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    El 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer 2020 (55)
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    Psicóloga, trabajadora incansable y madre de dos hijas, Stella Maris tuvo desde joven el impulso personal y familiar de formarse profesionalmente. A sus 75 años y con más de 50 años de carrera, sigue adelante en su apoyo a personas de todas las edades y estratos sociales.

    Stella Maris tiene los ojos amables y una voz tersa; cruza los brazos tomándose de las muñecas, un movimiento que hace sonar el reloj sobre la mesa de madera frente a la que está sentada, mientras relata con parsimonia su historia, que muchas veces se transforma en la de los logros de sus dos hijas, Verónica y Carolina.

    Hija de migrantes de Paraguay que se instalaron en Argentina a mediados del siglo XX, cuenta que en su familia siempre se transmitió la disciplina y la cultura del trabajo, las importancia de las decisiones estratégicas para cosechar los frutos del esfuerzo, la pertenencia a una clase media pujante, donde el valor de las cosas proviene de no haber sido gratuitas.

    "Después del secundario empecé arquitectura pero en la mitad del primer año me di cuenta que no era para mí. Mi papá, que no entendía que yo no estuviera estudiando algo, me mandó a estudiar mecanografía a la Academia Pitman [institución desaparecida especializada en la formación de mujeres, principalmente como secretarias ejecutivas]", dijo a Sputnik Stella Maris.

    Debido a que en la década de 1960 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires se vivían años de tensión política, decidió estudiar la Licenciatura en Psicología en la Universidad del Museo Social Argentino. Al finalizar, al cabo de seis años, realizó un doctorado de un año más cuya tesis lamentablemente nunca pudo presentar debido a que su tutora falleció.

    Stella Maris tiene 50 años de experiencia como psicóloga y hoy atiende en su domicilio
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Stella Maris tiene 50 años de experiencia como psicóloga y hoy atiende en su domicilio

    En enero de 1969, al terminar sus estudios, Stella Maris se casó con Juan, su novio desde la secundaria. Él para entonces ya se había recibido como abogado y se mudaron a un departamento cerca de la estación de trenes de Ramos Mejía, barrio de la zona oeste del conurbano bonaerense, donde los primeros años también funcionó su primer consultorio, compartido con otros dos colegas y amigos de la carrera.

    "Yo elegí Ramos Mejía porque ahí estaba el Colegio Ward, muy conocido por su formación bilingüe, muy fuerte en deportes y famoso por su banda musical. Era de la comunidad cristiana pero abierta a alumnos de otras religiones; yo fui a escuela de monjas y no quería que mis hijas recibieran ese tipo de enseñanza cerrada", narró.

    Después del nacimiento de su segunda hija, la familia se muda a una casa en el mismo barrio, que Stella Maris cuenta que era su lugar en el mundo, amplia y con pileta y jardín, siempre abierta a ser sitio de encuentro social para grandes y chicos, un espíritu anfitrión heredado de lo que vivió en su infancia.

    Cinco décadas de experiencia

    En su familia se transmitió la importancia de la educación y la formación profesional, que Stella Maris intentó inculcar
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    En su familia se transmitió la importancia de la educación y la formación profesional, que Stella Maris intentó inculcar

    Stella Maris comenzó su carrera con consultas clínicas para niños derivados de una institución de la zona. Con el tiempo, amplió el espectro a adolescentes, adultos y parejas. Luego del nacimiento de su primera hija, el grupo muda el sitio de visitas a la casa de otra de las colegas, en el barrio porteño de Caballito.

    Años más tarde, encontró un espacio propio, que mantuvo durante 30 años, donde continuó su expertise profesional atendiendo a personas de todas las edades, un bagaje profesional que se enriqueció aún más desde que comenzó a atender una vez por semana en un centro terapéutico cooperativo para personas de muy bajos recursos localizado en Mariano Acosta, distrito del segundo cordón del Gran Buenos Aires, ubicado a 35 km de la ciudad.

    "Es una realidad totalmente diferente a lo que se vive en la capital y me sirvió; me sirve todavía mucho como experiencia", explicó Stella Maris, quien aseguró también que este tipo de trabajo le permitió una exposición a pacientes con problemáticas tan diversas entre sí y en comparación a lo que estaba acostumbrada que la obligaron a desarrollar muchas herramientas como profesional.

    Su trabajo como psicóloga le permitió una exposición a pacientes con problemáticas y realidades muy diversas entre sí
    © Sputnik / Francisco Lucotti
    Su trabajo como psicóloga le permitió una exposición a pacientes con problemáticas y realidades muy diversas entre sí

    Ya en la primera década del siglo XXI, luego de un divorcio difícil al cabo de más de 30 años de matrimonio y casi 40 de vínculo, la casa de Ramos Mejía se vendió y Stella Maris encontró un departamento en la capital, donde hoy también recibe a sus pacientes, y cuenta que con alguno lleva casi 20 años de acompañamiento.

    Stella Maris dice que sigue trabajando porque lo necesita por una cuestión económica, y que no se jubila porque eso implicaría perder la matrícula. Recientemente, el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires la reconoció con una medalla y un diploma por haber cumplido 50 años como profesional activa.

    "El tema de la mujer ha sufrido una modificación muy importante en los últimos tiempos. El machismo siempre imperó y recién ahora las mujeres empiezan a tener una presencia más importante. Siempre la mujer fue un objeto, limitada a quedarse en la casa y sin mucha libertad", dijo.

    Y remató: "si tuviera que poner un porcentaje, diría que un 98% de las mujeres que atendí en estos años trajeron historias de maltrato, abuso, acoso, violación o violencia, sobre todo intrafamiliarmente. Ahora sí llegan a la consulta por esto, pero antes no aparecía el tema inmediatamente, pasaba un tiempo largo hasta que se animaba a contarlo, porque es como una confesión, para la que se necesita mucho valor".
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    El 8 de marzo: Día Internacional de la Mujer 2020 (55)
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    argentinas, Argentina, psicología, violencia de género, violencia contra la mujer, testimonio, mujeres, derechos de la mujer
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