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    Vladímir Lenin y Nadezhda Krúpskaya (archivo)

    La mujer del líder: la trágica vida de la esposa de Lenin

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    Nadezhda Krúpskaya dedicó toda su vida a su marido, Vladímir Lenin —primer y máximo dirigente de la URSS—, a la revolución y a la construcción de una nueva sociedad. Sin embargo, el destino la privó de la felicidad, la enfermedad le quitó la belleza y su marido la engañaba, según cuenta el artículo del portal Kulturologia.ru.

    En 1890, Krúpskaya, procedente de una familia noble empobrecida de San Petersburgo, conoció al 'Viejo' —así era como se conocía en los círculos marxistas al enérgico joven socialista Vladímir Uliánov, que posteriormente cambió su apellido por el de Lenin—. Entonces, muchas jóvenes se enamoraban de Vladímir, carismático, de excelente sentido del humor y con una mente privilegiada.

    En sus años de juventud, Nadezhda era muy atractiva, pero el hipertiroidismo —la afectación de las glándulas tiroides— la privó de la belleza. Una de las consecuencias de esta enfermedad son los ojos saltones y en aquel entonces no había métodos eficaces de combatir este mal, que destruyó la vida de Krúpskaya.

    Nadezhda Krúpskaya, participante del movimiento revolucionario
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    Nadezhda Krúpskaya, participante del movimiento revolucionario

    En 1896, Vladímir Uliánov propuso matrimonio a Nadezhda, cuando ambos se encontraban en la cárcel por ser miembros de la 'Unión de la lucha por la liberación de la clase obrera', creada por Vladímir.

    En los primeros años de su relación matrimonial, planeaban tener hijos. Pero el progreso de la enfermedad de Nadezhda la privó de la oportunidad de ser madre. Cuando Krúpskaya supo que no tendría hijos, se dedicó totalmente a la actividad política y se convirtió en la principal y más fiable asistente de su marido.

     Vladímir Lenin y Nadezhda Krúpskaya (archivo)
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    Vladímir Lenin y Nadezhda Krúpskaya (archivo)

    Le acompañaba en sus distintos exilios y analizaba una enorme cantidad de materiales y correspondencia que recibía el líder del socialismo internacional, mientras que al mismo tiempo escribía sus propios artículos. Mientras tanto, su salud iba deteriorándose, y su aspecto era cada vez peor. Fueron unos tiempos muy duros para Nadezhda.

    Krúpskaya era una mujer inteligente, pragmática y muy consciente de que su marido podría interesarse por otras mujeres. Y, finalmente, así sucedió. Vladímir empezó una relación con otra compañera política, Inessa Armand. Estas relaciones continuaron incluso después de que en 1917, Lenin se convirtiera en el líder del nuevo Estado soviético.

    Inessa Armand
    © Sputnik/
    Inessa Armand

    A pesar de que Nadezhda sufría mucho y le ofreció el divorcio, su marido decidió no dejarla.

    Lo sorprendente es que Nadezhda e Inessa tenían muy buenas relaciones. Su lucha y compromiso político era superior a su felicidad personal. En 1920, Inessa Armand murió de cólera. Lenin supo sobrevivir a este duro golpe solo gracias a Krúpskaya.

    Un año más tarde, el líder soviético enfermó gravemente y quedó parcialmente paralizado. Nadezhda hizo todo lo posible para devolver a la vida al líder de la revolución: le enseñó a leer, hablar y escribir. Parecía increíble, pero gracias a sus esfuerzos, Lenin fue capaz de volver a la vida activa, sin embargo, poco después sufrió otro ataque del que ya no pudo recuperarse.

    Nadezhda Krúpskaya durante el discurso en la segunda cumbre de los agricultores
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    Nadezhda Krúpskaya durante el discurso en la segunda cumbre de los agricultores

    En 1924, cuando murió Lenin, el trabajo se convirtió en lo único que dio sentido a la vida de Nadezhda. Sin embargo, en la URSS no la percibían como una mujer inteligente, talentosa y autosuficiente, sino exclusivamente como 'la esposa de Lenin'.

    Discurso de Nadezhda Krúpskaya (de pie) en una reunión para la erradicación del analfabetismo en 1927
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    Discurso de Nadezhda Krúpskaya (de pie) en una reunión para la erradicación del analfabetismo en 1927

    Hacia el final de su vida, Nadezhda echaba de menos la felicidad familiar y por eso le encantaba pasar su tiempo con la hija de Inessa Armand —su antigua rival—.

    El 26 de febrero de 1939, en el 70º aniversario de Nadezhda Krúpskaya, muchos bolcheviques fueron a visitarla e incluso el propio Stalin le envió un pastel, sabedor de que a la viuda de Lenin le gustaban los dulces.

    Más tarde, algunos acusaron a Stalin de la muerte de Krúpskaya, diciendo que el pastel estaba envenenado. Pero, en realidad, Nadezhda no comió aquel dulce.

    Apenas unas horas después de la fiesta, Krúpskaya se sintió mal. Los médicos le diagnosticaron una apendicitis aguda, que se convirtió en una peritonitis. A pesar de la rápida intervención, no consiguieron salvarle la vida y Nadezhda fue enterrada en un nicho de la pared del Kremlin de Moscú.

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