente tras la imposición de las sanciones a los productos lácteos europeos.

    "Me gusta mucho el queso y cuando los quesos de calidad se acabaron, decidí hacerlos yo mismo", explicó.

    Actualmente, Semeinaya Usadba produce una serie de quesos refinados a base de leche de vaca y leche de cabra utilizando diferentes tecnologías, incluida la italiana. Sin embargo, Serguéi enfatiza que sus productos no son un intento de imitar a los europeos, sino de crear su propio queso original.

    Serguéi, dueño de la marca 'Semeinaya Usadba'
    © Sputnik / Ivan Dubrovin
    Serguéi, dueño de la marca 'Semeinaya Usadba'

    Para el quesero, en cuatro años se ha logrado un gran avance en la industria quesera rusa y la diversidad de los productos de calidad presentados en la feria era una prueba de eso.

    "[La producción de queso en Rusia] está en auge y el número de productores está creciendo cada año. Sin las sanciones, el efecto no habría sido el mismo, ya que los quesos rusos cuestan más que los que sufrieron el embargo", detalló Andréi Kutsenko, director de la compañía Premiolla, fundada hace un año y medio en San Petersburgo.

    Ayuda estatal

    "El apoyo del Estado se ha vuelto verdaderamente colosal. Nos proporcionaron tierras, subsidios y una popularización activa de nuestros productos tuvo lugar tan pronto como se introdujo esta medida", afirmó Larisa Fomina, de la quesería Po-Rizhski.

    Fomina cuenta que si hace unos años sus compatriotas tenían miedo incluso de probar productos locales, últimamente su actitud ha cambiado. Y ella sabe de lo que está hablando. Larisa se embarcó con su marido Yuri en la aventura del queso hace diez años, mucho antes de las sanciones.

    Larisa Fomina e Yuri Fomin de la quesería 'Po-Rizhski'
    © Sputnik / Ivan Dubrovin
    Larisa Fomina e Yuri Fomin de la quesería 'Po-Rizhski'

    "Ahora, la gente finalmente nos ha dirigido la atención. Nos hemos ganado su confianza y estamos haciendo todo para sorprenderlos. De hecho, actualmente estamos intentando producir en Rusia los quesos de todo el mundo", contó.

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    La productora de queso ve con optimismo el futuro de la industria del producto en Rusia y cree que pronto su país se convertirá en una verdadera "potencia del queso".

    El embargo no se aplica al 'saber hacer'

    Pero, por el momento, una buena parte de los nuevos queseros continúan explorando nuevos horizontes, obteniendo capacitaciones en el exterior o incluso invitando a especialistas extranjeros —principalmente franceses e italianos— a Rusia con el objetivo de restablecer la producción de quesos artesanales en todo el país.

    "Como pioneros, tenemos mucho que aprender. Y como el embargo no se aplica a la experiencia, se traen tecnologías extranjeras a Rusia para que nuestro consumidor tenga un producto accesible y de calidad reconocido por Europa", dice Eduard Pochivalin, propietario de la marca 'Istoria v Boguimovo', de la región de Kaluga (a 85 km de Moscú), cuyos productos ya han recibido el logotipo orgánico de la Unión Europea.

    Eduard Pochivalin, propietario de la marca 'Istoria v Boguimovo'
    © Sputnik / Ivan Dubrovin
    Eduard Pochivalin, propietario de la marca 'Istoria v Boguimovo'

    El italiano Gabriel Lentini, que ayuda a Eduard en la producción, no oculta su sorpresa en cuanto al número de participantes y visitantes del festival quesero. El hombre cree que eso señala que al sector le espera un futuro maravilloso, dado el interés de los consumidores.

    "El gran interés en esta feria es algo que no esperaba. Y veo que las personas no solo están interesadas en la compra, sino también en el descubrimiento de esta nueva vida. (…) Lo veo como un momento muy positivo, ya sea por negocios o por intercambios culturales con diferentes países de Europa", concluyó.

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    queso, embargo, sanciones, Rusia