18:23 GMT +318 Diciembre 2018
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    Unos jóvenes con la bandera palestina en las protestas en la frontera con Israel

    La frontera con Israel, la "segunda casa" de los jóvenes palestinos

    © REUTERS / Ibraheem Abu Mustafa
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    GAZA (Sputnik) — Al caer la tarde en la ciudad de Gaza, cuando el calor disminuye, centenares de palestinos se dan cita a orillas del mar. El puerto es uno de los lugares preferidos por los jóvenes palestinos de la franja en una tierra donde las opciones de ocio no son muchas ni están al alcance económico de todos.

    Abdullah, Anas, Ahmad y Kazem conversan tomando refresco mirando al horizonte.

    Anas llegó al puerto cojeando y apoyado en los hombros de sus amigos. "Recibí una bala hace 20 días en la frontera. Tuve suerte porque entró y salió sin hacerme demasiado daño", explica este joven de 21 años.

    Los cuatro amigos son universitarios, se conocen desde niños y viven en el vecindario de Al Bureij, campo de refugiados situado en el centro de la franja de Gaza.

    Desde finales de marzo acuden a las manifestaciones organizadas ante la barrera de separación con Israel.

    "Vamos prácticamente cada día, no sólo los viernes, cuando se concentra más gente. A veces salimos de clases, vamos para allá y dormimos en la frontera. Se ha convertido en nuestra segunda casa", explica Abdullah.

    Estos jóvenes y todos los manifestantes de la frontera piden el retorno a las tierras de sus padres o abuelos, de las que salieron en 1948, tras la creación del Estado de Israel.

    También reclaman el fin del bloqueo que Israel aplica sobre Gaza desde hace 11 años y que hunde a esta región en la pobreza y el aislamiento.

    La franja de Gaza tiene dos puertas: Rafah, en el sur, en la frontera con Egipto, que ha permanecido prácticamente cerrada desde 2013 y que en este momento está abierta con restricciones para estudiantes, enfermos y personas con visados extranjeros en vigor. Y Erez, en el norte, hacia Israel, por la que salen algunos empresarios, trabajadores humanitarios y enfermos si las autoridades israelíes les dan la autorización, que se conceden a cuentagotas.

    Infografía: Todo lo que hay que saber sobre el conflicto palestino-israelí

    Ninguno de estos cuatro estudiantes ha salido de Gaza —una región de 365 kilómetros cuadrados de tierra— en sus 20 años de vida.

    En los últimos 10 años han vivido tres duras guerras entre Israel y los movimientos palestinos de la franja. Les cuesta encontrar motivación para estudiar o para proyectarse en el futuro en una región donde el desempleo entre los jóvenes de su edad bate récords y supera el 70%, según cifras oficiales.

    "No sé si volveré a casa esta noche. No puedo pensar en un futuro más lejano", dice Anas, que pese a haber recibido una bala sigue participando en las protestas.

    Estos jóvenes se dicen pacifistas y apolíticos. No pueden evitar un gesto de desprecio al mencionar a Hamas, movimiento islamista que gobierna en Gaza desde 2007 o al presidente Mahmud Abás, al que reprochan que "ha olvidado" a Gaza.

    "No queremos hablar de política. La inmensa mayoría de la gente que está cada día en la frontera con Israel no son miembros de Hamás ni partidarios de Abás. Son ciudadanos como nosotros, que quieren paz, libertad y un mejor futuro", explica Kazem.

    Estos estudiantes consideran que Israel "vende la imagen errónea" de que Hamás está detrás de estas manifestaciones "porque es lo más fácil para ensuciar la imagen de las protestas".

    "Pero la gente sigue yendo a la frontera cada semana porque creemos que esa perseverancia es la mejor manera de ayudar a Gaza, de terminar con el bloqueo. El número de manifestantes ha bajado un poco porque la gente tiene trabajo y estudios y muchos no pueden ir cada día", explica Abdullah.

    Casi 200 palestinos han muerto violentamente a manos del ejército israelí en estas protestas. Los heridos se cuentan por millares, según cifras de la ONU.

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    El ejército israelí utiliza balas y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes y evitar infiltraciones en su territorio.

    Fuentes militares aseguran que los palestinos que protestan les arrojan granadas y otros artefactos explosivos y cometas en llamas. La comunidad internacional ha advertido a Israel del uso desproporcionado de la fuerza ante manifestantes que están mayoritariamente desarmados.

    "Los soldados disparan cada día. Están a unos 200 metros de nosotros. Pero Dios protegerá nuestras almas. No tenemos miedo. De todas formas, el bloqueo israelí nos ha quitado todo. No nos pueden matar porque ya estamos como muertos", concluye Ahmad.

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    integridad territorial, protestas, jóvenes, manifestaciones de protesta, Franja de Gaza, Israel, Palestina