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    Alrededores de la ciudad rusa de Belokúrija, Altái

    Tres tesoros de Altái, al descubierto

    © Sputnik / Daria Iafiasova
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    Por Daria Iafiasova
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    Altái no es solo una red de montañas en Asia, que ocupa territorios de Rusia, China, Mongolia y Kazajistán y que está 'cortada' por los grandes ríos Irtysh, Obi y Yeniséi, sino también la tierra de tres tesoros.

    Todos ellos se pueden encontrar en la pequeña ciudad rusa de Belokúrija, que se convirtió hace tiempo en uno de los balnearios más famosos de Rusia y ubicada a unos 230 km de Barnaúl, la capital de la República de Altái.

    El primer tesoro: las aguas

    Las aguas de Belokúrija de verdad pueden considerarse como aguas vivas por sus características únicas. A pesar de que la historia de los pueblos que en algún momento habitaban estas tierras se remonta a miles de años atrás, la ciudad de Belokúrija comienza su cronología en 1803. Los primeros pobladores descubrieron una zona de solo un kilómetro cuadrado, 70 fuentes que no se congelaban durante el invierno y hasta formaban lagos, también resistentes a los fríos siberianos.

    El lago de Belokúrija

    El descubridor fortuito de las características terapéuticas de esas aguas termales fue el poblador Konstantín Ziríanov. El hombre notó lo fuerte que eran sus caballos y la mucha leche que daban las vacas que se abastecían de una de esas fuentes calientes. Más tarde otros pobladores descubrieron el milagroso efecto de bañarse en los lagos termales. Los baños sistemáticos aliviaron de dolores, de exantema y de escrófula.

    En 1886, la información sobre las fuentes curadoras llegó a los científicos.Ese mismo año fundaron el primer balneario en Belokúrija, tras analizar el agua.

    El sanatorio más antiguo de Belokúrija
    © Sputnik / Daria Iafiasova
    El sanatorio más antiguo de Belokúrija

    Todo el beneficio para la salud se debe a la cantidad de un elemento químico como el radón, que la balneología avanzada —el estudio científico de los baños y de sus aplicaciones a las enfermedades— ha tomado muy en serio. Según reveló a Sputnik la médico jefe del balneario Altái-West en Belokúrija, Elena Víctorova, el tratamiento con aguas enriquecidas con radón son de gran efectividad en las enfermedades del sistema nervioso, el aparato locomotor, las vías respiratorias, la potencia y otros problemas del organismo.

    Los baños de radón se incluyen en los procedimientos de la terapia alfa. Un paciente que está en el agua enriquecida de este elemento, toma una dosis pequeña de radón a través de la piel, los pulmones y las membranas mucosas. El elemento radiactivo se libera al medio ambiente a través del sistema respiratorio. Elena Víctorova subrayó que la poca radonización de las aguas de Belokúrija disminuye la cantidad de contraindicaciones para aplicar este tipo de tratamiento y, al mismo tiempo, guarda todos sus efectos curativos.

    Segundo: el terciopelo de la cornamenta de los ciervos

    Este tesoro es, quizá, el más peculiar y el más exótico. A los machos de ciervos locales —los marales— se les caen dos veces al año los cuernos. La primera vez en la época de marzo y abril. En dos meses les crecen los nuevos cuernos. Estos, los nuevos, suaves y cubiertos por una piel muy vascularizada y sedosa, denominada terciopelo o borra, contienen los elementos verdaderamente milagrosos.

    Acumulan sustancias biológicamente activas que ingresan al organismo del animal con alimentos en combinación con sustancias hormonales. De acuerdo con los granjeros locales, el secreto del efecto medicinal de los cuernos nuevos se guarda en las hierbas que comen los animales y que crecen solo en Altái y el Lejano Oriente de Rusia.

    El ciervo de Altái
    © Sputnik / Daria Iafiasova
    El ciervo de Altái

    Los cuernos se retiran del animal antes de que se solidifiquen y el terciopelo se cosecha sin daño para el animal.

    El material obtenido de los cuernos suavesse usa para preparar los baños que aumentan la fuerza y la resistencia, la inmunidad, mejoran el sistema de reproducción tanto de hombres, como de mujeres, gracias a la cantidad de hormonas que contiene. Para los baños también se usa la sangre de los ciervos. La extraen de la vena del animal en poca cantidad y sin dañarlos.

    Los baños de terciopelo de ciervo aumentan la inmunidad y hacen a las personas resistentes a los fríos de Siberia.

    El terciopelo de ciervo en muchas ocasiones sirve de base para medicamentos de amplia aplicación.

    Los doctores de todos los balnearios —y son muchos en esta pequeña ciudad con una población de tan solo 14.000 personas— subrayan unánimemente que antes de recibir el tratamiento balneológico, sea de baños de radón, de terciopelo o de sangre de los ciervos) cada persona debe pasar un análisis médico complejo para que los doctores puedan calcular las dosis necesarias de una u otra sustancia.

    Tercer tesoro: el aire

    La Suiza rusa a menudo llaman a Belokúrija, y la causa es no solo las montañas, sino también la ionización del aire. A pesar de que la ciudad rusa está situada a una altitud de 250 metros sobre el nivel del mar (en comparación con los 1560 metros de la famosa Davós suiza), la cantidad de aeroiones ligeros —moléculas de gas, portadoras de cargas eléctricas— alcanza la cifra de 2400, dos veces más que en Davos. Los iones atmosféricos ligeros de esta concentración actúan benéficamente sobre el organismo humano: aumenta el metabolismo y ayuda a utilizar el oxígeno en tejidos, lo que es importante para el tratamiento de las enfermedades de sistema nervioso, cardiovascular y endocrino.

    Lea más: Solo un irbis vive en la región rusa de Altái

    La ubicación de la ciudad entre montañas bastante altas —de 850 hasta 1379 metros— asegura la ventilación: el aire queda limpios, pero caliente, el clima en estas condiciones se mantiene suave. Las temperaturas mínimas son de 15 grados bajo cero y las máximas son de 25 sobre cero. Cabe mencionar que el frio en esta zona de aire seco se nota menos que en los territorios más húmedos.

    El río de Belokúrija a vista de pájaro

    Para respirar a pleno pulmón los visitantes de Belokúrija pueden realizar recorridos 'saludables' o terrencur. En realidad es el método de tratamiento de balneario, que proporciona actividades físicas dosificadas en forma de caminatas en el terreno montañoso. Los recorridos por Belokúrija son de unos 40 kilómetros y muestran hermosos paisajes de esta región siberiana.

    Estos tres tesoros, junto con las montañas y la naturaleza de belleza única, hacen de esta pequeña ciudad una de las joyas de la región de Altái.

    El terrencur en la montaña Tserkovka, Belokúrija, Altái
    © Sputnik / Daria Iafiasova
    El terrencur en la montaña Tserkovka, Belokúrija, Altái

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    Etiquetas:
    medio ambiente, Altai, Rusia
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