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    La religión umbanda nació en 1908 cuando un joven brasileño incorporó el espíritu de un indígena y revolucionó las creencias de los humildes de Rio de Janeiro. Susana Andrade, referente umbanda en Uruguay, recibió a Sputnik en su templo para explicar la historia de una religión que conjuga la historia de europeos, indígenas y africanos.

    Con 18 años, Susana Andrade cruzaba la calle para no pasar por la puerta de un templo umbandista que quedaba cerca de su casa, en una zona céntrica de Montevideo, la capital de Uruguay. En ese momento, Andrade no se imaginaba que décadas después sería una referente de una de las religiones afroamericanas más fuertes en Sudamérica.

    Andrade recibió a Sputnik en el Templo Umbandista Caboclo 7 Flechas Reino de Omulú, una casa modesta con un garaje acondicionado como templo. En la pared que enfrenta la puerta se extiende un altar coronado con la imagen de Iemanjá —la máxima divinidad umbandista— y un sinfín de elementos que sirven de ofrendas: collares, jarrones, sandías, velas, palomitas de maíz y hasta una botella de whisky.

    Andrade cree que su acercamiento el umbanda fue una de esas cosas "que están dirigidas por los orixás", como se conoce a los dioses de la naturaleza que, si bien son originarios de la religión yoruba fueron tomados luego por el umbanda. Es que el terror que Andrade sentía a los templos umbandistas fue disminuyendo luego de que conociera a su actual esposo, Julio Kronberg, que en ese momento ya era pae en un templo de Montevideo.

    Aquella desconfianza a la religión afroamericana más practicada en Uruguay llevó incluso a esconderle a sus padres cuál era la religión de su pareja. La joven Andrade continuó acompañando a su novio a los ritos, aunque se mantenía por fuera de la religión. Asistía, colaboraba con la preparación de las ceremonias y disfrutaba las canciones pero nada más.

    Un día, durante una ceremonia, una mujer la hizo girar, uno de los movimientos típicos durante los ritos. "Sentí como que me corrían un velo y aparecía un mundo que lo tenía ahí cerquita y no sabía que existía", recuerda Andrade en la actualidad.

    Susana Andrade en su templo umbandista en Montevideo
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Susana Andrade en su templo umbandista en Montevideo

    ¿Dónde nació el umbanda?

    A diferencia de otras religiones, el umbanda tiene una fecha y lugar determinados para su nacimiento: el 15 de noviembre de 1908 en la ciudad de Niteroi, en el estado de Río de Janeiro.

    Brasil abolió oficialmente la esclavitud en 1888 pero la llegada masiva de africanos esclavizados había dejado una huella imborrable en la sociedad brasileña. Los esclavos traían desde África sus propios cultos y, si bien eran obligados a adoptar el cristianismo, buscaban pequeños espacios para compartir sus tradiciones.

    Muchos de los africanos que llegaron a Brasil provenían de Nigeria y trajeron consigo a la religión yoruba y sus orixás. Así llegó Iemanjá, que para los yorubas nigerianos era la divinidad de los ríos. Con el tiempo, esas creencias entraron en contacto con el cristianismo, algunos cultos indígenas e incluso el kardecismo, la rama del espiritismo influida por la doctrina del francés Allan Kardec, muy popular en tierras brasileñas.

    De hecho, el nacimiento del umbanda se dio en una mesa kardecista. Según Andrade, el kardecismo en esa época era profundamente elitista y los espíritus "invocados" solían pertenecer a personas cultas e ilustradas.

    Todo cambió el 15 de noviembre cuando el espíritu de un caboclo (término utilizado en Brasil para designar a los mestizos entre europeos e indígenas) se incorporó en el cuerpo de un joven de 17 años llamado Zélio Fernandino de Moraes.

    Una imagen de Iemanjá, divinidad principal del umbanda
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Una imagen de Iemanjá, divinidad principal del umbanda

    Según cuenta la leyenda, el joven fue poseído por el caboclo Sete Encruzilhadas (Siete Encrucijadas), que anunció a los presentes la llegada de la 'umbanda', una religión que llegaba "para hablarle a los humildes" y que significaba "la manifestación del espíritu para la Caridad".

