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    La caída de la Unión Soviética contribuyó a que el imperialismo y las corrientes políticas antisociales volviesen a estar a la orden del día. Los países no han desaprovechado los últimos años. Es la opinión de Nicolas Bonnal que, desde el portal Dedefensa, recuerda que Rusia es el peso que equilibra una balanza que lleva años del lado de Occidente.

    "La caída de la Unión Soviética acabó con cualquier atisbo de política social. El declive social de la Europa alemana liberal se caracteriza por el regreso del trabajador esclavo", afirma Bonnal.

    El periodista tunecino recuerda las palabras de la escritora Rebecca Toledo:

    "El fin de la Unión Soviética y de la revolución rusa fue seguido por un aumento en el número de agresiones imperialistas en el mundo. Irak, Somalia, Yugoslavia, Afganistán, Libia y Siria. Estados Unidos invadió todos esos países tras haberse librado del contrapeso que suponían los soviéticos. Este es un signo indiscutible de su importancia".

    Precisamente por los motivos que Toledo expone, Bonnal apunta a que Rusia volvió a estar en el punto de mira de Estados Unidos a partir del año 2000. Trae a colación las palabras de Emmanuel Todd, quien en su obra 'Después del imperio' señala que Estados Unidos falla en su intento por acabar con Rusia o, al menos, de aislarla.

    Aunque se suele culpar a Rusia de todos los males, hay un punto indiscutible, a juicio de Todd, donde Rusia se mostró como un país muy lejos de la imagen pintada en los medios dominantes:

    "Sin recurrir a la violencia, [Rusia] permitió que se independizaran los países de Europa del Este, seguidos de las repúblicas del Báltico, del Cáucaso y de Asia Central. No resistió cuando el 'núcleo ruso' de su Estado se dividió entre Bielorrusia y Ucrania. Aceptó el hecho de que la presencia de grandes minorías de habla rusa en la mayoría de esos nuevos Estados no es obstáculo para lograr su independencia".

    A juicio de Todd, el mundo necesita "el universalismo ruso" que garantiza una visión que perciba de forma igualitaria y justa las relaciones internacionales. La URSS bolchevique atraía a su Gobierno y promovía en altos cargos a los representantes bálticos, georgianos, armenios, judíos. "Conquistaba a los pueblos con su capacidad de tratarles como iguales", tal y como lo hizo Francia.

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    "El universalismo ruso no puede sino contribuir positivamente al equilibrio del mundo", dice Todd en 'Después del imperio', agregando que "sin la potencia soviética como un símbolo de igualdad, se desató la desigualdad en EEUU, en Israel, etc.".

    La conclusión de Todd es clara, apunta Bonnal: si Rusia no acaba en anarquía o autoritarismo, puede convertirse en un factor fundamental en el equilibrio [mundial]: una nación fuerte pero no hegemónica que reivindique la igualdad en las relaciones entre las naciones".

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    Etiquetas:
    autoritarismo, Europa, EEUU, URSS
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