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    Búnker-42

    El búnker de Stalin, ekranoplanos, líneas de metro secretas… El legado de la Guerra Fría en Moscú

    CC BY 2.0 / Kate Brady / PROKate Brady Follow Bunker
    Rusia
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    El Moscú moderno de relucientes centros comerciales y cafeterías elegantes podría parecer que ha olvidado la paranoia de la Guerra Fría, época de intrigas, espionaje, carreras armamentísticas y la amenaza, siempre presente, de una explosión nuclear. A pesar de las apariencias, el legado de este periodo está por todas partes en la capital rusa.

    El Búnker-42

    A unos 65 metros debajo de las calles del centro de Moscú se esconde el Bunker-42, también conocido como el Búnker de Stalin. Construida en 1956, esta instalación subterránea de 7.000 metros cuadrados se utilizó hasta 1986 como centro de mando de los bombarderos estratégicos de misiles nucleares de la Fuerza Aérea Soviética.

    Vídeo: Lugar ideal para sobrevivir al fin del mundo

    En la década de 1960, el búnker fue totalmente equipado con todo lo necesario para sobrevivir a un ataque nuclear. Un almacén de alimentos, combustible, dos pozos con agua potable y sistemas de regeneración y purificación del aire. Lo suficiente para garantizar la supervivencia del personal necesario para mantener en funcionamiento el centro durante un largo periodo de tiempo.

    La ubicación del búnker no fue ocasional: se suponía que, en caso de que se produjera un ataque nuclear, Iósif Stalin, el entonces líder de la URSS, podría llegar rápidamente desde el Kremlin al refugio.

    En 2006, una empresa privada rusa compró el obsoleto complejo en una subasta y convirtió uno de los secretos mejor guardados de la Unión Soviética en un museo de la Guerra Fría.

    Más: El búnker militar más grande de la URSS (vídeo)

    El Metro-2

    Metro-2 es el nombre no oficial de las líneas secretas del suburbano de Moscú, ahora supuestamente controladas por el Servicio de Objetivos Especiales de la Administración del Presidente y el Ministerio de Defensa de Rusia.

    El metro alternativo fue construido durante la época de Stalin y es hasta el día de hoy una instalación subterránea secreta, por lo tanto, se conocen pocos detalles sobre ella.

    En 2004, Vladímir Shevchenko, jefe de protocolo del presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, y del primer presidente de Rusia, Boris Yeltsin, confirmó la existencia del metro secreto en la capital rusa.

    "Es verdad que durante la época de Stalin, que temía que atentaran contra su vida, funcionó una línea de metro que llevaba desde el Kremlin a la llamada dacha —casa de campo— cercana a la ciudad", declaró Shevchenko al diario Argumeti y Fakti.

    Mijaíl Poltorarin, vice primer ministro de Rusia durante la época de Yeltsin, habló de las características del metro secreto.

    "Se trata de una extensa red de túneles y un puesto de mando de emergencia en caso de guerra, desde donde se pueden controlar las fuerzas nucleares del país. Allí pueden esconderse muchas personas", afirmó en una entrevista a Newsru en 2007.

    Sin embargo, estos datos no son oficiales y, en realidad, no se sabe a ciencia cierta qué se esconde debajo de las bulliciosas calles de Moscú.

    El submarino B-396

    Otra curiosidad de Moscú que puede interesar a los aficionados a la historia de la Guerra Fría es el museo de la Marina de Guerra, que custodia el submarino B-396, el ekranoplano Orlionok, el aerodeslizador Skat y una exposición de maquinaria bélica.

    Submarino B-396 (museo)
    © Sputnik / Ruslan Krivobok
    Submarino B-396 (museo)

    Los visitantes del museo tienen la oportunidad única de subir a bordo del submarino soviético de la clase Tango, construido en 1980 y que prestó servicio hasta 1998.

    El ekranoplano es un desarrollo ruso único que combina las capacidades de un barco y las de un avión capaz de volar sobre el mar, terrenos nevados o helados e incluso sobre llanuras libres de obstáculos. El Orlionok, de 58 m de largo, fue creado en 1972 y estaba concebido para misiones de asalto.

    Museo de la Cosmonáutica

    La época de la Guerra Fría está marcada por la carrera espacial que se desató entre la Unión Soviética y EEUU.

    La URSS logró grandes éxitos en la conquista espacial al lanzar el primer satélite —el famoso Sputnik-1— y realizar el primer vuelo espacial tripulado, inscrito para siempre en la historia de la humanidad.

    El museo de la Cosmonáutica de Moscú en VDNKh —Centro Panruso de Exposiciones— guarda la historia de los cosmonautas rusos y una colección amplia de artefactos y cápsulas espaciales. Además, pueden verse los cuerpos disecados de Belka y Strelka, los primeros perros que viajaron al espacio y pudieron volver para contarlo.

    Museo de la aviación soviética en Mónino

    Las armas de la victoria
    © Sputnik / Timothy Miller
    A 30 km de Moscú se ubica el Museo del Centenario de la Historia de la Aviación Soviética y Rusa, en Mónino.

    En su colección pueden verse el avión supersónico Túpolev Tu-144 —conocido como el concorde soviético—, el Mil V-12 —el helicóptero más grande jamás construido— y aparatos de despegue vertical sin signos visibles de diseño aerodinámico. De buen seguro que estas aeronaves impresionarán a cualquier aficionado a la aviación y a la historia de Rusia.

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    Etiquetas:
    URSS, submarinos, Búnker, cosmonáutica, aviación, metro, guerra fría, Moscú, Rusia
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