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    El pastor Eusebio Rojas dice que ha resucitado a cuatro muertos imponiendo sus manos sobre sus cabezas. Tiene 62 años y es pastor evangélico desde que tenía 23. Siempre en la misma iglesia, en el Centro Cristiano Imperial del popular barrio de La Candelaria en el centro de Caracas.

    Rojas lleva una corbata naranja de nudo gordo, tirantes, una camisa de estética vintage o vieja y unos pantalones oscuros a los que le sobran unas cuantas tallas, o le faltan unos cuantos kilos dentro para mantenerse firmes en la carne. Es domingo por la mañana y la puerta de la iglesia está custodiada por un par de creyentes fervorosos y bien vestidos que dan la bienvenida a los visitantes.

    La famosa plaza de La Candelaria queda justo enfrente. Allí conviven en armonía los placeres mundanos que no caben en el culto. Los jóvenes muestran sus músculos brillantes por el aceite o el sol en las máquinas de gimnasia que el ayuntamiento ha colocado en el asfalto para los que no tienen plata para ejercitarse en privado.

    En otro punto de la plaza, que es bastante grande, los viejitos caraqueños juegan al dominó en unas mesas preparadas para el pasatiempo nacional por excelencia, y justo enfrente una panadería socialista vende panes más o menos duros a diestro y siniestro. ¿Café? "No queda, mami". ¿Y el baño? "No hay agua".

    Entrada y fachada principal De la Iglesia evangélica Centro Cristiano Imperial ubicada en el popular y céntrico barrio de La Candelaria en Caracas
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Entrada y fachada principal De la Iglesia evangélica Centro Cristiano Imperial ubicada en el popular y céntrico barrio de La Candelaria en Caracas

    En Venezuela, la religión mayoritaria sigue siendo el catolicismo: según los últimos datos del Latinobarómetro de 2018, los católicos suponen el 67 % de la población religiosa del país. Pero en los últimos años ha crecido exponencialmente los fieles al Evangelio, alcanzando el 18 % según el mismo medidor.

    El pastor Rojas cree que los años de crisis en el país han sido determinantes para el aumento de fieles en su iglesia y en el resto de iglesias evangélicas repartidas por todo el territorio nacional.

    "Creo que los países donde hay pobreza, necesidad, escasez, la gente tiende a buscar a dios. Si no, hacen de su dinero un dios. Mucha gente se ha convertido por la crisis en Venezuela. La iglesia está full, últimamente viene mucha gente que ni conozco", sostiene en entrevista con Sputnik.

    La fe lo es todo

    Culto de domingo en la iglesia evangélica Centro Imperial Cristiano
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Culto de domingo en la iglesia evangélica Centro Imperial Cristiano

    Es un domingo soleado de febrero y efectivamente la iglesia es una algarabía. El recinto puertas para adentro es enorme. Son varias plantas de fe, oración y merchandising cristiano. El pastor acaba de oficiar su culto. Los domingos hay cinco cultos con varios pastores diferentes que enseñan su palabra, oran, cantan, hacen partícipe a un público entregado que baila y levanta las manos en sus gradas; y lo más importante: curan enfermos de males físicos y espirituales.

    "Hacemos lo que llamamos 'unción de anestesia'", explica Rojas y completa: "Impongo mis manos sobre las cabezas de los fieles y ellos caen como muertos. Es los que hacía Cristo en el Evangelio. Les cura la fe".

    Hay una fila de caídos como muertos sobre el escenario y un tumulto que les reclama fe para su sanación. Hay música, instrumentos y espectadores del milagro. En el suelo, fieles adultos y también niños, hombres o mujeres con diferentes peticiones a dios. La fiesta dura unos 30 minutos y después ocurre el prodigio. Dicen que ya están curados.

    Chica joven fiel al Evangelio junto a pastora en la sala de liberaciones, en pleno proceso de sanación de enfermedades físicas y espirituales
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Chica joven fiel al Evangelio junto a pastora en la "sala de liberaciones", en pleno proceso de sanación de enfermedades físicas y espirituales

    "Es que esta es una iglesia de guerra y por eso curamos enfermos de todos sus males, dolencias físicas o del espíritu", dice Mari Cruz González. Ella también es pastora, y peluquera en su tiempo libre. Está predicando en una habitación especial aparte que llaman "la sala de liberaciones". Allí llegan de manera individual diferentes personas con peticiones diversas. Es una unción privada.

