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    Se llama Magaly, pero prefiere usar el nombre de guerra que le dieron cuando entró a la guerrilla: Anayive.

    Salió del Caquetá a los 14 años, dejando atrás la pobreza de una familia campesina donde su padre labraba duro la tierra para alimentarla a ella y siete hermanos más. Como para tantos adolescentes del campo colombiano, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia — Ejército del Pueblo (FARC-EP) fueron una opción de vida para salir de la miseria. "Escapaba a tanta pobreza", reafirma Anayive, "buscaba cambiar las cosas en este país, aportando en lo que más pudiera desde esta organización (las FARC-EP)", agrega.

    Pasó la mayor parte de su vida guerrillera en la Columna 'Teófilo Forero', del Bloque Sur de las FARC-EP, que operaba entre los límites de los departamentos de Caquetá, Meta y Huila, en la zona cordillerana de Colombia.

    Es muy dulce al hablar, pausada y hasta demasiado tímida para el contexto en el que han transcurrido sus últimos once años. Tiene la impronta de la gente de campo, es llana y sin vueltas, sonríe ante cualquier comentario burlón y antes de ser entrevistada pide tiempo para bañarse, maquillarse y colocar una florida vincha en su cabello, pero al tratar de sujetarlo, recurre a este cronista para ser ayudada porque el brazo izquierdo apenas le responde. Y es en ese ínterin, es que Magaly Orozco, alias 'Anayive', muestra las cicatrices de dos operaciones en el cráneo luego de recibir un balazo de una ametralladora M60 calibre 7.62 mm. El disparo impactó un poco más arriba de la nuca luego de rebotar contra la cocina y las ollas de campaña que llevaba en su mochila, cayó al suelo ya inconsciente por el brutal golpe, sus compañeros la dieron por muerta de modo instantáneo pero uno de ellos la cargó sobre sus hombros hasta salir del tiroteo con el Ejército en el poblado caqueteño de Puerto Rico.

    "En el 2013 fui herida en combate en un enfrentamiento con el enemigo y debido a eso tengo este problema de salud todavía", dice Magaly al referirse a la falta de movilidad de su lado izquierdo y las dificultades para caminar sin ayuda de un andador ortopédico con el que se desplaza por las calles de tierra del campamento.

    Los carteles pacifistas en Colombia
    © AFP 2020 / Raul Arboleda
    El disparo le provocó pérdida de masa encefálica y afectó su hemisferio derecho, por lo cual debió ser sacada del campo de acción de la guerrilla y trasladada a casa de sus padres.

    "Me sometieron a dos cirugías y estuve postrada un tiempo, totalmente inmóvil", narra mientras acomoda su boina roja con una estrella en la frente.

    Anayive se encuentra en la Zona Veredal de Transición y Normalización 'Heiler Mosquera', en Puerto Asís, Putumayo, a poco menos de 50 kilómetros de la frontera con Ecuador. Aquí, cada día ejercita por horas sus piernas en una bicicleta fija y es asistida por otro guerrillero cuya misión es ocuparse de ella y de dos mutilados de guerra más que se encuentran en las precarias casitas vecinas, que el Estado aún no acaba de poner en condiciones dignas de habitabilidad.

    Anayive, guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo
    © Foto : Diego M. Vidal
    Anayive, guerrillera de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo

    Con 25 años de edad, y una voluntad de hierro, tiene muchas expectativas de lo que será su vida posterior al conflicto armado. Entre su objetivos primarios está el poder viajar a Cuba para realizar un tratamiento, como ya lo están haciendo otros combatientes heridos. "Yo quisiera ir allí, donde hay buenos médicos, buenas medicinas, que me ayuden a una recuperación más efectiva", se esperanza la joven que aguarda cambiar el fusil por el estudio de sistemas informáticos.

    En cuanto al proceso de paz firmado entre la guerrilla y el presidente Juan Manuel Santos, piensa que "tiene cosas positivas y motivadoras, aunque también hay cuestiones desmotivadoras por parte del Gobierno que no cumple (los acuerdos) y entonces uno se desestimula", evalúa apesadumbrada.

    Los incumplimientos a los que se refiere Anayive son hoy un lastre en los acuerdos de paz alcanzados en La Habana, luego de cuatro años de muchas negociaciones. El oportunismo político parece haber metido la cola en este difícil tránsito a la pacificación de Colombia, luego de más de medio siglo de contienda bélica. A falta de la infraestructura comprometida para recibir a los contingentes guerrilleros en las zonas veredales, se suma la acción de los partidos de oposición que minan cada paso que se da hacia el silencio de las armas y tratan de injerir, alentados incluso desde sectores conservadores de la Justicia, sobre lo refrendado en la ciudad de Cartagena a fines del pasado año.

    "Yo hago un llamado a todas las personas comprometidas con este proceso, tanto interna como externamente, a que ayuden para que la paz salga siempre adelante", pide la muchacha que concentra en sí misma el anhelo de millones de personas expectantes de que se libre la última batalla hacia la concordia mediante la derrota de la ruindad.

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    Etiquetas:
    reportaje, FARC, Colombia
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