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    Según el informe anual del Observatorio Venezolano de Violencia, 16.506 personas fallecieron en Venezuela por causas violentas en 2019. El dato es alarmante pero supone una disminución del 28% respecto al año anterior, cuando la cifra superó los 23.000 asesinatos.

    La violencia es un tema recurrente cuando se habla de Venezuela. Se usa para todo. Para lo político, para lo partidista, para hacer (mala) publicidad y para estigmatizar a un país que sí, es eminentemente violento, así como lo es su vecino Brasil, o Colombia, con un índice de asesinatos a líderes sociales que no cesan tras los famosos Acuerdos de Paz.

    Que México es violento tampoco cabe duda, pero ningún turista dudaría en aceptar un viaje a Cancún. Venezuela tiene playas tan o más bonitas que Cancún. No es una broma. También tiene montaña, desierto, selva y hasta nieve. Es un terreno privilegiado en la faz de la Tierra. Tiene todos los paisajes y todos los recursos. Es el país con las reservas de petróleo certificadas más grandes del mundo, y también tiene importantes reservas auríferas, de agua y coltán.

    Hombre apuntando con revólver
    Hombre apuntando con revólver

    No sería el centro del universo geopolítico, o parte de él, si no fuese por sus ansiadas riquezas naturales. La consecuencia es la violencia, la pobreza y las playas más bonitas de imágenes de Google vacías de clics en aviones comerciales. Mejor para sus autóctonos, dirán algunos, turistas en su propia tierra, que disfrutan en soledad de paraísos terrenales, ajenos a visitas de contaminación y esperpento.

    Es cierto que el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), nada sospechoso de ser condescendiente con el Gobierno de Nicolás Maduro, ha publicado su informe anual sobre homicidios de 2019 y el resultado es, o continúa siendo, alarmante. Precisamente, 16.506 personas han muerto en el país por causas violentas el último año.

    Se trata de una tasa del 60,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, situando al país caribeño en el top del ranking mundial. Sin embargo, a pesar de la cifra alarmante, el dato supone un descenso de más del 28 % respecto al año anterior. La controversia está en determinar los motivos. ¿Por qué Venezuela es un país menos violento hoy que hace un año?

    Además, según el Ministerio del Interior, la cifra ha ido decreciendo desde el año 2015 y sitúa el último descenso anual en un porcentaje superior al registrado por OVV: por encima del 36 % respecto a 2018. El baile de cifras y la diferencia en el análisis varía según la fuente, pero ambas coinciden en la reducción del número de asesinatos.

    En entrevista con Sputnik, el politólogo director de OVV, Roberto Briceño, explicó que el descenso de los homicidios en el país no se debe a causas positivas ni a la "aplicación de una política integral para resguardar a los ciudadanos", tal y como asegura el titular de la cartera de Interior venezolana, Néstor Reverol.

    ¿Cómo pudo Venezuela reducir los homicidios?

    Un lugar de homicidio (imagen referencial)
    Un lugar de homicidio (imagen referencial)

    Para Briceño, la explicación se encuentra en tres elementos principales: "primero, por la letalidad de la acción policial que está exterminando a los homicidas. Segundo, por la reducción de las oportunidades para el crimen en el país debido al empobrecimiento generalizado y la paralización de la economía".

    "Y tercero, por la masiva emigración", finaliza.

    A su juicio, el fenómeno migratorio reduce el número de potenciales víctimas, pero también la presencia de delincuentes en el país. Según el informe presentado por OVV, de las 16.506 personas que fallecieron en el país el último año, 6.588 se deben a homicidios, 5.286 a muertes por "resistencia a la autoridad"; y 4.632 están siendo investigadas.

    La segunda cifra, la referida a muertes por "resistencia a la autoridad" supone el punto más controversial y polémico. Desde la aparición en 2017 de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), un cuerpo especial de élite dependiente de la Policía Nacional Bolivariana creado por Nicolás Maduro para terminar con la violencia en los barrios, varias organizaciones de DDHH denuncian la brutalidad con la que actúa este cuerpo policial.

    Si bien es cierto que ha contribuido con la disminución de la delincuencia en las zonas populares, sus métodos no serían los más ortodoxos. Con la Organización de Familiares de Víctimas de Violación de Derechos Humanos (Orfavideh) a la cabeza, diferentes agrupaciones denuncian ejecuciones extrajudiciales por parte del FAES, que se ha convertido en el terror de la madrugada caraqueña.

    Su modus operandi, según las organizaciones, es el de operativos en la noche sin previo aviso; irrumpen en las casas y se saltan el protocolo que garantiza la presunción de inocencia.

    Violencia policial en Venezuela

    Policía venezolana
    © REUTERS / Ivan Alvarado
    Policía venezolana

    El colectivo de DDHH chavista Surgentes, que lanzó la campaña en Twitter #NoMasEjecucionesEnLosBarrios #NoEnNombreDeChavez, realizó un informe en el que asegura que el porcentaje de homicidios causados por los cuerpos de seguridad del Estado creció un 384 % entre 2013 y 2018.

