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    Desde que Italia registró el primer muerto por coronavirus en su territorio, los medios locales e internacionales solo han reflejado un estado de psicosis colectiva, pánico y muertes. Sputnik viajó al foco del brote del virus en Europa para hablar con italianos y turistas, y mostrar cómo es el verdadero día a día.

    Al aterrizar en el aeropuerto de Milán Malpensa, agentes sanitarios controlan la temperatura de cada viajero. Recién tras superar esa prueba, se puede proceder a hacer los trámites migratorios. La terminal aérea luce desértica y el silencio absoluto solo es interrumpido por esporádicos anuncios en los altavoces. Es poca la gente que llega a la capital de la moda italiana y abundan en las paredes carteles que advierten sobre las precauciones para no contagiarse del coronavirus que ya ha dejado decenas de muertos y más de 1.577 contagiados.

    Sin embargo, una vez en la ciudad, es difícil encontrar el pánico que retrataban días atrás los medios italianos y del que todavía se hace eco la prensa internacional.

    En Milán, la vida sigue su curso, pero en cámara lenta. La metrópolis más importante de Lombardía brinda postales pocas veces vistas con una plaza del Duomo casi vacía —en comparación a las multitudes que suele convocar— y con medios de transporte en donde sobran lugares libres para sentarse, incluso en las horas pico.

    Ni miedo, ni mascarillas

    "Personalmente, no tengo miedo. Hay mucha gente que piensa que ha venido la peste, la Tercera Guerra Mundial. Pero en mi opinión, quien tiene miedo, muere primero", dice Antonio, un italiano que trabaja en el sector del transporte.

    Antonio, italiano, trabajador del sector del transporte
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Antonio, italiano, trabajador del sector del transporte

    Su opinión no desentona con la del resto de los milaneses. "¡No tengo miedo en absoluto! Es una exageración. Nuestros políticos no han sabido enfrentar esta crisis. Bloquearon Italia, bloquearon Milán y pagaremos luego las consecuencias de esta alarma como si fuese la gripe española [la gran pandemia de 1918]", reniega Adriana, que pese superar los 65 años no se reprime las ganas de salir y pasea por la plaza del Duomo con la ayuda de su bastón.

    Adriana, italiana en la plaza del Duomo
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Adriana, italiana en la plaza del Duomo

    A diferencia de las zonas afectadas en China, en las calles italianas es muy difícil encontrar a personas con la nariz y boca cubiertas. Es que tanto el Gobierno nacional como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que sean solo los enfermos quienes usen esta protección, ya que no garantiza una alta efectividad en personas sanas. Por otro lado, la mayoría de las farmacias exhibe carteles en la puerta donde anuncian que no tienen mascarillas.

    Mascarillas agotadas en las farmacias de Milán
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Mascarillas agotadas en las farmacias de Milán

    El dilema de lo turistas: ¿es seguro visitar Italia?

    "Ya habíamos reservado [los pasajes] antes, vimos las noticias y no nos asustamos, tomamos precauciones. Compramos mascarillas, compramos desinfectantes de manos", explica Jasmine, una turista británica que llegó a Milán junto a su hija y nietos.

    "Nuestra familia nos decía: '¡No, cancelen! Se van a enfermar', pero todos los pueblos en Italia donde está el virus fueron aislados. No hay razón para que la gente no venga a Milán o no vaya a Roma. Es como cualquier otro país. Todos están lentamente contrayendo el virus y eventualmente estará en todo el mundo. ¿Entonces, qué vas a hacer? ¿Encerrarte? ¿Por cuántas semanas? ¿dos meses? ¿tres meses? ¿cuatro meses?", opina la turista.

    Jasmine, turista del Reino Unido
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Jasmine, turista del Reino Unido

    Samantha, una joven ecuatoriana, también se animó a concretar su viaje a Italia para disfrutar de unas vacaciones algo atípicas: "Los lugares están cerrados. No tengo muchas cosas para hacer".

    Las autoridades italianas han tomado nota de esto y es por eso que a partir del 2 de marzo reabre la Catedral de Milán (Duomo) y a partir del 8, el Teatro alla Scala. Además, los bares ya pueden permanecer abiertos después de las seis de la tarde. De esta manera, pese a que en tres regiones —Lombardía, Véneto y Emilia Romaña— las clases siguen suspendidas, el norte busca de a poco volver a la normalidad.

    En tanto, desde la OMS tampoco recomiendan suspender vacaciones. "Los viajeros no deberían suspender sus planes, pero tienen que tener en cuenta las restricciones que las aerolíneas han impuesto cuando planifiquen sus futuros viajes", indica la doctora Carmen Dolea, jefa de la Secretaría de Reglamentos Sanitarios Internacionales del organismo.

    Xenofobia, la otra epidemia que se expande

    El brote del coronavirus ha multiplicado la xenofobia que se vive en Italia desde hace ya mucho tiempo. El rechazo a los inmigrantes, particularmente a los refugiados, impulsados por algunos sectores de la derecha, ha mutado a un rechazo hacia los chinos.