    Para Andrade, el origen del umbanda está marcado por el sincretismo, es decir, la conjunción de elementos de tres culturas que se encontraron en la Sudamérica de comienzos del siglo XX: la europea, la africana y la indígena.

    Elementos utilizados por el umbanda para ofrendar a Iemanjá
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Elementos utilizados por el umbanda para ofrendar a Iemanjá

    Así, desde sus inicios el umbanda conjugó elementos de corrientes populares del catolicismo, del espiritismo y de los cultos africanos.

    Los umbandistas creen en la existencia de "tres fuerzas" en su religión: los orixás, que son la representación de las fuerzas de la naturaleza; los espíritus de 'negros viejos' y caboclos y el Exú, entidades intermediarias entre lo astral y lo terrenal y definidas como intermediarios o "policía de lo astral".

    Además, el umbanda surgió con un perfil claramente contrario al "elitismo" que identificaba en el catolicismo e incluso en el kardecismo que había llegado desde Europa y pronto se hizo fuerte entre los sectores más humildes de la sociedad carioca, especialmente entre afrobrasileños y descendientes de indígenas.

    Colores, sabrores, tambores y alcohol

    Los ritos umbandistas están en las antípodas de la sobriedad que caracteriza a las religiones judeocristianas. Lejos de la serenidad de una misa católica, un rito umbandista está dominado por el sonido del tambor, el baile y el consumo de cachaza (un tipo de caña típico de Brasil).

    Palomitas de maíz, sandías, collares y flores, algunos de los elementos centrales de la ofrenda a Iemanjá
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Palomitas de maíz, sandías, collares y flores, algunos de los elementos centrales de la ofrenda a Iemanjá

    Andrade explica que los ritos umbandistas se estructuran a partir de "simbología que tiene que ver con los cuatro elementos de la naturaleza (agua, tierra, aire y fuego)". En esa línea, el culto umbandista no se centra únicamente en el rezo sino también, indica la mae, en "tradiciones culturales mucho más plásticas, por así decirlo".

    Según ella, la fe umbandista "se expresa en una comida, en aromas, en evaporaciones etílicas" y son esos detalles los que hace que "los cultos afro sean tan llamativos".

    "Un borracho es un borracho pero para una persona que llama a un Exu africano, una Pomba Gira o un Preto Velho es una fiesta tomarse su cachaza o su vinito con miel", señala Andrade, destacando que, en momento de bonanza, la caña puede incluso sustituirse con whisky.

    Atuendos y una botella de whisky utilizados en la ofrenda Iemanjá
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Atuendos y una botella de whisky utilizados en la ofrenda Iemanjá

    El tambor es otro de los elementos centrales de los ritos. Los "tamboreros" son figuras clave, ya que deben interpretar diferentes ritmos según la ocasión, en ceremonias que pueden durar largas horas.

    Muchos de esos rituales pueden verse al aire libre cada 2 de febrero, cuando la colectividad umbandista celebra a la diosa de Iemanjá. Las playas de Brasil, Uruguay y varias de Argentina se llenan de fieles que replican sobre la arena varios de los ritos que habitualmente cumplen en sus templos. Además, depositan en el mar pequeñas barcazas hechas a mano en la que colocan velas, frutas y alhajas en ofrenda a la deidad.

    Además de ser uno de los eventos más importantes del calendario umbandista, la fiesta de Iemanjá ha logrado acercar la creencia a personas que no la profesan. En Uruguay, por ejemplo, la ceremonia se convirtió en un atractivo turístico para Montevideo y su extensa rambla sobre el Río de la Plata.

    "Iemanjá representa la maternidad, la abundancia y la alimentación. Protege a la familia, las mujeres y los niños", explica Andrade, que para la edición 2020 promovió un pedido a la diosa para proteger a las mujeres y los niños de la violencia doméstica.