    "Les curamos el cáncer, tumores, pies planos o les liberamos de los espíritus malignos", dice Mari Cruz. "Tenemos ese poder porque oramos todos los días y agradamos al Señor. Él deposita en nosotros esa autoridad. Así sacamos a los demonios de las personas que llegan inquietas porque se han encomendado a la brujería o porque simplemente no habían encontrado el camino de la fe", agrega.

    En ese momento hay dos personas en la sala de liberaciones. Una es joven, dice sentirse inquieta desde hace un par de noches. Tiene zozobra desde que discutió con su marido "por culpa de otra mujer". Mari Cruz y el pastor Rojas la están liberando. La mujer agacha la cabeza y grita. Tiene náuseas. Grita más fuerte. Mari Cruz le acerca un cubo para que vomite.

    "¡Fuera! ¡Así vas a ser libre! ¡Suéltalo!" le dicen los pastores mientras la sujetan el pelo y la cabeza para que no se ponga perdida de vómito. Al final hay una explosión de voces y la joven llora aliviada.

     Una señora en pleno proceso de sanación de su enfermedad junto a pastor del Centro Imperial Cristiano
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Una señora en pleno proceso de sanación de su enfermedad junto a pastor del Centro Imperial Cristiano

    La otra persona que espera su liberación es una anciana de 74 años a la que los médicos le diagnosticaron prolapso y se hace pis encima todo el tiempo. Además, ahora le duele la vagina y por eso ha acudido al pastor. El procedimiento es el mismo que el anterior.

    "Le doy la gloria a mi padre, siento el poder de dios y del espíritu santo sanándome, padre. Yo vine con una fe grande y sabía que usted me iba a sanar. Gracias, padre bendito", aclama la señora llorando de alegría. Dice que ya está curada.

    "Hay varios aspectos controvertidos del movimiento evangélico y las curaciones son uno de ellos", evalúa en diálogo con Sputnik Jordi Puig i Martin, investigador de Sociología de la Religión en la Universidad Autónoma de Barcelona. "En el protestantismo se afirma la sanación por imposición de manos. Si en el protestantismo clásico esto no deja de ser simbólico, como una oración, en las iglesias pentecostales se acepta literalmente", añade.

    "Hay pastores que afirman poder curar enfermedades con la imposición de sus manos sobre el fiel. Y es perverso: si la persona se cura, es gracias al pastor. Pero si no se cura, es por culpa de la poca fe de la persona. Además, cuando un pastor ha 'curado' a alguien su popularidad se dispara, aumentan los miembros de su iglesia y se incrementan los ingresos por el diezmo", observa Puig.

    Diezmo, crisis y política en Venezuela

    Un fiel pasa el cesto para las ofrendas en el culto de domingo
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Un fiel pasa el cesto para las ofrendas en el culto de domingo

    El diezmo que los fieles aportan para el mantenimiento de la Iglesia evangélica es el 10 % de sus ingresos. Puig i Martin dice que no hay nada "oscuro" en su financiación sino "meridianamente transparente". "Aparte del diezmo existen grandes donantes, sobre todo norteamericanos, que aportan dólares a las iglesias y a los medios de comunicación evangélicos", cuenta.

    "Una de sus principales características es su gran adaptación a la sociedad capitalista y de consumo. Por ejemplo, fueron pioneros en su momento en apostar por las donaciones online. Ante eso, no es de extrañar que como movimiento dispongan de mucho capital", explica el académico.

    El auge del movimiento evangélico no es exclusivo de Venezuela sino que es un fenómeno que recorre todo el continente latinoamericano. Para el sociólogo de Barcelona se trata de "un auge progresivo, un crecimiento exponencial cuyo inicio hay que buscarlo décadas atrás".

    Según i Martin, muchos motivos explican por qué "América Latina se vuelve protestante", como se dice habitualmente: presencia de misioneros norteamericanos, seducción por todo lo que venga de EEUU, una teología muy básica y poco intelectual en la que cualquier persona puede convertirse en pastor, inexistencia de jerarquía unificada, una vivencia muy emocional de la fe…

    Tapiz decorativo en el interior del Centro Cristiano Imperial
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Tapiz decorativo en el interior del Centro Cristiano Imperial

    "Pero normalmente se habla de dos grandes razones: la dimisión de la Iglesia católica de la espiritualidad popular, y el apoyo de los sectores políticos conservadores a una Iglesia más cercana a sus intereses", resume.