    Melody, taiwanesa, turista en Milán
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Melody, taiwanesa, turista en Milán

    Desde bares en Roma que se niegan a atender a ciudadanos del gigante asiático, hasta discriminación y agresión física a alumnos extranjeros, algunos sectores de la sociedad italiana ven en los chinos al nuevo enemigo.

    "Nos registramos en nuestro hostel y habíamos reservado una habitación mixta con seis personas. Me dijeron que no permitían a los asiáticos dormir con los demás viajeros europeos. Nos pidieron que nos cambiáramos a una habitación privada, por lo que nos pidieron pagar de más", denuncia Melody, quien no es de China, pero que sufre en carne propia la discriminación por sus rasgos asiáticos.

    Melody vive y estudia en Finlandia y llegó a Milán para descansar por unos días, pero sus vacaciones se transformaron en un mal momento: "La gente te mira diferente, pese a que no todos los asiáticos seamos de China. Yo soy de Taiwán".

    ¿Por qué Italia registra tantos contagiados?

    Italia pasó de asegurar que estaba un paso adelante del resto de los países europeos en la contención del coronavirus a fines de enero, a ser uno de los países con más contagios y muertes por COVID-19, después de China. El primer ministro, Giuseppe Conte, confesó estar "sorprendido" por el crecimiento exponencial de casos.

    La OMS no deja de advertir sobre una inminente pandemia. Con la alta tasa de contagios, es probable que el virus ya esté presente en mucho más países de lo que se cree. De Wuhan llegó a Latinoamérica tras varias escalas. Parece imposible de contener y es probable que los países con un gran tráfico de viajeros que todavía estén libres de coronavirus, en realidad no lo hayan detectado aún.

    "Seguramente nosotros hacemos más controles y por eso es que hay más contagiados. Me parece difícil que en Londres haya menos contagiados que en Codogno, que es una comuna pequeña en Lombardía", opina Andrea desde un bar en el centro de Milán mientras toma el clásico aperitivo italiano con su grupo de amigos.

    Andrea, italiano, empleado en Milán
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Andrea, italiano, empleado en Milán

    Lo cierto es que Italia lleva hechos al primero de marzo 21.127 hisopados para comprobar contagios, según confirmó en conferencia de prensa el jefe de la Protección Civil, Angelo Borrelli. En comparación, Francia había realizado unas 762 pruebas hasta el 26 de febrero. En el continente, el más cercano a Italia es el Reino Unido con 11.750 hisopados al inicio de marzo.

    ​Las autoridades sanitarias comenzaron en enero un control compulsivo sin una estricta rigurosidad en cuanto a los criterios de casos sospechosos. En cambio, otros países europeos solo realizaban estudios en aquellos pacientes que presentaran síntomas compatibles y que al mismo tiempo hayan tenido algún tipo de contacto de riesgo durante los 14 días previos.

    Desde el 25 de febrero, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades actualizó los parámetros de clasificación de casos del coronavirus, y desde entonces, Italia comprueba contagios solo en personas que cumplan los dos criterios.

    "Siento que si tengo el virus, no me voy a morir"

    En los últimos días, los principales medios italianos y el Gobierno nacional han dejado el alarmismo de lado y comenzaron a hablar de la cantidad de contagiados que se recuperan. Las autoridades siguen de cerca las noticias y denuncian públicamente cuando detectan una 'fake news', como el cierre masivo de escuelas.

    Italia ha comprendido que sembrar el pánico no sirve como barrera de contención para la epidemia. El virus ya está instalado en el país y ahora se han lanzado campañas públicas para informar sobre cómo prevenir contagios. Además, médicos y quienes integran el comité de emergencia no se cansan de repetir que los muertos por el brote de COVID-19 son personas que tenían un cuadro grave preexistente

    "Siento que si tengo el virus, no me voy a morir", dice Samira, una desafiante treintañera ecuatoriana que emigró a Milán hace tres años.

    Samira, al igual que el resto de los que residen en Italia, sabe que el coronavirus solo ha matado en este país a personas mayores de 75 años que tenían otras patologías, con una excepción: un hombre de 62 años. Sin embargo, este sufría problemas cardíacos y se realizaba diálisis.

    Samira y Samantha, dos ecuatorianas en Milán
    © Sputnik / Lucas Herrera
    Samira y Samantha, dos ecuatorianas en Milán

    Más del 50% de los contagiados en Italia está aislado en su casa con síntomas leves y no necesita de cuidados hospitalarios, según datos de Protección Civil. Como comparación, durante la última temporada de gripe estacional, Italia sufrió unas 160 muertes directas por influenza y unos 8,7 millones de contagiados.

    Es cierto que por el momento del coronavirus no se tiene vacuna ni fármacos, pero científicos ya creen que se convertirá en una infección estacional alrededor del mundo como la gripe. 

    El propio presidente de la República, Sergio Mattarella, buscó terminar con el sensacionalismo mediático: "El conocimiento es un fuerte antídoto contra los miedos irracionales".

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    coronavirus de Wuhan, Italia, coronavirus
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