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    Un mujer rusa en Moscú (archivo)

    Paranoia británica: bellas mujeres, vodka y otras 'armas' rusas contra Boris Johnson

    © AFP 2019 / Kirill Kudryavtsev
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    No use el teléfono celular, no beba vodka, evite las mujeres hermosas, no suba solo al ascensor, cambie de habitación de hotel en el último momento: estos son algunos consejos para el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, en vísperas de su primera visita a Rusia.

    Las reglas de supervivencia de los ministros británicos en la "temible" Rusia

    El diario The Times publicó una carta abierta a Boris Johnson, redactada por el parlamentario laborista Chris Bryant, que presidió un grupo parlamentario sobre Rusia. Basándose en la experiencia de sus visitas a Moscú y a Nizhni Nóvgorod en 2010, así como a San Petersburgo cuando todavía era Leningrado, es decir, en la URSS, Bryant le advierte al ministro británico de supuestos 'peligros' que le esperan en Rusia.

    El laborista le aconseja públicamente a Johnson que cambie de habitación en el último momento y se instale en la de su ayudante.

    "Surge una lógica pregunta: ¿cómo podría ayudarle este consejo si se hace de forma abierta y pública?", comenta las declaraciones de Bryant el colaborador de Sputnik, Vladímir Kornílov.

    Asimismo, el parlamentario le aconseja a Johnson que no lleve ningún dispositivo móvil consigo. Pues, "seguramente serán pirateados y convertidos en dispositivos de espionaje del FSB —Servicio Federal de Seguridad de Rusia—". Además, se le recomienda al ministro que evite alojarse en una habitación de hotel con teléfono fijo.

    "Me alojé en un hotel y mi teléfono estuvo sonando cada hora, toda la noche y no había nadie al otro lado", escribió Bryant.

    "Desafortunadamente, nadie le explicó quién y por qué torturaba así a los huéspedes. En cualquier caso, podía haber descolgado el teléfono y dejarlo sobre la mesa para que nadie le molestara", comentó Kornílov.

    Bryant también le recomienda a Johnson que no beba vodka ruso y que ni siquiera coma, porque la comida podría estar intoxicada. El parlamentario piensa que en Rusia le intoxicaron, aunque comió lo mismo que toda la delegación, fue el único miembro que se sintió mal, observa el periodista ruso.

    Finalmente, Bryant afirmó que Johnson debería ignorar la hospitalidad y evitar especialmente a las hermosas mujeres rusas que pueden intentar sacarle información valiosa.

    "Si se le acerca una mujer hermosa o toca a su puerta, tenga cuidado", advierte.

    Toda esta historia puede sonar como una mala broma, pero realmente es lo que escribió un legislador británico. "Piénselo. Estas son instrucciones serias de una 'víctima' de la hospitalidad rusa. ¿Será paranoia, no?", se pregunta Kornílov.

    Varios políticos, funcionarios y empresarios extranjeros visitan regularmente Rusia. La pregunta es ¿cómo es posible que todos hayan regresado a casa sanos y salvos?

    "Nueva amenaza"

    Uno podría reírse de esta paranoia. Pero al mismo tiempo, el jefe de las Fuerzas Armadas del Reino Unido, el mariscal Stuart Peach, también advirtió de la supuesta "amenaza rusa". El oficial aseguró a los británicos que Rusia podría cortar los cables de transmisión de datos submarinos y dejar a la isla sin internet.

    "Existe una nueva amenaza a nuestro modo de vida: la vulnerabilidad de los cables que atraviesan el lecho marino", afirmó Stuart Peach. "¿Se imaginan un escenario en el que estos cables sean cortados, interrumpidos? Esto afectaría de forma inmediata y potencialmente catastrófica tanto a nuestra economía como a la vida cotidiana de los ciudadanos".

    Kornílov propone preguntarle a Peach qué hay de "nuevo" en esta supuesta "amenaza". "¿Los submarinos soviéticos o rusos no podían cortar o dañar los cables submarinos antes? ¿Y si podían pero no los cortaron, por qué deberían hacerlo ahora?", se pregunta el periodista.

    El gas ruso de salvamento

    No obstante, el pánico sobre la supuesta "amenaza rusa" no le impide al Reino Unido concluir acuerdos con Moscú que salvan a sus residentes. A causa de un accidente en el gasoducto en el mar del Norte, en vísperas de Navidad, el Reino Unido corría el riesgo de sufrir una importante escasez de gas. Por lo tanto, el país decidió comprar con urgencia el gas licuado ruso a través de la terminal Yamal LNG.

    Esta transacción sorprendió a los economistas y numerosos expertos británicos. Sobre todo teniendo en cuenta que el operador de este proyecto es Novatek, empresa que desde 2014 está sancionada por EEUU.

    "Bueno, parece que los británicos ahora tendrán que escuchar nuevas historias sobre la 'temible' Rusia durante las vacaciones de Navidad, mientras se reúnan al lado de sus chimeneas de gas que dan calor gracias al ambicioso proyecto de energía ruso. Así es la 'malicia' rusa: podríamos cortarles el acceso a internet, pero decidimos salvar la economía británica", concluye Kornílov.

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