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    El coronavirus en Venezuela (181)
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    CARACAS (Sputnik) — Con 15 días de cuarentena decretada por el Gobierno de Venezuela, los trabajadores del transporte, de los pocos que pueden circular por las calles, confiesan a Sputnik que entre la pandemia de COVID-19 y la falta de combustible su vida es cada vez más difícil.

    "Esto está rudo, ya estoy sin gasolina, ayer [31 de marzo] eché y estuve desde las 5:00 hasta las 12:00 [9 a 16 GMT] para poder echarle, di dos vuelticas ayer y hoy [1 de abril] dos vuelticas, porque de los 80 litros que usa el autobús me ponen solo 60", se quejó Alexander Ramírez conductor del sector El Valle (sur).

    A eso "se suma que no estoy ganando ni 500.000 bolívares [6,25 dólares] al día, que es lo que vale un kilo de queso barato, porque por la cuarentena hay pocos pasajeros", agregó.

    Ramírez tiene 20 años trabajando como conductor del transporte público, y es la primera vez que vive una situación tan compleja desde el paro petrolero de 2002.

    Las autoridades no han explicado por qué se raciona la gasolina en la capital, y tampoco han contestado las preguntas de Sputnik al respecto.

    Desde hace más de un año, los racionamientos de combustibles son habituales en muchos estados del país, pero solo después de anunciada la cuarentena por el COVID-19, comenzaron a aplicarse en Caracas.

    Las interminables filas en las estaciones de servicio se registran en medio de numerosas sanciones contra Petróleos de Venezuela (PDVSA) por parte de Estados Unidos, la única empresa que suministra combustible y por servicio casi gratuito para los usuarios.

    Algunos autobuses que transitan por Caracas no utilizan gasolina sino gasoil, y los transportistas explicaron que para quienes usan ese tipo de combustible las colas son un poco más cortas.

    Pocas ganancias

    El Gobierno tiene en Caracas un sistema de transporte público llamado Metro, que incluye trenes subterráneos y unidades externas, pero la mayoría de los autobuses que circulan son de conductores privados integrados en cooperativas que se reparten las rutas.

    Los traslados internos en la capital, según lo establecido por el Ministerio de Trasporte, tienen un costo de 5.000 bolívares (0,06 centavos de dólar), y solo una rueda de estas unidades puede costar entre 90 y 150 dólares.

    Este desfase entre el ingreso y el costo de los repuestos ha provocado una importante reducción de la flota de autobuses, a lo que ahora se suma la ausencia de pasajeros y las complicaciones para adquirir combustible.

    "Han disminuido bastante los ingresos, pero ahí vamos, no nos podemos parar porque ¿cómo se mueve la gente o cómo comemos nosotros?, uno hace siempre 1.500.000 [18 dólares] al día y ahorita se está haciendo la mitad o hasta menos", dijo a Sputnik Gerardo Reinosa, conductor del oeste de Caracas de 48 años.

    Algunos conductores, como José Márquez, deben pagar más de la mitad de lo que perciben a los dueños del autobús.

    "Yo solo soy conductor, y a diario tengo que darle al dueño de la unidad 3.500.000 bolívares [43,5 dólares], pero en este momento estamos trabajando a conciencia, por ejemplo, hago 1.000.000 [12 dólares] y le doy 800.000 [10 dólares] y me quedó con el resto", indicó el chófer de la línea Coche – Catia (oeste).

    • Autobusero venezolano
      Autobusero venezolano
      © Sputnik / Magda Gibelli
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    Extorsiones

    Trabajadores del transporte público que prefirieron no ser identificados también aseguraron a Sputnik que en los últimos días fueron objeto de extorsión de agentes de seguridad.

    Desde que se decretó el estado de alarma en Venezuela, el pasado 15 de marzo, se restringió el paso a la autopista Francisco Fajardo, principal arteria vial de Caracas, así como a otras avenidas, y el acceso está resguardado por funcionarios de la Fuerza Armada y de la Policía.

    "Para entrar a la autopista me cobraron 80.000 [un dólar] y para echar gasolina están cobrando también lo mismo, y hay que darle al de la Guardia Nacional [componente de la Fuerza Armada] y al que te llena el tanque", se quejó un transportista.

    Riesgo de contagio

    La mayoría de los que están en las calles de Caracas se cubren con mascarillas, trapos o pasamontañas, tal como pidió el Gobierno, pero algunos se las quitan para comer, rascarse la nariz o incluso hablar.

    Pero para subir en las unidades de transporte todos deben llevar sus tapabocas puestos.

    Los conductores del transporte público consultados por Sputnik llevaban también sus mascarillas de tela, algunas ya sucias y deterioradas, y dijeron sentirse expuestos al contagio.

    "Claro, esto no es fácil, siento que mi autobús puede ser un foco de eses virus, la gente entra en el autobús y uno no sabe si lo tienen, le dan dinero a uno, y no tenemos ni para comprar guantes y el Gobierno tampoco nos ha brindado algún apoyo de equipos de protección, ni para la desinfección de nuestros autobuses", señaló Alirio Medina.

    Los conductores consultados por Sputnik esperan que las autoridades establezcan alguna zona de desinfección para los autobuses con los mismos productos que utilizan para limpiar las calles, pues recordaron que ellos son los encargados de transportar a la mayoría del personal de otras áreas prioritarias hasta sus centros de trabajo.

    Hasta el momento en Venezuela se han registrado 135 casos de COVID-19 y tres muertos.

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    Venezuela, combustible, coronavirus, pandemia de coronavirus, coronavirus en América Latina, COVID-19
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