    En Venezuela, la política y el Evangelio se entremezclan en la medida en que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, afirma constantemente en sus discursos ser cristiano y un devoto de dios. En diciembre de 2019, Maduro sorprendió pidiendo desarrollar un "poderoso" movimiento cristiano evangélico "para elevar los valores morales" del país.

    En ese mismo discurso aprobó la creación de una Universidad Teológica Evangélica de Venezuela y puso en marcha un plan de remodelación y recuperación de iglesias evangélicas en el país. A aquel encuentro acudieron 1.730 pastores.

    Otro nombre que no pasa desapercibido y que está estrechamente vinculado con este movimiento creciente en Venezuela es el del pastor Javier Bertucci, que se hizo famoso cuando decidió presentarse a las elecciones presidenciales de 2018. Fundó su propio partido y apostó a una campaña electoral muy mediática en la que se dedicó a repartir sopas a lo largo y ancho del territorio nacional en uno de los momentos más duros (y de más hambre) de la crisis venezolana. Quedó tercero en votos alcanzando casi el millón en las urnas.

    Bertucci no es una figura exenta de polémica. Estuvo procesado penalmente en 2010 por el contrabando de 5.000 toneladas de combustible diésel a República Dominicana y su entramado empresarial —que incluye compañías en Panamá y Miami—. Apareció en los famosos Panama Papers.

    ¿Por qué los evangélicos se meten en política?

    En el centro, el pastor envangélico Eusebio Rojas en su iglesia de La Candelaria, en Caracas. Le acompañan dos pastores de la misma iglesia
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    En el centro, el pastor envangélico Eusebio Rojas en su iglesia de La Candelaria, en Caracas. Le acompañan dos pastores de la misma iglesia

    Responde Puig i Martin: "Llegado el momento, se dan cuenta de que la política puede ser también un instrumento de evangelización. Además, aquí también aparece la peligrosa 'teología de la prosperidad': si una persona llega a tener poder político, es una demostración de que está bendecido por dios, y por tanto que su ideología política es la buena, la cierta".

    "Vienen días de gloria", dijo Bertucci cuando anunció su candidatura presidencial.

    "Vienen días de gloria", dice también Eusebio Rojas el domingo en su iglesia. Está sentado junto a otros cuatro pastores de menor rango y contando cómo es su vida cuando no está allí. También es pastor, pero de los del campo. Tiene una finca en un terreno como a tres horas de Caracas, siembra y cría reses.

    Rojas es afable, abierto y se nota que la comunidad le quiere. En apenas 30 minutos varias mujeres se han acercado a saludarle y a ofrecerle algo de comida. Las empanadas de cazón son sus ofrendas favoritas y hay quienes lo saben y llegan con una bolsa grasienta de la panadería de la esquina.

    El pastor habla de su vida mientras lee el Evangelio en su celular donde tiene guardados algunos de sus capítulos favoritos.

    Algunos capítulos del evangelio en el celular del pastor Eusebio Rojas
    © Sputnik / Esther Yáñez Illescas
    Algunos capítulos del evangelio en el celular del pastor Eusebio Rojas

    "Fíjate que yo antes de meterme en esto no sabía nada del Evangelio, solo que se dejaba de ser borrachito", cuenta riéndose Laura Urribarri, una fiel de 69 años que se acerca al pastor para besarle las manos y darle un abrazo.

    "Pero desde que lo conocí [al Evangelio] me di cuenta de que todos mis males eran sobrenaturales, como esta crisis económica, que también es sobrenatural. A Venezuela le ha pasado lo mismo que le pasó a Israel, que se olvidó de dios porque estaba bien y construyó sus ídolos. El pueblo se contaminó pero ya estamos saliendo de eso", opina.

    Urribarri da media vuelta con una sonrisa y se mete en el culto de turno. Desde afuera se escuchan de fondo los cánticos de los fieles que están participando en alguna unción de anestesia, dejando ofrendas, levantando las manos y orando con certeza absoluta de que aquél es el único camino para ser feliz y para salvarse de absolutamente todo.

    Las empanadas grasientas de cazón nunca sentaron tan bien. No hay culpa en cualquier obstrucción en las arterias que serán liberadas bajo la fe de la imposición de manos un domingo cualquiera en una iglesia de guerra. Es la palabra de dios y del pastor en la tierra.

    Etiquetas:
    Caracas, Iglesia, fe, Nicolás Maduro, Javier Bertucci, evangélicos, religión, Venezuela
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