    De acuerdo con el documento, 15 personas mueren diariamente a manos de estos agentes. Surgentes denuncia la criminalización que este cuerpo policial hace de los jóvenes de clase popular de los barrios caraqueños más humildes, generalmente varones entre 15 y 35 años.

    Ana Barrios, una de las portavoces de Surgentes, dijo a Sputnik que "son cuerpos de élite que deben existir pero no en esta dimensión ni actuando de esta manera, haciendo un uso indiscriminado de la fuerza".

    Sin embargo, como todo en Venezuela, hay varias explicaciones o diferentes puntos de vista para un mismo hecho. El vaso medio vacío o medio lleno nunca es un vaso por la mitad en el país caribeño. Es decir, nunca hay un hecho claramente objetivo que pueda no posicionar a sus partes. La polarización política se extrapola a todos los ámbitos de la vida venezolana y cualquier detalle resulta una excusa perfecta para el aprovechamiento mutuo.

    De este modo, para Yonder Daniel Canchica, abogado criminalista, la disminución de la tasa de violencia y homicidios en el país se debe "a los precintos de seguridad llamados cuadrantes de paz puestos en marcha por el gobierno", asegura en entrevista con Sputnik. "Se trata de una política de prevención y hay un patrullaje constante en las zonas más pobladas de las diferentes ciudades venezolanas".

    Cadetes de la Academia de la Guardia Nacional Bolivariana, en la cancha de combate en áreas construidas
    © Sputnik / José Negrón Valera
    Cadetes de la Academia de la Guardia Nacional Bolivariana, en la cancha de combate en áreas construidas

    La idea de los cuadrantes de paz nació en 2013 aunque no fue hasta 2017 que comenzaron a ponerse en marcha con mayor eficiencia por todo el país. Son espacios físicos que abarcan entre 2 y 5 kilómetros cuadrados donde tradicionalmente ha habido una gran tradición delictiva.

    En los cuadrantes de paz trabajan conjuntamente funcionarios policiales, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana y líderes sociales y comunitarios provenientes de la organización comunal. Actualmente hay 2.119 cuadrantes en todo el territorio nacional.

    "La diferencia ahora es la participación popular y ciudadana en cada cuadrante", sostiene Canchica, "así como la incorporación de la milicia bolivariana (civiles entrenados militarmente para cumplir labores de seguridad y de servicio público. Su figura está contemplada en la Constitución a través de la figura de la unión cívico-militar). De esta manera hay una mayor efectividad". En Venezuela hay dos millones de milicianos que patrullan día y noche apostados en puntos estratégicos a lo largo y ancho de los 23 estados.

    Que hay más patrullaje no es un secreto para nadie que viva en suelo venezolano. En Caracas se forman colas de tráfico diarias a cualquier hora, no por el volumen del tránsito sino porque el policía de turno está revisando los carros, manda bajar los vidrios generalmente polarizados, y pide la documentación a sus conductores. Sin embargo, ese tipo de controles tampoco garantiza una mejora en el orden público.

    La corrupción es intrínseca a la Policía venezolana y en determinadas ocasiones, su objetivo en las alcabalas o puntos de control es el de matraquear al ciudadano. Matraquear es, en el argot venezolano, un sinónimo de robar.

    La otra cara de la Policía

    Policía Nacional Bolivariana
    © REUTERS / Carlos Garcia Rawlins
    Policía Nacional Bolivariana

    Dicho de una manera más suave, el arte del matraqueo consistiría en permitir irse "limpio" a un conductor que no cumpla con todos los requisitos legales en el momento de su detención, como una licencia caducada, por ejemplo, a cambio de una módica cantidad de dinero en efectivo, una caja de comida o la invitación al almuerzo del día, con refresco incluido, claro.

    Pero tampoco ocurre esto solo en Venezuela, ¿verdad?

    Juan (nombre ficticio) es policía Nacional y contó a Sputnik que "debido a los bajos salarios el policía matraquea". No lo justifica pero describe una realidad que vive en primera persona.

    "Aquí [dentro de la Policía, en sus oficinas o comisarías] se 'pierden' las balas, los chalecos antibalas y mucho material", continúa.

    "Porque la policía se lo vende al hampa". Una caja de 50 balas cuesta entre 80 y 100 dólares. Una caja de balas de 50 quintuplica el salario medio de cualquier policía común. El análisis es frustrante. Entender por qué Venezuela es un país violento tiene múltiples respuestas.

    Por qué durante el último año lo fue menos, también. Cómo funciona intramuros el país caribeño es uno de los parámetros más complejos a tener en cuenta. No hay verdades absolutas aunque su tablero de ajedrez baile al son de la mediática y la política de las primeras planas que se dicen certeras.

    Las cavernas nacieron con Platón y sus sombras pero la historia clásica se ha reinventado en el juego de la gobernanza del siglo 21, donde Venezuela es protagonista de su suerte, a pesar de todo.

    Alea jacta est.

    Etiquetas:
    seguridad, corrupción, asesinatos, OVV (Observatorio Venezolano de la Violencia), homicidio, Venezuela, violencia policial, violencia social
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