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    Juan Pablo Fung Collazo, creador de la empresa Dirstuff

    Joven emprendedor cubano crea camisetas 'inteligentes'… en China

    © Foto : Juan Pablo Fung Collazo
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    Natasha Vázquez
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    El joven cubano Juan Pablo Fung Collazo comienza a producir en China unas novedosas camisetas que no solo pueden cambiar el mensaje impreso, sino servir como 'tarjeta de presentación' a través de un código QR. Sobre esta original idea y el camino que lo llevó hasta ahí, conversa en exclusiva con Sputnik.

    Dirstuff es la pequeña empresa creada por este emprendedor de 28 años, con amigos cubanos y chinos, para iniciar lo que ellos esperan que se convierta en "una revolución de la moda y la libertad de expresión".

    Su producto estrella es una camiseta o pulóver que puede representar mejor a su usuario y cambiar su mensaje cada vez que decida que es necesario un 'update', a través de pegatinas intercambiables de larga duración.

    "Pretendemos, de una manera muy sencilla, unir la moda con la tecnología para aumentar la capacidad de expresión del usuario, o facilitarle la capacidad de promoverse a él o a determinada organización, empresa o grupo que represente, online u offline", explica Juan Pablo.

    Pero el cambio de mensaje no es lo único inusual que promete este producto. "A través de un código QR exclusivo en la camiseta, otra persona puede obtener toda la información de contacto del usuario, su número de teléfono, su email, su nombre, empleo, la dirección de su negocio, las cosas que le agradan, sus links favoritos y todas sus redes sociales en sólo cuestión de segundos, siempre que este lo desee", agrega.

    Dirstuff, empresa creada por un joven cubano, Juan Pablo Fung Collazo
    © Foto : Juan Pablo Fung Collazo
    Dirstuff, empresa creada por un joven cubano, Juan Pablo Fung Collazo

    Además de esas funcionalidades, a través del QR de la camiseta se pueden hacer pagos, lo que disminuye el tiempo y aumenta la efectividad de la transacción.

    "Algunos podrán pensar que nuestra camiseta no es tan 'inteligente' como en las películas de ciencia ficción, pero yo estoy convencido de que al menos 'boba' no es", bromea.

    El camino a China

    "Mi bisabuelo era chino, desde pequeño siempre practiqué artes marciales y he sentido mucha afinidad por el gigante asiático, aunque en mi familia ni siquiera mi abuelo habla el idioma. Por eso cuando terminé la enseñanza media decidí matricular la carrera de idioma chino en la Universidad de La Habana. Dos años más tarde gané una competencia internacional de idioma y cultura de China. La embajada me ofreció entonces una beca para estudiar la carrera de Administración de Recursos Turísticos en una universidad china, hace ya más de 7 años", recuerda Fung.

    "La diferencia cultural nunca ha sido un problema para mí. Mi padre me dijo desde pequeño que había que ser como [José] Martí, 'arte entre las artes y en el monte'… además yo vivo enamorado de la cultura china, es casi imposible no amar a este país", afirma.

    Ahora, Juan Pablo está dedicado totalmente a Dirstuff, pero le tomó varios años llegar aquí. "Antes de poder reunir suficiente capital y experiencia para este proyecto hice muchas cosas, impartí clases de español y de inglés a niños, fui manager de un restaurante, fui presentador de televisión para una televisora provincial, diseñé muchas oficinas para empresas en Shanghai y Hangzhou, participé en cuantos proyectos y negocios pude, dentro y fuera de la escuela", asegura.

    Equipo de la empresa Dirstuff
    © Foto : Juan Pablo Fung Collazo
    Equipo de la empresa Dirstuff

    El resto del equipo está conformado por otros cubanos, tanto en la isla como en China (varios de ellos amigos de la infancia) y chinos que se han incorporado al proyecto. "Esta no es la primera vez que trabajamos juntos, somos una familia que comparte el mismo sueño", acota Fung.

    La moda de la libertad de expresión

    "Si uso un pulóver que dice 'Calvin Klein' algunos pensarán que admiro esa marca, que tengo unos pesos en el bolsillo que me permiten comprármelo o que estoy a la moda. Lo que ven otros es que soy un esclavo del sistema, le pago a Calvin Klein y encima le hago promoción. Todos hemos pasado por ahí, el sistema está diseñado para lavarte el cerebro", reflexiona.

    Pero Fung nota que "los tiempos están cambiando drásticamente. Ya la gente no quiere vestirse así, mientras más culta o inteligente es una persona, más se esfuerza por transmitir otros mensajes, otros valores".

    "Imagínate un pulóver que siempre te hará sentir único, diferente, genuino, un pulóver para cada ocasión", dice. "Pero este pulóver es además un arma. Yo sueño con manifestaciones masivas en contra del racismo, en contra de la pobreza, en contra del hambre, en contra de la guerra… donde todos los participantes lleven uno con un mensaje acusador. Y también sueño con manifestaciones personales, que no necesitan miles de participantes, sino sólo uno, una persona valiente, con un pulóver inteligente, manifestándose libremente en contra de lo que considera injusto, encarándosele a los que no quieren ver", afirma.

    Sueños

    Las camisetas ya están listas para producirse en China en asociación con las empresas Feixiang Shengze y el grupo ShengHong y serán lanzadas en la plataforma Kickstarter, para su compra desde casi cualquier lugar del mundo.

    "Producir en Cuba es una gran ilusión, yo daría cualquier cosa por producir en mi país, crear empleos, dar rienda suelta a la imaginación de talentosos profesionales cubanos, pero ahora mismo eso es imposible, al igual que su comercialización allí. En un futuro espero venderlas también en Cuba", asegura.

    Fila de equipaje del vuelo Moscú-Habana
    © Foto : Zaily Dorta
    Pero Fung sueña en grande. "Yo quiero cambiar el mundo, erradicar la pobreza, eliminar el hambre. Si yo te dijera que este pulóver es solo un escalón, que es solo algo que tengo que hacer para reunir los recursos y el reconocimiento que necesito para el próximo proyecto. Si yo te dijera que tengo en mente algo grande que puede tener un impacto más directo en los sectores más necesitados del planeta. Si yo te dijera que llevo años escribiéndole a Zuckerberg porque creo que él puede implementar mi idea muy fácilmente, pero que no me responde ¿Me creerías? ¿O creerías que estoy loco?"

    La vida dirá. Por lo pronto, si no cambia el mundo, este joven puede al menos hacer que nuestro guardarropas diga lo que pensamos.

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    Etiquetas:
    negocios, Cuba, China
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