    Una religión discriminada

    En 1997 Andrade y su esposo fundaron el diario Atabaque, con la idea de que fuera un medio especializado en umbanda y otros ritos afroamericanos. Sin embargo, sus fundadores debieron convertirlo rápidamente en algo más parecido a una organización o movimiento social, en función de las "dificultades" que veían en la colectividad umbandista en Uruguay.

    "Empezábamos a reclamar cosas. A decir 'por qué para otros sí y para los umbandistas no'", recuerda Andrade, que junto a su esposo comenzaron a participar cada vez más seguido en debates públicos en representación del umbandismo. Así también llegó la cercanía con el Frente Amplio, la coalición política de izquierda que gobernó Uruguay entre 2005 y 2020 y mantiene la gobernación de Montevideo desde 1990.

    A pesar de tener más visibilidad a comienzos del siglo XXI, las representaciones umbandistas seguían siendo las primeras en ser "sacrificadas" cuando había que recortar la programación de algún festival barrial de la capital uruguaya.

    Una corona, un abanico y velas, entre otros objetos utilizados para ofrendar a Iemanjá
    © Sputnik / Sergio Pintado
    Una corona, un abanico y velas, entre otros objetos utilizados para ofrendar a Iemanjá

    Para Andrade, esa discriminación no es casual ni coyuntural sino que proviene de la colonización de América, cuando tanto los indígenas locales como los africanos esclavizados eran sometidos por los europeos. Los ritos que los africanos traían desde su continente, y que lograban realizar muchas veces de forma clandestina a escondidas de sus amos, eran vistos como una amenaza por los blancos europeos.

    Pronto, los europeos católicos comenzaron a asociar a esos ritos africanos con el Diablo y la malignidad, generando un estigma que según Andrade perdura hasta nuestros días. Un ejemplo de esa historia es el término 'macumba', originado en la cultura bantú de África y que en países de Sudamérica quedó asociado a rituales magia negra y cultos diabólicos.

    "El Diablo es de ellos, no tiene nada que ver con nosotros", remarca Andrade, recordando que la figura del Diablo pertenece a la cosmología cristiana.

    Las religiones afroamericanas no dejaron de relegadas y sus integrantes llegaron a ser perseguidos por las dictaduras que controlaron Brasil, Argentina y Uruguay en las décadas del 70 y 80, justo en una época en la que su número de fieles podría haber dado un salto, según Andrade. Aquella persecución tuvo sus coletazos incluso en los 90, cuando servicios policiales solían hostigar a los humildes templos umbandistas, algo que sucedía habitualmente en Montevideo.

    El mal ejemplo del Brasil de Bolsonaro

    Pasada esa época, los umbandistas encontraron un nuevo enemigo: iglesias como la 'Iglesia Universal del Reino de Dios' que basaron su discurso en el señalamiento de los cultos afro como la causa de los males de la población.

    "Para mí no son una religión, son un fundamentalismo. Toda religión es amor y libertad. Vos podés decir 'yo soy bueno' pero no decís 'aquel es malo'. Si sos religión no podés estar promoviendo el odio y la violencia", advierte Andrade.

    Para la referente umbandista, el fortalecimiento de este tipo de iglesias que acompaña al ascenso político de Jair Bolsonaro en Brasil es una seria amenaza para el umbanda.

    "El tema de la violencia en Brasil es muy serio. Están idiotizando dentro de las cárceles, haciendo [a los privados de libertad] dependientes de ese fundamentalismo y cuando salen afuera quieren matar a todo el que no sea de su religión", sostiene, preocupada, Andrade.

    Si bien considera que ese tipo de situaciones está lejos de replicarse en Uruguay, Andrade encabezó en 2004 una demanda contra la Iglesia Universal del Reino de Dios porque en su ciclo televisivo 'Pare de sufrir' por colocar a los ritos umbandistas como los causantes de los males de las personas que daban su testimonio. Finalmente, la Justicia uruguaya dio la razón a la iglesia de origen brasileño, que no modificó sus acusaciones.

    De todos modos, Andrade considera preocupante que "una potencia como Brasil esté dando ese mal ejemplo" al mundo.

    Etiquetas:
    Iemanjá, Uruguay, Brasil, religión, umbanda
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